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La matemática de la navidad

Las multiplicaciones de los precios son completamente delirantes en nuestro país. Para las fiestas se pierde la noción de todo.

Cuando llegan las fiestas, la tabla de multiplicar se quiebra absolutamente en burrolandia. En general, no las sabemos mucho. Más de la mitad de los argentinos no saben cuánto es 4 x 4 o 7 x 8. Pero eso, en última instancia, es parte de nuestra cultura. Aunque parezca mentira, no sabemos las tablas de multiplicar pero además, y esto es más grave, cuando sabemos la tabla de multiplicar las cuentas se alteran mucho más.

Hacer un sándwich de miga, averiguado por diez comerciantes panaderos, cuesta aproximadamente entre tres y cinco pesos. Va con impuestos incluido. ¿Alguien me puede explicar por qué en la Argentina un sándwich de miga puede llegar a costar entre $60 y $70?

No creo que sea abuso. Ya es parte de nuestra cultura inflacionaria. ¿Por cuánto hay que multiplicar el costo en un negocio para poder sobrevivir en un local o una industria?

El trabajo es lo que menos se multiplica. El trabajo hoy prácticamente no tiene valor. Nuestras horas de trabajo, en general para los que cobran por hora, es muy poco. Será entre $80 y $100. Equivalente a seis empanadas. Imagínense que tampoco puede llegar a alcanzar para un auto o por una vivienda. Eso ya sería un delirio total. Lo curioso es como se manejan los precios.

Un sándwich de miga uno puede multiplicar por doce y es válido. ¿Cuánto podes ganar en un sándwich de miga? Y sí uno le cuesta $5 podes cobrarlo entre $30 y $40 pero llegar a los $60 es una locura.

Un pollo, con toda la furia, puede costar $300. ¿Alguien me puede explicar por qué un pollo relleno (calcular $50 adicional) se puede vender a $2000 el kilo? El kilo de pollo puede costar $130.

En Argentina siempre decimos que no hay precios pero sí los hay. Los productos tienen precios pero no tienen valor y es por la sencilla razón que cada uno lo multiplica por lo que le da la gana.

Vamos a otro ejemplo. Un café, de primerísima calidad, puede tener un costo de $5 y te lo venden a multiplicado por 12. Un café con leche puede costar $100 o $150. Los argentinos hemos perdido por completo la relación con los precios. Por ello cada vez se hace más difícil consumir.

Para las fiestas un tomate cuesta $10 o $12 y convertido en un tomate relleno con arroz y un poquito de mayonesa puede costarte $300. No estoy loco. Lo vi con mis propios ojos. ¿Alguien puede explicarme cómo puede ocurrir?

Las multiplicaciones de los precios son completamente delirantes en nuestro país. Para las fiestas se pierde la noción de todo.

Pasemos a la bebida. Este rubro es todavía mucho más insólito que el resto. ¿Cuánto puede valer un agua mineral? En los locales lo pueden comprar a $10 y al público la venden a $50. En algún bar he pagado $90.

En cualquier parte del mundo, una remera básica puede valer cinco dólares (osea $300 o $400). ¿Por qué en Argentina sale $2000? Es realmente muy difícil de explicar.

Es muy difícil terminar con esta cultura inflacionaria.

El pan en el mundo es más barato que en nuestro país. Hay panaderías en la Argentina que venden el kilo de pan a $200. Una locura. Hay que cambiar la cultura urgente. Me van a decir que hay que protegerse. La Argentina siempre ajusta por valor. Nunca ajusta por volumen.

Cuando uno va a precios de distintos países se da cuenta que viven más barato que nosotros en nuestro país. Un trabajador en Estados Unidos cobra 60.000 dólares por año. A esa persona le sobre plata pagando un alquiler de una vivienda y un auto. En Argentina no sobra: falta.

Argentina tiene bajo ahorro porque no hay ingresos. ¿Quién ahorra en nuestro país? Los economistas dicen que no se puede gastar más de lo que ganamos pero lo que ganamos no alcanza. Nadie puede ahorrar. Todo el mundo termina con un déficit de 20% al mes.

Después la gente critica a “La Salada”. Si no hubiese sido por ese predio, la gente no se podía haber vestido en el último tiempo. Andaría desnuda por la calle. Hacer un jean cuesta entre cuatro y siete dólares ($400). En Argentina se vende a $2500.

Las multiplicaciones de los precios son completamente delirantes en nuestro país. Para las fiestas se pierde la noción de todo. Es muy difícil terminar con esta cultura inflacionaria. Hay que sincerarse y terminar con la crisis de valor con la que vivimos.

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