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Luis Ventura habló de la lucha por la salud de su hijo Antoñito: “Se merece todo lo que esté a mi alcance”

En una carta, se refirió a la última internación del nene y cómo buscó los mejores tratamientos para ofrecerle una buena calidad de vida.

Luego de unos días de mucha preocupación, Luis Ventura anunció el jueves que su hijo Antoñito de 6 años había recibido el alta médica. Haciendo un mea culpa, el periodista se mostró feliz por la noticia pero lamentó haber dado excesivos detalles a los medios sobre la salud del nene. “Ganamos un partido, pero el campeonato sigue”, advirtió en un mensaje enviado a la periodista Pía Shaw.

Ya un poco más aliviado, el ex Intrusos (América) publicó este domingo una columna en Crónica donde narró la lucha que viene dando su hijo. “No quiero abrir una puerta que, después de una suma de imprudencias cometidas por mi persona, supe cerrar, para no seguir dañando a los seres que más amo en este mundo”, explicó en el texto compartido.

Ventura remarcó que su interés es hacer público un caso que puede tener muchos puntos en común con la situación que viven otros padres. “Quiero dejar constancia de una historia de vida que se ha recorrido en un riguroso minuto a minuto existencial, y que se llevó adelante con mucho esfuerzo, muchos desvelos y por sobre todas las cosas, con mucha fe”, afirmó.

Luego, contó cómo se enteró de que Antoñito debía ser internado de urgencia: “Esa vida de la que hoy hablo me obligó a salir del aire cuando estaba trabajando como siempre lo hago en ‘Fantino a la tarde’, porque un llamado telefónico me notificó que una crisis neurológica en el cerebro de mi hijo”.

“Mi hijo es un niño seismesino, de maduración prematura y que desde que nació debió recibir tratamientos y estimulaciones especiales. Ni mejores ni peores; especiales, distintas. Esto me llevó a conocer la inconmensurable e infinita dimensión de la neurología argentina que muchas veces no sabemos o no conocemos”, añadió.

En ese sentido, aseguró que se instruyó acerca de todas las alternativas posibles para ofrecerle al nene la mejor calidad de vida posible: “Él se merece todo lo que esté a mi alcance. Así es que busqué ciencia, medicina, especialistas, tratamientos, pasos alternativos, clínicas, sanatorios, institutos y todo aquello que pudiera favorecer a Antoñito, y la peleé de visitante, torazo en rodeo ajeno, en un terreno que no es el mío, pero guiado por el fervor de un padre que no se da por vencido”.

“Así pasé por INECO, por el FLENI, por la clínica Trinidad, por la eminencia de Facundo Manes, por el prestigioso neurólogo Nicolás Schnitlzer, por el infaltable y sublime neurólogo Alejandro Andersson, por el gigantesco doctor Hugo Beherens, por muchas cepas del cannabis, por incansables acompañantes terapéuticas, por los trámites habilitantes de un niño de capacidades especiales… Y ponerme a explicar detenidamente todo esto es muy difícil, por eso el silencio y la reserva”, agregó.

Para evitar informaciones erróneas, Luis decidió explicar el problema neurológico que padece el niño: “Tiene en su enorme cabecita un cerebro que esporádicamente le genera descargas eléctricas desmedidas y acotadas que hasta el lunes 8 eran manejadas. Pero ese día sus actitudes se tornaron incontrolables porque eran muy aceleradas, se causaba daño en su cuerpito y como ha crecido y se está poniendo fuerte, costaba protegerlo para que no se lastimara”.

Al final de su carta, agradeció a todas las personas que mostraron su preocupación y dejó un consejo para quienes estén atravesando una situación similar a la suya. “Mi hijo y su familia la seguimos luchando y de a poco estamos ganando otra batalla. Ni la primera ni la última, solo otra. Y si vos estás viviendo algo parecido, no bajes la guardia y no dejes de pelear todos los partidos hasta el pitazo final. Entregarse es morir, no te lo permitas. Te lo digo yo”, cerró.

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