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Horror en Melchor Romero: el asesino no es la primera vez que ataca

Sabía dónde hundir el arma y donde cortar las partes de los cuerpos.

Último día del año. Localidad de Melchor Romero. Unas horas después de una copiosa cena familiar despidiendo el olvidable año 2019, una familia fue asesinada a cuchilladas.

En el trágico hecho asesinaron a Graciela Holsbak de 53 años, su pareja Raúl Félix Bravo de 58 y una nieta de la mujer, Alma de 5 años. Los investigadores sospechan que los atacaron mientras dormían.  

El atacante llevó adelante la faena con cortes a sus víctimas con un movimiento similar al uso de un látigo. Las tajeó con mucho odio y saña. Algo interesante: todos los cuerpos tenían lesiones en el cuello.

El hombre murió como consecuencia de una puñalada a la altura del corazón que ingresó de forma lateral.

Graciela presentaba una herida mortal a la altura del abdomen (es quien presentaba más heridas en su cuerpo).

Alma, la mejor de las víctimas, murió como consecuencia de una profundísima herida cortante en el cuello. Se comprobó que las victimas intentaron defenderse del ataque.

El fiscal del caso Marcelo Martiri dijo que “nunca vio nada igual” y que se busca a un menor de 17 años, hijo de la mujer que desapareció de la casa luego del hecho.

Los vecinos lo vieron después del brindis de fin de año. En un primer momento se dijo que hacía varios días que se había ausentado de la casa. El joven se dedicaría a la fabricación de cuchillos.

La autopsia determinó que el atacante posee gran destreza en el uso de armas blancas. Todavía no se encontró el arma que uso el homicida.

La mujer estaba en el dormitorio, el hombre fue arrastrado a una habitación contigua donde ya estaba el cuerpo de la nena descuartizado y adentro de una bolsa de residuos de consorcio. No se descarta que el asesino quisiera descuartizar al resto las víctimas.

Quien escribe estas líneas puede asegurar que el asesino no sería la primera vez que mata, ya que sabía dónde hundir el arma y donde cortar las partes del cuerpo de la menor.

El fiscal no acusa al menor, pero si quiere escucharlo declarar. Los investigadores creen que pudo haber actuado una sola persona.

A semejante ataque difícilmente es sostenible creer que actuó una sola persona. Nadie escuchó nada. Ni gritos, ni ruidos. Es cierto que, en la noche de fin de año, los ruidos se esconden detrás de la pirotecnia, pero: ¿atacar a tres personas dentro de una casa sin que el resto de los que estaban se den cuenta de semejantes ruidos?

Piense usted. ¿Cuándo se golpea un pie contra la pata de un mueble, recuerda a los gritos a la hermana del pariente que más bronca le tiene, no va a gritar si le quieren dar una puñalada?

Quién podría tener tanto odio para realizar semejante ataque o bien, como creo, este mensaje estaría dirigido a alguien, y tal vez nunca lo podamos saber. 

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