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Obesidad infantil: un enemigo silencioso

la baja actividad física y los entornos escolares obesogénicos, son sin duda determinantes que contribuyen en el aumento de la obesidad.

En la actualidad, el sobrepeso y la obesidad infantil constituyen uno de los problemas más graves de salud pública a nivel mundial, como consecuencia de la adquisición de hábitos alimentarios poco saludables, la inactividad física y el aumento de un estilo de vida sedentario. El problema no es problema hasta que nos toca vivirlo de cerca y uno de esos niños que lo padece, es nuestro/a hijo/a, sobrino/a, ahijado/a, o simplemente alguien a quien queremos mucho.

 Los niños con sobrepeso y obesidad en la infancia tienen más probabilidades de seguir con este patrón en la adultez, y esto aumenta el riesgo de padecer a edades más tempranas enfermedades que antes eran consideradas de adultos, como diabetes, hipertensión y colesterol elevado. Además, el exceso de peso también puede generar baja autoestima, bullying y depresión como consecuencia de la discriminación social. 

La 2° Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS) que se publicó en Argentina en el año 2019, determinó que el 41,1% de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años presentan sobrepeso y obesidad, es decir 4 de cada 10. A nivel nacional, La Patagonia fue el sector con mayor prevalencia de exceso de peso. 

En Argentina, los patrones alimentarios vienen sufriendo modificaciones en las últimas décadas y hoy en día más de la mitad de la energía que se consume diariamente proviene de alimentos ultraprocesados. El elevado consumo de alimentos con alto contenido de azúcar, grasas, sodio y el bajo consumo de frutas y verduras ha sido determinado como uno de los factores causales del aumento del sobrepeso y obesidad. A su vez, el marketing de alimentos dirigido a los niños, el aumento de las horas-pantalla, la baja actividad física y los entornos escolares obesogénicos, son sin duda determinantes que pueden contribuir a explicar el crecimiento rápido de esta epidemia. 

Una de las mejores estrategias para hacerle frente a la obesidad infantil es mejorar los hábitos de alimentación y la práctica de ejercicio de toda la familia, ya que sentirse acompañado puede mejorar la adherencia a los cambios propuestos. Aparte de elegir una alimentación variada, basada en alimentos frescos y naturales, rica en frutas y verduras, cereales, legumbres y carnes, combinado con la práctica de actividad física, es muy importante tener en cuenta la comensalidad. Este término hace referencia al hecho de comer alrededor de una mesa en compañía, lejos de la televisión, celulares, en un ambiente tranquilo donde podamos aprovechar ese momento para lograr un intercambio positivo que promueva la adquisición de hábitos alimentarios y estilo de vida saludables.

Te invito a mi instagram @nutrigram.sc donde podes encontrar más contenido sobre nutrición.

Si tenes alguna duda, escribime a nutrigram.sc@hotmail.com

 

Arce Camila Pilar
Nutricionista UBA
MN: 10.219

 

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