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jose luis ferrari

Los teléfonos celulares no tienen culpa

Cierto es que los presos usan los teléfonos celulares, para comunicarse con su familia pero también para tratar de conseguir plata a cualquier costo.

La investigación por el suicidio de Rodrigo Andrés Gómez, el soldado formoseño hallado muerto el 16 de diciembre pasado en la Quinta de Olivos, descubrió que el militar era extorsionado, por una banda de presos detenidos en el penal de Magdalena.

La investigación judicial determino que una extorsión sexual llevada adelante por una banda liderada por estos detenidos condujo al soldado hasta la muerte. Personal de la División Homicidios de la Policía Federal ingresó el lunes pasado en la Unidad N°36 del complejo de cárceles de Magdalena para allanar y detener a un grupo de delincuentes presos allí. 

En el allanamiento al penal, se descubrió que Tomás Francavilla -un malviviente de La Matanza condenado por robo, es acusado de ser el principal responsable de la maniobra para engañar a Gómez, escondía dos teléfonos en su celda. Mauricio Duarte Areco, otro presunto jefe de la banda, también sentenciado por robo, poseía otro aparato.

Según la causa, Francavilla usó un celular para llamar a Gómez desde su celda haciéndose pasar por un teniente de la policía Bonaerense. El delincuente condenado, con el apoyo de una red en la zona oeste integrada por su novia y las parejas de sus cómplices, le anunció al soldado que una investigación por pedofilia comenzaba en su contra. Si pagaba, se salvaba.

El militar entro en pánico y la desesperación lo condujo a tomar la decisión de matarse. Sin dudas el soldado había estado chateando con alguien por teléfono, la escasa experiencia del uniformado en cuestiones de la vida y el temor a ser investigado por intentar un acercamiento a una menor, hizo el resto para el suicidio.

Cierto es que los presos usan los teléfonos celulares, para comunicarse con su familia pero también para tratar de conseguir plata a cualquier costo.

En horas previas a su muerte, Gómez realizó cuatro pagos por $1.400.000 a dos billeteras virtuales. Luego, en su garita, con un tiro de su fusil, el soldado se quitó la vida. La banda de Francavilla lo llamó varias veces después de muerto.

Después del operativo en Magdalena, la discusión giró en diversos foros de redes sociales, liderada hoy por “los comandos libertarios” desataron una fuerte polémica, ya que  en las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense, los celulares se encuentran, precisamente, permitidos por el Estado.

Y rápidamente la polémica genero un relato oficialista, la historia oficial en torno al esclarecimiento del caso, en la conferencia de prensa liderada por la ministra de Seguridad, Monteoliva, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; apuntó a que los detenidos que lideraban la banda, básicamente, estaban encarcelados en penales bonaerenses. Poco después, se sumó a la polémica  Juan Gómez, padre del militar, y apunto a “la ineficiencia del gobierno de la provincia de Buenos Aires, tanto del gobernador Kicillof y el ministro de Seguridad”. “Son muy incompetentes como para dejar que tengan cuatro celulares dentro de una cárcel. Desde ahí hacen lo que quieren".

Es cierto, que siempre es mejor buscar las culpas afuera, para tratar de encontrar algo de paz a una situación que era fácilmente prevenible. El militar apostado en la residencia presidencial, pudo haber informado a sus superiores del pedido de dinero, obviamente debería admitir que hizo algo que no estaba bien. También pudo haberle contado al padre lo ocurrido… pero opto por pagar, la peor decisión por cierto, porque una vez que una persona cede al pedido queda a la merced de los delincuentes…

Pero para una gran parte de personas, la culpa la tiene el gobernador Kicillof, por permitirle tener a los presos teléfono…

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