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La noche de los museos vivos por dentro

Por Carolina Scartascini. Ayer en la Ciudad, los museos abrieron sus puertas para que el público disfrute de sus muestras, actividades y exposiciones gratuitamente. Hubo algunos problemas de organización, pero no llegaron a opacar la velada artística.

Por Carolina Scartascini
cscartascini@diarioveloz.com
@carugrisel


Ayer se realizó la novena edición de "La Noche de los Museos" en la Ciudad de Buenos Aires, un evento que desde 2004 dice presente, y que es celebrado en más de 30 ciudades del mundo. Durante su desarrollo, los museos extendieron su horario y ofrecieron actividades y muestras –especiales y permanentes- gratuitamente.

De más está decir que la idea de dejar los museos de la Ciudad abiertos durante una noche (hasta las 3 de la madrugada) es celebrada. Lo cierto es que la concurrencia es cada año mayor, y en esta edición -como en la anterior-, muchos de los lugares habilitados se vieron atiborrados de gente, en exceso.

Tanta fue la acumulación que si uno llegaba después de las 22 ó 23 (comenzó a las 20) era rechazado por falta de lugar: esto ocurrió, por ejemplo, en el Jardín Zoológico de la Ciudad, el Planetario Galileo Galilei y el Gran Templo de la Masonería Argentina, entre otros. En el primero, la fila para entrar cubría toda la extensión que ocupa en la avenida Sarmiento. Muchas familias aprovecharon este destino para pasar la noche con los chicos, por eso los que no pudieron entrar se volvieron con caritas tristes.

Otro problema notorio fue que algunos sitios cerraron antes de lo estipulado en el cronograma y dejaron a muchas personas desorientadas y bastante enojadas. Fue el caso del MARQ Museo de Arquitectura y Diseño, que cerró aproximadamente a las 1.50; la Facultad de Farmacia y Bioquímica, que cerró a las 22; y el Faena Arts Center, a las 2.30.

Además, los fuegos artificiales en la Casa Rosada, que estaban estipulados para el cierre de la edición, se adelantaron dos horas y, al no ser avisado, muchas personas se lo perdieron.

Más allá de estos percances, el público respondió agradecido por la atención y los espectáculos brindados.

No faltaron los pedidos para la próxima: horarios más extendidos, la presencia en la programación del querido Teatro Colón y más días para aprovechar mejor del arte y el patrimonio cultural de la Ciudad. Podrían ser puntos válidos para considerar el año que viene.