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Un ajuste, pero sobre las clases altas

La ley de Solidaridad, es, en términos académicos, un ajuste, porque sube impuestos para distribuir el Gasto Público. Ahora bien, el tema central es cómo se gestiona ese gasto mayor.

Ningún análisis de la ley mencionada puede hacerse si antes tener en cuenta la situación del país. Pobreza por encima del 40%, la mitad de los chicos hasta 18 años es pobre, el 10% de la población urbana sufre de inseguridad alimentaria, más del 55% de inflación, un salario que cayó 23%, una economía que se achicó casi 5%, cuatro años donde se destruyeron 22.500 PyMEs.

El anterior gobierno realizó un feroz ajuste fiscal que tuvo un claro sesgo “pro rico”, por eso, bajó impuestos a los sectores pudientes y concentrados, como son el campo con las retenciones y clases altas con Ingresos Brutos.

Percibiendo el desastre social, el presidente identificó que, por cuestiones humanitarias y también económicas, se debía ayudar a los sectores más vulnerables. Ese es el espíritu de la ley y de las políticas públicas que la complementaron, como la baja en la tasa de interés del Banco Central y de la Anses.

En ese sentido, el gobierno decidió empezar una “distribución progresiva del ingreso”, para eso lleva adelante una serie de medidas que apuntan claramente a recaudar de sectores que están “menos mal” y ayudar a los más “vulnerables”.

Se prevé un aumento en la recaudación de aproximadamente 6.450 millones de dólares, que se explican, en primer lugar, volviendo al esquema vigente en 2015 con Bienes Personales. De los cuales se conseguirían 860 millones.

Hay que aclarar que nuestro país tiene un total de 18 millones de contribuyentes, de los cuales solo un millón y medio pagan Bienes Personales. Es importante remarcar que este impuesto grava patrimonio, por lo cual se trata de uno de los impuestos más progresivos en toda estructura impositiva y en la pirámide de quienes lo pagan, quien contribuye menos debido a su “menor riqueza”, pertenece al 10% más pudiente del país.

En segundo término, también se volvió al 2015 con el tema retenciones, si bien el ejecutivo tiene la facultad de aumentar 3% en ese cuadro. Tal como están establecidas hasta el momento, el gobierno prevé recibir de más 2150 millones de dólares. Derechos de exportación lo pagan, en general, las exportadoras de cereales, que son solo 6 y que están en todo el mundo. A los pequeños productores se les devolverá una parte de esas retenciones y se está estudiando compensaciones por distancia geográfica.

El tercer punto es el impuesto denominado PAIS. En el punto que analizamos, es el único que puede traer controversias, ya que mucha gente a la que le cuesta llegar a fin de mes paga Netflix, por citar un ejemplo, casi como el único lujo y ahora enfrentará un recargo del 30%. En definitiva, esta parte del impuesto no discrimina de clase social. Pero lo que si lo hace y se enmarca en este mismo punto son los viajes al exterior, porque se estima que por año viajan al exterior solamente entre un millón y medio y dos millones de argentinos, sobre 44 millones, significa el 0.034% de la población.

Ahora bien, ¿cómo se gasta esta nueva recaudación? Serán erogaciones por 2.021 millones de dólares, de los cuales 301 millones de dólares se destinarán a los jubilados, en concepto de bono. Acá no hay dudas, se destina a los jubilados más vulnerables un 60% de ellos.

La tarjeta Alimentar, con la que mujeres embarazadas y mamás de chicos de hasta 6 años de edad podrán comprar alimentos, significa una erogación de 860 millones de dólares. Nuevamente, el segmento más perjudicado de nuestra población.

En cuanto a los subsidios a la energía, por el que el gobierno gastaría también 860 millones de dólares es un punto que compensa la arbitrariedad del “dólar tarjeta”, ya que las tarifas se congelan por seis meses para las clases más vulnerables, pero también para los departamentos de Puerto Madero.

Grafico Redistribución

Si hacemos un balance, claramente los impuestos suben más que el Gasto, pero eso no nos dice nada, lo central es preguntarnos el sesgo de la política. Ahí vemos que el esfuerzo mayor lo harán los que “menos peor están”, a favor de redistribuir esos recursos hacia los que peor están.

Esta es una ley que mejora la distribución del ingreso en nuestro país, que fue empeorando con Macri y que dejó una desigualdad enorme, la diferencia entre el promedio del ingreso per cápita familiar entre el 10% de ambos extremos de la pirámide distributiva llegó a 23 veces.

Repasando, Bienes Personales, retenciones y viajes al exterior son tributos que recaen sobre, como vimos, los que más pueden y se repartirá eso entre los que menos tienen.

 

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