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Todos los detalles de los encuentros de Luciano Castro con una joven danesa en Madrid: “Él me besó”

Sarah Borrell contó en Puro Show de lo ocurrido en Europa mientras el actor se encontraba de gira con una obra de teatro


El rumor flotaba en el aire, pero la confirmación llegó en boca de Sarah Borrell, actriz y bailarina danesa radicada en España, quien relató en vivo que tuvo un acercamiento con Luciano Castro durante la estadía del actor en Madrid. El miércoles, en Puro Show por El Trece, la joven se sentó frente a las cámaras y, con voz serena, puso fin al misterio. Había audios, chats y, ahora, su relato en primera persona. Todo giraba en torno al nombre de un actor argentino, en pareja con Griselda Siciliani, que se convertía en el centro de una polémica que no dejaba de crecer.

Sarah, de nacionalidad danesa, apenas llevaba cinco meses en España. Se había instalado en Madrid a finales de agosto y trabajaba como camarera en un brunch por la zona de Salamanca. “Yo soy danesa, llevo como cinco meses ahora en España y Madrid, entonces vine a finales de agosto. Estaba trabajando en este lugar unos meses, en un brunch por Salamanca, por esa zona”, contó. El recuerdo del primer encuentro es tan vívido como simple: “Luciano fue un día y no hablamos. Yo era camarera ahí. Y después regresó una semana después y le dije creo que algo como ‘regresaste’, porque me acordé de él”.

El clima fresco de Madrid empujó al actor a sentarse afuera, casi en soledad. “Pidió su jugo verde, solo pidió eso, me acuerdo”, relató Sarah. El diálogo se abrió con una pregunta inesperada: “Ay, pues ¿saliste de fiesta ayer?”, lanzó el actor, intrigado por la voz ronca de la joven. “Pero, ¿de dónde eres?”, quiso saber, adaptando su español al oído europeo.

Sarah lo percibió de inmediato. “Me miró mucho el primer día ahí en el brunch y también, o sea, no soy tonta, también noto un poco cuando un hombre quiere algo más, ¿no?”. La conversación derivó en confidencias: “Hablamos y me dijo: ‘Mira, ¿de dónde eres y qué haces aquí en Madrid?’ y bla, bla, bla. Y yo: ‘Pues soy actriz y bailarina’. Y él: ‘Yo también soy actor’”.

El acercamiento fue directo, aunque breve. “El me besó y nada más pasó. Pero fue cuando nos vimos ahí, cuando había como 15 minutos de reencuentro, cuando nos conocimos”. Sarah, sin embargo, no se sentía interesada en un principio: “Yo de verdad no estaba interesada al principio como de salir con él. Pero él me dijo: ‘¿Quieres ir a ver la obra?’. Y yo quería conocer gente en el mundillo, como artista. Entonces, me invitó a este lugar y me dijo que vaya con una amiga o algo. Pero al final nunca fui porque no podía”.

La conexión, aunque fugaz, dejó sensaciones encontradas. “Después, claro, pensé, porque mi generación siempre pedimos Instagram y como que no me dio su cuenta. La verdad, también yo tengo otras cosas que hacer, entonces no estaba tan metido en eso. Pero había algo en mí que decía que hay algo aquí como raro”. Sarah notó la insistencia de Luciano: “Era muy directo, como ‘¿que no quieres venir a mi casa?’, Yo soy de Dinamarca, pero también el latino a lo mejor es más lanzado”.

El recuerdo de los encuentros es tan preciso como desconcertante: “Respecto de los encuentros que tuvimos, eran como quince, veinte minutos, eso es súper raro”. La conversación sobre la nacionalidad del actor no tardó en llegar: “Y después también le pregunté: ¿Oye, pero de dónde eres? Eres argentino, ¿no?’ Por su acento. Y ahí, ah, sí, sí, sí, soy argentino”.

El último cruce se dio en una esquina, sin tiempo para mucho más. “Un encuentro, de hecho nos quedamos en una esquina. No caminamos nada porque el taxi iba a ir a por él. Entonces, nos quedamos ahí y de hecho estábamos hablando y me dijo que iba a Bilbao a rodar para Netflix”.

La pregunta inevitable apareció: ¿Intentó Luciano Castro ir más allá? Sarah respondió sin rodeos: “Sí, pero yo no estaba en eso. O sea, la primera vez que conozco a un chico no voy a su casa. Entonces le dije: No, yo un café”.

La revelación más inesperada llegó después: “Que estaba en pareja me di cuenta cuando estaba en Dinamarca, para las Fiestas, porque me junté con una amiga argentina que conozco. Me dice si no será Luciano Castro. Y me muestra una foto y yo le dije que sí. Entonces, le mostré los mensajes de WhatsApp y se quedó así, sorprendida”.

“El me besó y nada más pasó”, había repetido Sarah, como si quisiera dejarlo claro. Pero la historia, tejida entre cafés, encuentros breves y mensajes, ya había quedado expuesta. El rumor encontró rostro y voz. La polémica, una certeza.

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