La morosidad de los hogares que utilizan financiamiento bancario escaló durante todo el año pasado y tocó su punto más alto en los últimos meses de 2025, en un contexto marcado por la suba de las tasas de interés. Según el dato más reciente, correspondiente a noviembre, los atrasos en los pagos representaron el 8,8% del total de los créditos al sector privado.
El segmento más golpeado fue el financiamiento al consumo. Los préstamos personales llegaron a registrar un nivel de mora del 11%, mientras que en el caso de las tarjetas de crédito el indicador trepó al 9,2%, reflejando las dificultades de muchas familias para sostener sus compromisos financieros.
Un informe del Banco Central (BCRA) señaló que, frente a este escenario, durante los últimos dos trimestres de 2025 las entidades endurecieron los criterios para otorgar crédito, especialmente entre hogares y pequeñas y medianas empresas. Desde el organismo explicaron que esta reacción responde a una estrategia prudente ante el mayor riesgo de incumplimiento.
En paralelo, distintas entidades reconocieron que ya implementan medidas concretas para frenar el deterioro de la cartera. La más extendida fue la reducción de los límites en las tarjetas de crédito, aunque también se elevaron las exigencias para acceder a préstamos y se lanzaron alternativas de refinanciación.
Fuentes del sector explicaron que las decisiones no se aplican de manera generalizada, sino que se analizan caso por caso mediante sistemas preventivos que detectan señales de alerta, como el pago mínimo reiterado en las tarjetas. Para esos clientes, algunos bancos ofrecen créditos con tasas más convenientes que permiten reordenar las deudas a mediano plazo. Mientras dura ese proceso, ciertos productos pueden quedar suspendidos hasta que la situación se regularice.
Para los nuevos usuarios, en tanto, predomina una política más cautelosa: primero se evalúa el comportamiento de pago y luego se amplían gradualmente las líneas disponibles.
En otra entidad admitieron que los indicadores de mora siguen en niveles elevados al inicio de 2026, lo que refuerza la necesidad de mantener criterios más estrictos tanto en el otorgamiento de financiamiento como en la asignación de límites.
Desde un tercer banco destacaron que noviembre marcó el pico de irregularidad, aunque aseguraron que tras las medidas adoptadas comenzaron a aparecer señales incipientes de mejora. La expectativa es que la recuperación de la cobranza se consolide en los próximos meses.
Entre las acciones más frecuentes figuran la revisión de los límites para clientes que venían abonando solo el monto mínimo y la puesta en marcha de planes de regularización orientados a acompañar a los usuarios hasta normalizar su situación financiera.
Si bien en el sistema reconocen el fuerte avance de la morosidad, también subrayan que el fenómeno se da en un contexto particular: la desaceleración de la inflación reduce la posibilidad de que las deudas pierdan peso con el tiempo, al mismo tiempo que el crédito continúa expandiéndose. En ese escenario, los bancos buscan equilibrar el impulso al consumo con una administración más cuidadosa del riesgo.
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