La Buenos Aires de Borges empieza en esta biblioteca
La histórica sede de la calle México de la ex Biblioteca Nacional, hoy convertida en Centro de Estudios Borgeanos, conserva los espacios donde el escritor trabajó durante 18 años como director y desarrolló buena parte de su producción literaria .
Mucho antes de que la Biblioteca Nacional se mudara a su actual sede de Recoleta, funcionó en un imponente edificio de San Telmo. Entre esos muros, Jorge Luis Borges trabajó durante casi dos décadas como director de la institución y escribió, corrigió y revisó gran parte de su obra. Hoy, el histórico inmueble alberga el Centro de Estudios Borgeanos, un espacio dedicado a preservar y difundir el legado del escritor.
Ubicado en la calle México 564, el edificio fue proyectado por el arquitecto italiano Carlos Morra en 1896 para la Lotería de Beneficencia. Sin embargo, una gestión personal del entonces director de la Biblioteca Nacional, Paul Groussac, ante el presidente Julio Argentino Roca logró que el inmueble fuera destinado a la institución.
Inaugurado como sede de la Biblioteca Nacional en 1901, este palacio de estilo neoclásico custodió durante gran parte del siglo XX millones de libros y documentos, además de convertirse en escenario de algunos de los momentos más importantes de la vida intelectual argentina. Entre sus directores sobresalen dos figuras fundamentales: Paul Groussac y Jorge Luis Borges, quien condujo la institución entre 1955 y 1973.
Las oficinas que ocupó Borges durante esos 18 años conservan una fuerte impronta del escritor y constituyen uno de los espacios más representativos del universo borgeano en Buenos Aires. Actualmente forman parte del Centro de Estudios Borgeanos, cuya misión es conservar, investigar y difundir el patrimonio documental vinculado con su vida y su obra.
El centro reúne primeras ediciones, manuscritos, bibliotecas de autor, estudios críticos, fotografías, videos y documentos digitales. Entre sus colecciones más valiosas se encuentran parte de la biblioteca personal de Jorge Luis Borges y las bibliotecas de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, materiales de consulta permanente para investigadores y especialistas.
Declarado Monumento Histórico Nacional, el edificio atraviesa un proceso de restauración y puesta en valor. Ya concluyó una primera etapa de las obras, que incluyó la recuperación de las fachadas, las envolventes y los históricos despachos del primer piso.
Recorrer este edificio no solo permite descubrir una de las joyas arquitectónicas de San Telmo, sino también ingresar al escenario donde Borges desarrolló buena parte de su vida literaria y dejó una huella imborrable en la historia de la cultura argentina.
¿Ya fuiste a conocerlo?
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