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Macri pelea por el premio al peor presidente de la democracia

Por Matías Tombolini. El temor sembrado por el Gobierno antes y después de las PASO cosechó sus frutos: más inflación, hambre y una economía en paro cardíaco.

Mauricio

En casi cuatro años de gobierno, el legado que deja Cambiemos (hoy “Juntos por el Cambio”) se traduce en inflación, recesión, desempleo, endeudamiento, pobreza y hambre. Mauricio Macri compite cabeza a cabeza con Fernando de la Rúa por el trofeo al peor presidente del país desde 1983.

Sin cambio de rumbo ni renegociación de la deuda, algo que Roberto Lavagna pide desde mayo, las condiciones están dadas para una espiralización de la inflación. La incertidumbre, la desconfianza y el desprestigio del Gobierno nacional en términos económicos contribuyen con esta probabilidad.

Por su parte, el frente que se impuso en las PASO posee componentes radicalizados que tienden, naturalmente, a la desmesura. Así, el país parece pendular, otra vez, entre la patria financiera y el choripán.

Continuar con los miedos que generan los espacios que cultivan la grieta –y que comparten los últimos años de retroceso económico de la Argentina– es cada vez más peligroso. En 2020 podríamos tener una inflación de tres dígitos. No una híper, como en el último tramo del mandato de Alfonsín, pero sí la suficiente (alrededor del 100% anual) para deteriorar aún más la actividad económica, el consumo y el bolsillo de los argentinos.

¿En qué se podría traducir esa probabilidad de aceleración inflacionaria? En que antes o después del 27 de octubre el dólar se dispare y escalen los precios a un ritmo más veloz.

En un escenario bipolar, y con un horizonte 2020 con vencimientos de deuda con el FMI por US$23.000 millones más, las chances de que la economía argentina termine de colapsar son altamente probables. Necesitamos al frente de las negociaciones con el Fondo –y de la economía en general– a alguien que genere todo lo contrario al descrédito de las dos partes de la grieta. Esa persona es Roberto Lavagna.

Su reputación lo ubica en una posición fuerte para sentarse y renegociar con el FMI. Su trayectoria en la gestión brinda certezas sobre cómo generar disciplina fiscal, reactivación de la producción e incentivos para la actividad económica y el consumo. No es un mago, sino el único candidato a presidente que ya probó que sabe cómo sacarnos de una crisis y que tiene la espalda suficiente para hacerlo otra vez.

¿Quién va a desactivar las bombas del dólar y las Leliqs? ¿Quién puede dar la mayor tranquilidad a los argentinos y los mercados? ¿Cómo sería el día posterior a las elecciones generales si Lavagna saliera primero o fuera al balotaje? Las preguntas se responden solas. En una economía que hoy está en terapia intensiva, la calma y la esperanza prevalecerán. Por eso, Roberto es el más capacitado para gobernar a la Argentina.

Mientras unos prometen consensos difíciles de creer y Macri hace méritos para convertirse en el peor presidente de la democracia, Lavagna llega a las próximas elecciones con la posibilidad de convertirse en uno de los mejores mandatarios de nuestro país.

Si la Argentina fuera un auto y Lavagna el mecánico, yo no dudaría en llevarlo al taller de Roberto. En el de Mauricio, en vez de arreglarlo, me lo chocaron. Y en el otro te atienden mal y te colocan repuestos truchos.

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