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Expulsaron del país a Marco Estrada Gonzáles, uno de los narcos más poderosos de la Ciudad

Lo deportaron durante la madrugada de este miércoles a Perú pero su esposa deberá cumplir una condena a 18 años en Argentina.

En medio de un gran operativo de seguridad, agentes de de la División Asuntos Migratorios de la Policía Federal Argentina se encargaron finalmente del trámite de expulsión del país de Marco Estrada Gonzáles (60, alias "Marcos"), capo absoluto de la venta de cocaína, paco y pasta base en la Villa 1-11-14, del Bajo Flores, durante al menos dos décadas.

Si bien su expulsión había sido dispuesta durante el mes de mayo, la fecha exacta en que sería realizada fue mantenida en secreto, puesto que -según los investigadores- “'Marcos' cosecha lealtades y enemigos por igual”; evaluándose de este modo hipótesis de riesgo que abarcaban desde intentos de fuga hasta atentados en su contra.

De este modo, en horas de la noche de este martes, un convoy de 8 móviles con agentes federales (entre los que se hallaban detectives de la División Asuntos Migratorios e integrantes del grupo especial GEOF) se hicieron presentes en el Complejo Penitenciario Federal 2 de Marcos Paz, donde estaba detenido el narco, para trasladarlo hasta el Aeropuerto de Ezeiza.

Sin embargo, instantes antes de la partida y con el objeto de evitar posibles filtraciones, los federales realizaron un cambio de último momento. Aterrizó un helicóptero en el Penal, y subieron a Estrada Gonzáles custodiado por oficiales de brigada y agentes del GEOF. Así, el capo narco fue trasladado en cuestión de minutos hasta el aeropuerto de Ezeiza, donde finalmente -también bajo custodia federal en vuelo- fue expulsado rumbo a la República del Perú.

A menos de una semana del fallo que había ordenado la expulsión de "Marcos", la Cámara de Casación Penal tomó otra importante decisión que involucra a Silvana Salazar, la esposa del líder de la organización.

En un fallo de 11 páginas firmado por Mariano Borinsky, Gustavo Hornos y Javier Carbajo -al que accedió Clarín- los jueces decidieron rechazar la excarcelación de Salazar, quien lleva presa seis años y cinco meses.

La libertad de la mujer había sido pedida por la defensa y contaba con el OK de la fiscalía y de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). Sin embargo, fue negada en primera instancia por el juez Javier Ríos -el mismo que aceptó expulsar a "Marcos"- y ahora esa decisión de Ríos fue confirmada por la Sala IV de Casación.

Silvana fue condenada a 18 años de prisión en el mismo juicio oral en el que su marido recibió una condena unificada de 27 años. La sentencia- que incluyó a otros 35 miembros de la organización- fue dictada en octubre del 2020 por el Tribunal Oral Federal 3 y aún no está firme.

Ese fue uno de los argumentos que usó la defensa para reclamar que la esposa de "Marcos" dejara el Complejo Penitenciario Federal IV de Ezeiza para volver a su casa con sus hijos. Sin embargo, los jueces de Casación le dijeron que "no", de manera que ahora se da la atípica situación de que su marido estará libre en Perú y ella seguirá presa en la Argentina en principio por bastantes años. 

“Aun cuando la sentencia no haya adquirido firmeza, circunstancia objetiva que, como se dijo, robustece la presunción de elusión de la justicia en caso de obtener su libertad, aunado al hecho de su acreditada vinculación con una organización criminal de gran envergadura que podría facilitarle los recursos económicos y de logística para evitar el cumplimiento de la pena aplicada para el caso de que dicha sentencia adquiera firmeza”, dijo Hornos en su voto.

 

Un plan familiar fallido

El pasado 20 de mayo la Justicia Federal tomó una decisión que hasta hace pocos años parecía imposible de concretar: ordenó expulsar de la Argentina a "Marcos", que estaba preso en el Complejo Penitenciario de Marcos Paz.

Capo absoluto de la venta de cocaína, paco y pasta base en la Villa 1-11-14, del Bajo Flores, "Marcos" siempre se había resistido a la expulsión. Incluso en un proceso abierto en la Justicia Contencioso Administrativa -a instancias de la Procunar- Estrada Gonzáles había hecho todo lo posible para que no lo echaran de la Argentina.

Por entonces, año 2014, la Dirección Nacional de Migraciones había sacado una resolución cancelándole la "radicación permanente" de la que gozaba "declarando irregular su permanencia en el territorio nacional" y ordenando su expulsión del país y su reingreso " con carácter de permanente".

En ese proceso en el fuero contencioso administrativo, la Justicia falló en su contra. Pero no se lo pudo expulsar entonces porque aún pesaba sobre él una causa penal. Fue esa última causa en la que en medio de la pandemia el Tribunal Oral Federal N° 3 de Capital lo condenó a 27 años de prisión. 

Luego del veredicto -en noviembre de 2020- cambió su estrategia y apuntó todos sus cañones a levantar campamento y volverse a Perú junto a su familia. La idea era que su mujer primero lograra la excarcelación y finalmente se reuniera con él en Lima. Incluso parece que la idea de emigrar fue de Silvana. Pero ahora, con el fallo de Casación, esos planes se complicaron al límite de lo imposible.

Sus abogados aún pueden apelar a la Corte Suprema de la Nación para tratar de revertir la situación pero es muy difícil que el máximo tribunal meta la cuchara en el tema.

En Lima de hecho vive el hermano de "Marcos", Fernando (alias "Pity"), con quien compartió siempre la cúpula de la organización y que está prófugo de la justicia argentina desde hace una década.

Un paso determinante en este plan de dejar la Argentina ocurrió el pasado jueves 19 de mayo cuando el juez federal Javier Ríos (presidente del TOF 3 y el encargado de seguir la ejecución de la pena de "Marcos"), resolvió darle luz verde a la expulsión, que había sido pedida por la defensa de Estrada Gonzáles y contaba con el respaldo de la fiscalía de juicio -a cargo de Diego Velasco- y de la Procunar, que ya había impulsado el proceso de 2014.

Para los fiscales el objetivo de sacar a Marco del país es claro: luego de cuatro condenas, y de pasar años y años en la cárcel, el Estado no ha logrado desbaratar su poder en el Bajo Flores. Estrada Gonzáles logra manejar todo detrás de las rejas. Por eso es mejor que se vaya lo más lejos posible.

Para empezar, hizo falta que Estrada Gonzáles cumpliera la mitad de la pena impuesta. Esta vencerá el 14 de septiembre de 2034 y si se le ocurre volver a la Argentina alguna vez deberá cumplirla en su totalidad.

"Marcos" pudo redondear los números de su computo gracias a algunos cursos que le dieron crédito para disminuir algunos meses de encierro. También pagó la multa que pesaba sobre él, un número tan ridículo que sólo es simbólico: 45.250 pesos.

 

Largo prontuario

Para Marco Estrada Gonzáles la condena de octubre del 2020 no fue la primera, pero sí la más dura. Una primera investigación iniciada a fines de los '90 terminó en 2004 con una pena de 4 años y dos meses de prisión, sentencia dictada por el Tribunal Oral Federal 2.

La calificación de entonces fue "organizador de una asociación ilícita, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por el número de intervinientes y acopio de armas y municiones de guerra".

Los dos procesos más grandes en su contra por narcotráfico -el primero de los cuales llevó a su pedido de captura internacional y detención en Asunción, Paraguay, en 2007- se cerraron con dos juicios abreviados, de 6 años de prisión cada uno. El primero fue en el 2012 y otro en el 2013 y terminaron con una pena única de 10 años de prisión.

"Marcos" fue a la cárcel pero gracias a una serie de cursos tomados intramuros (finalizó el colegio secundario y estudio "mecánica") consiguió la libertad condicional en febrero de 2014. Entonces se mudó con su familia al barrio privado La Celia, en Ezeiza, el mismo lugar donde vivía el entonces ministro de Seguridad bonaerense Alejandro Granados.

Ahora "Marcos" se va. Pero el problema del tráfico en la Villa 1-11-14 está lejos de estar solucionado. Su desaparición del mapa ya empezó a generar una seguidilla de muertos en la puja por el territorio. Todos quieren ser el nuevo jefe.

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