Real Estate: por qué todos hablan del Corredor Norte y cuanto sale vivir ahí
Estamos hablando de áreas premium, históricamente catalogadas como ABC1, con atributos que marcan una diferencia clara frente a otros sectores de CABA y Gran Buenos Aires: calidad arquitectónica, diseños de vanguardia, cercanía al río, parques y plazas, infraestructura consolidada, colegios y universidades de primer nivel, polos corporativos, centros comerciales, excelente conectividad y accesos rápidos hacia distintos puntos de la Ciudad y el conurbano.
En un mercado inmobiliario atravesado por ciclos económicos complejos, el Corredor Norte del AMBA continúa mostrando una fortaleza difícil de igualar. Palermo, Belgrano, Núñez, Vicente López y Olivos no solo sostienen los valores del metro cuadrado, sino que siguen liderando la demanda tanto de inversores como de clientes finales. Lejos de ser una casualidad, este comportamiento responde a una combinación de factores estructurales que explican por qué estas zonas funcionan, una y otra vez, como refugio de valor.
Estamos hablando de áreas premium, históricamente catalogadas como ABC1, con atributos que marcan una diferencia clara frente a otros sectores de CABA y Gran Buenos Aires: calidad arquitectónica, diseños de vanguardia, cercanía al río, parques y plazas, infraestructura consolidada, colegios y universidades de primer nivel, polos corporativos, centros comerciales, excelente conectividad y accesos rápidos hacia distintos puntos de la Ciudad y el conurbano. A esto se suma un factor no menor: son zonas seguras, no inundables y con una calidad de vida que sigue siendo altamente valorada.
En barrios como Núñez, por ejemplo, se observa una fuerte concentración de edificios nuevos y en construcción, con valores de pozo que parten desde los u$s 3.000 el metro cuadrado. En Grupo López estamos desarrollando un nuevo emprendimiento en esa zona, sobre la Avenida Congreso, cerca del polo educativo de ORT. Se trata de un proyecto con un diferencial claro: unidades amplias, de entre 150 y 350 metros cuadrados, con tres dormitorios en suite, livings apaisados, excelente distribución, gran luminosidad, cocheras XL y amenities pensados para un público exigente. En este caso, el valor de pozo ronda los u$s 4.000 el metro cuadrado, con una proyección de venta que estimamos por encima de los u$s 5.500 o 6.000 una vez finalizada la obra.
Esto nos lleva a una pregunta recurrente: ¿existe un techo para los precios en el Corredor Norte? La respuesta es clara. Si el producto lo vale, no hay techo. Cuando el desarrollo ofrece más de lo mismo, la competencia se da por precio. Pero cuando hay diseño, calidad constructiva, ubicación estratégica y una propuesta diferencial real, el mercado lo convalida.
El perfil de los futuros propietarios también evolucionó. Hoy conviven quienes ya conocen y eligen estas zonas desde hace años con un público aspiracional que decide mudarse al Corredor Norte buscando mejorar su calidad de vida. En muchos casos, incluso, se resignan metros cuadrados para ganar ubicación, entorno y servicios. La infraestructura, la conectividad y la cercanía a nuevos polos educativos y económicos pesan cada vez más en la decisión de compra, junto con un cambio cultural: la búsqueda de espacios verdes, vistas abiertas y una vida más vinculada a la naturaleza.
Mirando hacia adelante, el Corredor Norte seguirá siendo un refugio de valor. Históricamente fue una zona mirada por desarrolladoras, inversores y compradores finales, y todo indica que esa tendencia continuará. Es cierto que surgieron otros ejes que compiten, como Puerto Madero, pero el crecimiento del Corredor Norte ha sido sostenido y parejo a lo largo de los años, algo que pocas zonas pueden mostrar.
En un contexto donde el real estate vuelve a analizarse con lupa, estas áreas siguen demostrando que, cuando los fundamentos son sólidos, el valor no solo se preserva: se consolida.
Por Mariela López Dulce - CCO de Grupo López
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