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Muerte de Maradona: condenaron al empleado de la funeraria que se sacó una foto con el cuerpo del ex futbolista

Diego Antonio Molina está acusado del delito de “profanación de cadáver humano”.


Uno de los empleados de la funeraria que se sacó una foto con el cuerpo de Diego Maradona, Diego Antonio Molina, fue condenado por el delito de “profanación de cadáver humano”. 

Como pena le establecieron la realización de tareas comunitarias, donar 10 mil pesos a una fundación que ayuda a chicos con adicciones y cumplir con cuatro días de arresto -en suspenso-.

“Con las hermanas de Diego estamos satisfechos por el fallo y cumplimos con la memoria de Diego de que ese hecho salvaje no quede impune”, dijo Matías Morla, el abogado que representó a las hermanas en la causa. El falló es del Juzgado Penal Contravencional y Faltas 14 de la Ciudad.

“Le dieron el máximo de esta contravención: cuatro días de arresto en suspenso, durante los próximos ocho meses debe fijar residencia, deberá ir a la fiscalía cada vez que lo llamen, 50 horas de tareas comunitarias y donar 10 mil pesos a la Fundación Integra Asociación Civil que es de recuperación de adictos y queda en La Matanza. Las costas del juicio lo paga Molina”, le informaron a TN Deportivo.

Claudio Fernández y su hijo Sebastián son los otros dos acusados que no recibieron sentencia aún porque pidieron la nulidad del juicio. Eso está en Cámara, pero ya se lo rechazaron en una primera instancia, por lo que en breve serán también sentenciados a la misma pena.

“No hay pena suficiente para la aberración que hicieron estos salvajes pero tanto yo, como las hermanas de Diego, estamos satisfechos de haber logrado que ese hecho no termine impune”, afirmó Morla.

Y agregó: “Esperamos pronto se resuelva el recurso presentados por los otros dos imputados y que terminen con la misma pena”.

A los tres, la vida les cambio rotundamente ese día, 27 de noviembre de 2020, dos después de la muerte del astro. Primero el escrache en las redes. Luego el señalamiento en el barrio donde vivían. Más tarde el despido de la empresa a la que pertenecían y mediante la cual habían llegado para colaborar con el trabajo de la preparación del cadáver, a la casa de sepelios Pinier.

Hasta lo ocurrido, Molina y los Fernández vivían en el barrio de Villa General Mitre, en Capital Federal. Fue tan repudiado el accionar de los tres que las familias se vieron afectadas y no soportaron la presión: dejaron sus domicilios y se trasladaron a la zona Sur del Gran Buenos Aires, específicamente al partido de Ezeiza, explican desde TN.

Ninguno de los tres volvió a usar sus cuentas en redes sociales. Viven bajo la sombra del repudio por su accionar y se muestran lo menos posible fuera de sus círculos.

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