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Ivana Módica... y otro femicidio

La Justicia hacía ocho días que buscaba desesperadamente a Ivana, pero su ex pareja Javier Galván, confesó que la había matado. 


El viernes por la tarde Javier Galván, piloto de la Fuerza Aérea Argentina, pidió ser llevado a declarar. En Cosquín lo esperaba la fiscal. El trámite fue el habitual. Cansado, abrumado y nervioso, reconoció que había matado a Ivana. Luego de dar indicaciones de dónde había descartado el cadáver de la víctima, se montó un importante operativo detrás del Hotel Edén de La Falda, muy cerca del Camino del Cuadrado. 

Varias circunstancias aflojaron al asesino: se había decidido trasladarlo a la cárcel de Bouwer, en el auto del hombre, un Renault Fluence, aparecieron rastros de sangre humana compatibles con los de la víctima, particularmente en el asiento y en el volante.

Es bueno recordar a esta altura, que Galván fue quien denunció la desaparición de Ivana, y contó que cuando volvió de trabajar, Ivana no estaba en la casa. El homicida había ensayado una versión que decía que seguramente la mujer había ido a caminar por la zona del Cerro de la Banderita. Pero como es habitual, y con el correr de las horas la versión del militar empezó a derrumbarse. Cámaras de seguridad mostraron que, a la hora de la desaparición, el hombre había estado en un lugar distinto al que indico. Según fuentes de la fiscalía, Ivana se comunicó por última vez con su hija Nicole, cerca de las 11 de la noche, cuando intercambió unos mensajes por WhatsApp. Estas circunstancias y las contradicciones dieron motivo para que la fiscal pidiera la detención de Galván. 

La tarea de “ablande” de la fiscal, dio sus frutos y el hombre habló. Es bueno recordar que es instructor de vuelo, siempre se había mostrado inmutable y distante. De la pareja se conoció que era una relación “complicada” la mujer lo había denunciado el año pasado, y había tenido una restricción perimetral. Por alguna extraña razón, la pareja decidió reiniciar la relación, pero como era de esperarse, la misma no tenía retorno, lo cual le costó la vida a la mujer. 

Se sabe por el abogado de Galván, que el jueves por la noche hubo un incidente y una discusión muy violenta, y el hombre dijo haber salido “a ventilarse”. Por lo visto, fue el final cantado. Galván asesinó a la mujer. 

El hombre serio y distante, preparado para soportar situaciones de tensión extrema (dada su condición de militar) al saber que iba a ser trasladado a un penal de máxima seguridad, lo hicieron reflexionar que debía hablar, tal vez algún vestigio de culpa y remordimiento, lo aflojaron. Hasta aquí la crónica policial del hecho. 

Esta semana el Presidente de la Nación, se reunió con una agrupación de mujeres influyentes y reconocidas socialmente, y prometió poner en funcionamiento una COMISIÓN que se ocupará de trazar lineamientos de acción contra estos hechos. Con seguridad nada se hará, pero me permito un consejo, porque cumplir con la ley y mantener en prisión a quienes violen restricciones perimetrales no es difícil. Sólo hay que argumentar…   

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