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Teléfono descompuesto

La forma de comunicar les está jugando una mala pasada al Gobierno.

Es sumamente entendible que el manejo de una pandemia sobre una enfermedad que se descubre mientras se expande es una situación totalmente excepcional. Pero el Gobierno se juega en contra a la hora de comunicar las decisiones que forman parte de su estrategia para contenerla.

A pesar de que la vida de muchas personas está en riesgo, se admite un poco de “prueba y error” a la hora de admitir excepciones a la cuarentena. En lo que no puede haber mucha prueba y error es en la comunicación, donde a veces la rectificación no alcanza para que el error sea enmendado.

El principal error de la estrategia comunicacional del Gobierno es que esta responsabilidad recaiga mayoritariamente en la figura del Presidente. Existen otras personas que pueden acaparar esta tarea. Pero tampoco sirve si luego Alberto Fernández tiene que salir a aclarar las palabras que digan ante los medios su Jefe de Gabinete o sus ministros.

En otro punto, el Presidente se olvidó que puede hacer uso de la cadena nacional para comunicar correctamente las cosas, y no tener que dar anuncios importantes en una entrevista con un solo canal, como pasó hace unos días con la medida de limitar el transporte público solo para  esenciales que dio a conocer en una charla en Telefe Noticias.

¿Tendrá miedo de ser criticado por un hipotético uso excesivo de la cadena nacional como le pasó a su vicepresidenta?

La cadena nacional ameritaba a un anuncio importante como el del viernes, más allá de que sea reproducido por todos los noticieros de todos los canales. Y si seguimos discutiendo las formas, quizás era necesario que no sea un mensaje grabado (que, de paso, se tardó en salir al aire y que incluso tenía feos errores técnicos) sino una conferencia para habilitar preguntas y respuestas.

Las desorganizaciones e irregularidades a la hora de dar a conocer medidas también pasan con las decisiones económicas. El segundo cobro del Ingreso Familiar de Emergencia comenzó a pagarse casi desapercibidamente, y eso que introdujo cambios sustanciales. La obligatoriedad de contar con una cuenta bancaria para obtener el bono de Anses es una condición que quizás muchas personas no saben porque no hubo una voz oficial redundante en los medios, con mayor implicancia en la televisión, más masivo que otros medios.

Sin tener en cuenta que muchos no saben hacer una CBU de manera virtual, o que no cuentan con los medios para hacerlo, ya que requiere de ciertos requisitos como un celular que sea compatible con la aplicación y que tenga cámara frontal. Y tampoco hubo una notable aclaración acerca de que los beneficiarios del IFE contaban con un plazo para ingresar a la página de Anses para informar que no tenían una cuenta bancaria o para saber si tenían una inactiva, ya que, en caso de no ingresar, el sistema te selecciona automáticamente una CBU que quizás los usuarios no se acuerden que tenían.

Y, de más está decir, que si no tenés una cuenta bancaria te van a avisar cuándo te corresponde ir al banco para crearte una, retrasando más el cobro de los diez mil pesos. Es buena la intención de bancarizar a las personas, ¿pero es necesario hacerlo en este contexto de aislamiento?

El mismo problema de comunicación lo tiene Axel Kicillof en la provincia. ¿No puede de alguna forma consensuar con Sergio Berni para limitar sus apariciones televisivas, y más cuando lo hace para poner en disputa al gobierno bonaerense con el porteño?

La estrategia comunicacional deberá ser una materia a repensar de acá en más. Las idas y venidas y las rectificaciones también desgastan a la gente, que ya no sabe en qué ni en quién creer, después de más de 100 días de cuarentena. Pero el foco debe seguir en lo importante: recalcar la peligrosidad del viru.

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