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Las herramientas para combatir a los “vivos” que aumentan los precios

La inflación está bajando, las variables sensibles para la escalada de precios, como el tipo de cambio o tarifas, están absolutamente controladas. Entonces ¿por qué suben los precios de los alimentos?

El discurso del presidente Alberto Fernández para dar inicio a las sesiones ordinarias del Congreso intentó plantear diferencias con propios y extraños, pero siempre manteniendo un sesgo antigrieta, de unidad, excepto cuando habló de los aumentos de los alimentos y aludió a los formadores de precios diciendo que “debemos y terminar con la Argentina de los vivos que se enriquecen a costa de los pobres bobos que pagamos”.

El presidente reclamó “responsabilidad” a los formadores de precios y dijo que “no puede ser que con la moneda estabilizada, tarifas congeladas, al igual que los combustibles, los precios de los alimentos sigan creciendo”. Prometió aplicar las leyes vigentes para evitar abusos a los consumidores y garantizó que se trabaja en la estructura de los costos para bajar el precio de productos esenciales para la población.

“Los que especulan subiendo los precios no tienen cabida en esta Argentina”, dijo Alberto Fernández en su discurso ante la Asamblea Legislativa. “No puede ser que con la moneda estabilizada, tarifas congeladas, al igual que los combustibles, los precios de los alimentos sigan creciendo”, cuestionó el presidente. Y tiene razón.

Hay cierto acuerdo sobre que la inflación se está desacelerando y eso es una gran noticia. La de Enero, datos oficializados por el Indec mostró que los precios aumentaron un 2,3%, mientras que si solo se tienen en cuenta los alimentos, un 4,7%. Se estima que la de Febrero podría estar en torno al 2% y la de alimentos por el 3%, muy por encima de la inflación general.

A partir de acá podemos observar el porqué del enojo de Alberto Fernández. La inflación bajando, las variables sensibles para la escalada de precios, como el tipo de cambio o tarifas, absolutamente controladas. Entonces ¿por qué suben los precios de los alimentos? No hay respuestas que la academia económica pueda brindar y tiene que ver más con un cóctel de supuesta incertidumbre y, claro, la viveza criolla.

Para combatir lo primero el gobierno adoptó una serie de medidas, fiscales y monetarias, que apuntan en ese sentido y que según se puede apreciar, van dando resultado. Ahora bien, ¿qué hacer contra los vivos?

No hay mucho, la economía de mercado es parte de un sistema liberal que también moldea pensamientos y, por lo tanto, el sistema jurídico. Es por esto que el Estado tiene pocas herramientas y no siempre eficaces para resolver estos problemas que poco tienen que ver con la macroeconomía.

Para "terminar con la Argentina de los vivos que se enriquecen a costa de los pobres bobos que estamos condenados a pagar lo que consumimos” como dijo el Presidente, nuestro país cuenta fundamentalmente con cuatro herramientas: Ley de Defensa al Consumidor, Ley de Lealtad Comercial, Ley de Defensa de la Competencia y la Ley de Abastecimiento.

La Ley de Defensa al Consumidor nos protege cuando compramos un producto o contratamos un servicio. Obliga a las empresas, por ejemplo, a brindarnos toda la información de los productos, etc. La Ley de Lealtad Comercial procura, por un lado, asegurar que el consumidor disponga de información acerca de las condiciones en que los bienes y servicios son ofrecidos antes de efectuar su opción de compra, y que ella se corresponda con lo realmente suministrado.

Por otro lado, busca que todos los proveedores de bienes y servicios cumplan con las normas de comercialización vigentes, de forma tal de garantizar reglas claras en las transacciones que se hacen efectivas en el mercado.

En el caso de la Ley de Defensa de la Competencia, su misión es proveer a la “defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados”, el objetivo central es evitar la concentración de los mercados.

La Ley de Abastecimiento es la última y más importante son sus alcances, busca el normal abastecimiento y distribución en condiciones de calidad y precio razonable, de todos los bienes y servicios, permite además, establecer precios máximos o márgenes de utilidad en cualquier bien.

En cualquiera de los casos, las leyes son de difícil aplicación y cada una debe usarse según cada situación. Aun así, las intervenciones con este tipo de herramientas son absolutamente válidas en momentos donde la especulación está a la orden del día, permiten defender el bolsillo de los argentinos y fortalecer a los más débiles de las cadenas de valor. No se trata de una ideología vetusta o una pelea de machitos a ver quién tiene más poder, se trata de cumplir la ley, se trata de que muchos argentinos puedan volver a comer.

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