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"Argentina te necesita": una invitación a pasar de la queja a la acción

En esta entrevista, Íñigo Landeta repasa el origen de la obra, explica los símbolos que la atraviesan y reflexiona sobre cultura, economía, tecnología, política y emprendedorismo, con un mensaje claro orientado a las nuevas generaciones que quieren construir futuro en Argentina.

Íñigo Landeta es un español que se sintió profundamente atraído por la Argentina, no solo como lugar para vivir, sino como proyecto colectivo. Con formación emprendedora y experiencia profesional en distintos países, eligió instalarse en el país y observarlo desde adentro, con una mirada externa pero involucrada. De esa experiencia personal, atravesada por un momento vital bisagra y por el contexto social y político argentino, nació Argentina te necesita, un libro que invita a dejar atrás la queja y la resignación para asumir un compromiso activo, individual y colectivo, con el desarrollo del país.
 En esta entrevista, Landeta repasa el origen de la obra, explica los símbolos que la atraviesan y reflexiona sobre cultura, economía, tecnología, política y emprendedorismo, con un mensaje claro orientado a las nuevas generaciones que quieren construir futuro en Argentina.

Tu libro Argentina te necesita arranca con un mensaje fuerte sobre pasar de la queja a la acción. ¿Qué momento personal o profesional te hizo tomar la decisión de escribirlo?

Empecé a escribir el libro en un momento delicado para mí, ya que se conjugaron un par de circunstancias difíciles a nivel personal y profesional. Por una parte, falleció una persona muy importante en mi vida, con mi misma edad, y yo estaba pasando por un momento de mucho estrés (burnout), lo que me llevó a tomar la decisión de renunciar como CEO de la startup que había fundado cuatro años antes. Además, en esa misma época (agosto-septiembre 2023) se estaban produciendo las PASO en Argentina, lo que me llevaba a escuchar mucho “ruido y miedo” y pocas propuestas constructivas. Por todo ello, decidí canalizar aquel momento, que podía haber sido de vacío, desidia o parálisis, a través del compromiso con la escritura y con el país, como ejercicio en el que poder aportar desde el amor, desde la gratitud y de todo lo que había aprendido, a una nueva conversación y responsabilidad, individual y colectiva.

iñigo landeta

Naciste en el País Vasco y elegiste Argentina como hogar. ¿Cómo influyó tu trayectoria migratoria en la forma en que mirás la realidad social y económica argentina?

La verdad es que pienso que el trayecto recorrido antes de venir a Argentina fue el que me preparó para afrontar esta realidad que nos toca vivir, desde un lugar de protagonista y no de víctima de las circunstancias. Aceptando la realidad de lo que es, y a partir de ahí ver cómo podemos contribuir a aportar valor y progresar. Porque como vasco, europeo, ciudadano del mundo y emprendedor, uno ve todo el potencial que existe en este país, y todo lo que hay por hacer y por mejorar.

En mi caso he tenido la suerte y la oportunidad de vivir en varios países por motivos académicos y profesionales, de pasar temporadas en grandes ciudades que me aportaron mucho y me permitieron conocer a gentes de distintos entornos y continentes, entre ellos a muchos argentinos con los que entablé amistad, que habían emigrado allá por el 2001, pero que me contaban de su deseo de volver sobre todo por un “intangible” que es “impagable”, y ese es el valor de la familia, los amigos y las relaciones interpersonales que tanto se cuidan por acá.

 

En Argentina te necesita usás el seudónimo “Ignacio Campos”. ¿Qué simboliza ese nombre dentro del mensaje que querés transmitir?

Por una parte, Ignacio Campos, sería la traducción adaptada al castellano de Iñigo Landeta. Pero además me gustaba la idea de crear este pseudónimo como personaje, para transmitir el mensaje a través de esta suerte de “gaucho del s. XXI” que aparece en la portada, invitando y convocando a ser parte de la historia. Y la simbología se completa, porque en San Ignacio, Padre de los Jesuitas, encuentro valores muy aplicables a la Argentina y a su historia (desde la primera Universidad del país, en Córdoba, hasta la elección y el ejemplo del Papa Francisco). Y en Campos, podemos reflejar toda la riqueza de esta Argentina Federal, con los valores también del hombre y la mujer de campo que trabajan con tanta responsabilidad, pasión y resiliencia, y que generalmente te reciben como a uno más de su familia, siempre dispuestos a ayudar y echar una mano.

 

Decís que el país sigue siendo una tierra de oportunidades, pero también identificás quejas históricas de la sociedad. ¿Cuál es el principal desafío cultural que ves que debemos superar para potenciar la economía?

“Tanto si crees que podés, como si crees que no, estás en lo cierto” dice el aforismo. Para ello tenemos que ir construyendo confianza, competencias y compromisos que se proyecten en el largo plazo. No conozco ninguna empresa, institución o país próspero que no se haya enfocado en construir a largo plazo.

Desde el plano cultural, y reconociendo todas las etapas y vicisitudes que ha vivido Argentina, el desafío es pasar de las quejas, de culpar al otro y resignarse, a hacernos responsables de lo que nos toca a cada uno, prepararnos, capacitarnos y aportar valor a nuestro entorno. La economía tiene mucho también de psicología social y de contexto. Las oportunidades están, la capacidad también está, hay que tener la voluntad y determinación de diseñar y poner en marcha los planes estratégicos en los sectores en los que Argentina se puede y se debe destacar.

 

El libro reflexiona sobre héroes y heroínas anónimas. ¿Podés compartir ejemplos concretos de emprendimientos o proyectos que te hayan inspirado en ese sentido?

Todos esos proyectos y emprendimiento han sido creados y son liderados por personas. Ya sea en el caso de las empresas familiares a las que asesoro hace años, y que muchas de ellas llevan 2, 3 y 4 generaciones generando puestos de trabajo, aportes al PBI, riqueza a su región y compromiso con sus comunidades, desde los valores que promocionan en sus descendientes y equipos, y que se han adaptado a las distintas circunstancias que les han tocado a lo largo del tiempo. Y hoy también lo veo con los emprendedores y startups tecnológicas con las que me ha tocado colaborar, y que detectan problemas que afectan tanto a su alrededor, como a nivel nacional y global, y construyen soluciones para resolver y facilitar la vida a muchas personas, aportando desde el conocimiento al empleo de calidad y el progreso de la economía. Y también tengo presentes a los emprendedores sociales y ONG´s que he conocido, con un compromiso que va mucho más allá de lo económico, en su aporte de valor y contribución a la sociedad. En todos estos casos encontrás héroes y heroínas anónimos, con nombres y apellidos, que no salen en los medios, pero que todos los días suman a su entorno.

iñigo landeta

¿Qué rol jugó la tecnología —y qué papel debería jugar— para que comunidades productivas argentinas compitan mejor en mercados globales?

Hoy la tecnología nos plantea el desafío primero, de preparar y alfabetizar a nuestra sociedad en su conocimiento y uso consciente, para así poder aprovecharlas de la mejor manera posible y no generar brechas sociales-digitales en nuestras comunidades. A partir de ahí la tecnología nos permite, a “un click de distancia” poder mostrar todo lo que hacemos, cómo lo hacemos, garantizando eficiencia, transparencia y trazabilidad. Y en Argentina contamos con mucho talento digital que nos debe ayudar a seguir evolucionando permanentemente para proyectarnos y posicionarnos en los mercados que elijamos, con las soluciones y productos que aquí se crean.

 

En tu análisis, ¿cómo afecta la matriz exportadora agroindustrial argentina al relato positivo que proponés en Argentina te necesita?

Desde mi conocimiento del sector, y desde la contribución real y potencial que tiene el complejo agroexportador y la bioagroindustria, considero que es uno de los sectores “clave” en los que contamos con una “ventaja injusta” que está compuesta no solo por el recurso suelo y ambiente, sino por el conocimiento y experiencia acumulados, por la tecnología incorporada y desarrollada, por la eficiencia de procesos y por la capacidad productiva instalada (y por desarrollar) que tenemos, para poder ofrecer al país y al mundo alimentos de alta calidad, energía limpia y renovable y know-how exportable, que va desde la biotecnología hasta la ingeniería energética, en un marco de economía circular y sustentabilidad que es lo que nuestro planeta necesita y demanda.

 

Hoy en Argentina hay tensiones fuertes entre diferentes visiones políticas. ¿Cómo proponés que los ciudadanos transformen esas tensiones en acciones concretas según tu filosofía de tejido social?

Creo que a la política “en minúsculas” le interesa generar y proyectar esas tensiones para definir o consolidar sus posiciones. Pero la Política “con mayúsculas” que es la que debe buscar y promover el desarrollo y bienestar de las personas que componen su comunidad y conforman su sociedad, sabe que el diálogo constructivo y respetuoso, que el debate de ideas y proyectos y la construcción de acuerdos transversales enfocados en el bien común, no se logran desde la tensión, el insulto ni las posiciones, sino desde la apertura, el respeto y la construcción de espacios e intereses comunes y compartidos, con un enfoque integrativo, ganar-ganar, para que así gane la sociedad y se mantenga en el tiempo.

Por supuesto esta clase política “con mayúsculas” puede parecer hoy día una utopía, y es normal, porque el ejemplo que vemos, no sólo en Argentina, sino en el mundo, no es muy alentador en ese sentido, y existe un gran descrédito hacia la clase política en general (salvando las excepciones de políticos de vocación y compromiso que mantienen tanto el fondo como las formas).

Por todo ello mi actitud al respecto, es la de no esperar que venga ningún político a salvar nada, pero sí escuchar todas las ideas y propuestas, rescatar lo que considero válido y valioso, venga de quien venga, y aportar desde mi “metro cuadrado” con acciones, conversaciones y contribuciones que sumen. Y pido y deseo, que quien gobierne lo haga con la diligencia y responsabilidad que implica su cargo, porque si a la sociedad le va bien, él o ella habrá hecho bien su trabajo.

 

¿Qué impacto esperás que tenga Argentina te necesita en el mindset de las nuevas generaciones de profesionales, emprendedores y líderes empresariales?

Ojalá sirva como una nueva forma de mirarnos, definirnos y proyectarnos, de un modo más apreciativo, consciente y responsable. Por lo que me han dicho varios de los lectores y promotores del libro, “ver su país a través de otros ojos” les ha permitido reconocer y destacar cuestiones que los han reconciliado e inspirado.

Y particularmente es un mensaje para descubrir todo lo bueno que hay ya para aprovechar, y todo lo que tenemos por hacer y mejorar, porque si nos damos cuenta, éste es sin duda uno de los mejores países del mundo para vivir.

Por ello la invitación, y el mensaje para las nuevas generaciones que realmente quieren a su país, es que Ezeiza se debe convertir por lógica en una puerta de entrada y no de salida, porque aquí hay mucho de lo verdaderamente importante para poder desarrollar tu proyecto de vida, familiar y profesional.

Si con esto logramos abrir una pequeña luz de esperanza, objetivo cumplido!.

 

Si tuvieras que resumir en una frase lo que Argentina necesita hoy para avanzar hacia una estabilidad duradera, ¿cuál sería y por qué?

Argentina NOS necesita a todos y cada uno, para ser nuestra mejor versión y contribuir desde nuestro lugar y posibilidades al bien común. Gracias.

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