Un crimen es muy difícil de ocultar, casi imposible
El crimen de un jubilado hallado muerto tras un incendio en su dúplex de Colegiales abre más dudas que certezas: una pareja detenida, pericias que contradicen la escena inicial y un caso donde nada parece encajar del todo.
Pedro Federico Arhancet era un jubilado y fue encontrado muerto el viernes 24 de abril en su dúplex del octavo piso de la calle Moldes al 1100, en el barrio porteño de Colegiales. El lugar se había incendiado. El cadáver de Pedro apareció entre las llamas. Tenía una severa lesión en la cabeza. A su lado, había una pistola. Lo habían matado.
La sospecha es que el asesino incendio la casa para ocultar el crimen, para que el fuego se lleve las pruebas. El septuagenario, según un reporte inicial, ya llevaba “90 horas de muerto” o más. Tenía un gato gris y blanco como mascota. El gato, tiempo después del crimen, desapareció.
Esta semana, la Policía de la Ciudad arrestó a quien sería su pareja, o su última pareja, una mujer trans de 36 años llamada Angelina, quien convivía con Pedro. Ella se había mudado del dúplex días antes del incendio a un monoambiente sobre la avenida Scalabrini Ortiz, donde finalmente la detuvieron. Así, el caso parecía casi cerrado. Hasta aquí todo normal, al menos, dentro de los parámetros del caos de un homicidio.
Sin embargo para la Justicia, que debe esclarecer el hecho, no es todo tan simple. El relato no cierra. Para empezar, está la autopsia al cuerpo. Se sospechaba que el hombre murió de un tiro, que lo balearon en la cabeza. Pero los forenses, no encontraron bala alguna. El impacto en su cabeza era un golpe, causado por un objeto romo, determinó el estudio del Cuerpo Médico. También tenía una lesión compatible con un arma blanca en la panza, que no era de ninguna manera letal.
El estudio del cadáver fue sumamente difícil de realizar. Para empezar, estaba atravesado por fauna cadavérica: gusanos. Luego, estaba casi desangrado. La explicación: el hombre había muerto mucho antes de lo inicialmente estimado.
Fue un asesinato, no hay dudas al respecto. No lo mató el incendio. Por otra parte, la autopsia no halló restos de humo en sus vías respiratorias. El incendio era intencional, se determinó que un agente acelerante fue usado en el fuego, un combustible, alcohol tal vez.
La principal sospechosa está detenida. Angelina declaró en Tribunales esta semana, poco antes de ser trasladada al penal de Ezeiza. La chica trans niega ser la autora del crimen. Aseguró que tampoco era la novia del hombre. Al menos, ya no. Habían comenzado su vínculo hace al menos siete años, se separaron durante la pandemia, y luego regresaron. Vivían juntos, sí, pero ya no eran pareja (tal vez, amigos con derechos). Angelina habitaba la parte de abajo del dúplex; Pedro, arriba, donde fue hallado muerto y se inició el incendio.
Usted se pregunta, ¿por qué convivían? Muy simple. Era una suerte de arreglo de conveniencia, explicó Angelina, jujeña de origen. La mujer se dedicaba a cuestiones de la casa. El domicilio de la calle Moldes, precisamente, es su domicilio fiscal. También dijo que tenían una relación volátil, conflictiva. Ella había denunciado al hombre, años atrás aunque la causa aún no se certificó. Sin embargo, lo más raro, es que la mujer no se definió como una víctima de violencia de género.
Falta conocer por qué lo mataron. Angelina, si es que lo mató, ¿lo mató por codicia? ¿Por plata? No parece. La mujer tiene un perfil de deudas en blanco, manejable, lejos del rojo o el bordó de incobrable. También, tiene un empleo en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, según los registros. No tiene antecedentes penales. La causa por el homicidio simple de Pedro, es la única vinculada a su número de DNI en la Cámara Criminal y Correccional porteña. Se le secuestraron varios teléfonos, que podrán ser peritados. Allí, probablemente, se encuentra alguna respuesta.
El jubilado tenía plata y un buen pasar. No tenía hijos. Casi no tenía familia; apenas una hermana que se presentó en la Justicia tras el crimen. Estaba registrado en los rubros de cría de ganado de la ex AFIP, según se conoce.
Los vecinos lo definen como un hombre “bohemio”, proclive a acumular cosas innecesarias en su casa, un tanto irascible. En 2020, el consorcio lo demandó ante la Justicia civil por expensas impagas, un monto de más de 600 mil pesos. El hombre fue representado por dos abogados y finalmente arregló.
Hay una prueba crucial clave: las cámaras de seguridad. Un video muestra a una sospechosa, o un sospechoso, en el ingreso del edificio en los minutos previos al incendio. ¿Es Angelina? La figura misteriosa “está vestida de negro de pies a cabeza, toda cubierta”, asegura una fuente del caso: “Parece un ninja”. Una serie de pericias forenses podrá determinar mediante comparaciones si, efectivamente, esa figura es la mujer detenida.
La Justicia entregó el dúplex a la hermana de la víctima el miércoles, y dispuso el traslado de Angelina al penal de mujeres.
El gato gris y blanco de la víctima, que había desaparecido, regresó a la casa… Parece que la paz regresa al lugar…
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