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Hoy le regalo mis dudas (acerca de la pandemia)

“Piensa mal y obrarás bien”

Estimado lector: hoy la regalo mis dudas, para que, si desea un poco de ejercicio mental, las reformule y saque nuevas conclusiones.

Después de tantos años de médico y algunos menos (pocos) en las especialidades que ejerzo, aprendí que para estar mínimamente prevenido, uno debe pensar los más insólitos de los escenarios, y a partir de allí, elaborar nuevos replanteos.

Me sostengo como escéptico, y por eso, cuando algún evento que sea de mi interés sucede, sosteniendo sólo la idea, no la esperanza, de equivocarme y que alguien con un discurso superador pueda darme mejores explicaciones para enseñarme, por tal motivo, y dentro de la experiencia, por ejemplo en la muerte de una persona, si pienso que fue “natural” no requiero mayores esfuerzos de pensamiento, en cambio, si pienso en un homicidio, hay un abanico infinito de posibilidades de las cuales sólo la lógica, la probabilística y los hallazgos reproducibles serán aquellos que orienten mi pensamiento a aclarar el evento, por tal motivo, siempre pienso mal (objetivamente y con fundamentos), para obrar bien (llegar a una serie de hipótesis posibles de las cuales el método científico demostrará o refutará, y ser objetivo en mis conclusiones, las cuales deben ser medibles y repetibles).

Es por eso que lo invito a que pensemos mal. Hoy le toca a la pandemia de COVID 19 y el  manejo de la salud pública a este respecto.

  • Para una curva de casos detectados en crecimiento como la que venía, 600 nuevos casos de infección son una cifra altísima que desequilibra nuevamente la balanza: si, sin lugar a dudas y lamentablemente nos obliga a retroceder varios casilleros. Los números no aniquilan a nadie, pero cuando son una “horda” de casos sobre la relativa estabilidad previa, son marcadores estadísticos de que algo no huele bien. Resulta ser que ahora, y por obvias razones conocidas, la infección por COVID 19 pasó a ser “una infección traída por los conchetos que pueden viajar”, después de la seguridad que el virus no iba a “desembarcar” por acá porque “China está muy lejos” (hay frases que merecen quedar en los anales de la Historia…) a comenzar su dispersión desde barrios carenciados. Y hasta acá hemos pensado bien. Sin embargo, las sucesivas prolongaciones en fases de la cuarentena (y en esto se parece al backstage de algunas películas, donde en la claqueta se ve el número de escena y toma 4XX, lo que marca que ese debiera ser el último intento, con suerte, de filmarla), demuestran el error sistemático en los intentos previos, lo que me lleva a pensar: 600 casos no son demasiados para aparecer literalmente de la mañana a la noche? Estaban siendo ocultados por una conveniencia política?. Donde estuvo la falla en las perspectivas y prospectivas del equipo consultor de Presidente de la Nación, integrado por los mejores infectólogos del país, reconocido mundialmente?. Se censaron realmente los barrios de emergencia o se confió alegremente en no molestar al caudal mayoritario de masa votante cautiva?
  • En el caso de mi pensamiento malicioso y malintencionado: la cuarentena y el aislamiento social, es innegable, fueron aplicados con un excelente criterio sanitarista, y como limitante de una propagación mucho mayor. Sin embargo, el cierre y restricción de entrada y salida de personas de las villas Azul e Itatí (Quilmes/ Avellaneda), dieron a conocer el escabroso y paupérrimo estado de los servicios sanitarios básicos a los cuales el ciudadano tiene un derecho innato e inalienable, pensando bien, son asentamientos construidos a partir de 1974, que han crecido en forma exponencial hasta la fecha. Pensemos bien, las sucesivas faltas de políticas de Estado han llevado a este extremo, y por su extensión geográfica fue imposible solucionarlo. Si lo vemos desde el polo opuesto, la política requiere siempre de justificativo de sus acciones, y los 1800 (número aproximado) barrios de emergencia, son una excusa perfecta al continuo dispendio económico del Estado paternalista.
  • Los “ghettos”.

Se han vertido en todo este tiempo opiniones paupérrimas, otras con contexto político pero con animosidad de tribuna de cancha, y en los últimos días, propulsada a través de los voceros de la izquierda mas activa y movilizada, se comenzó a hablar de “ghettos”, con todo lo que la palabra significa para la historia humana como un capítulo negro de su historia, porque anteceden y luego conviven con los campos de concentración de la Alemania NAZI. Finalmente, con una medida dura pero pragmática de cierre y control epidemiológico de estos barrios aparecen en el recuento casos que alteran la estadística  en forma drástica muy a disgusto del Poder Ejecutivo, que avanzaba a otra velocidad, y, evidentemente, también en otro sentido. Por ende, no hay (o no debiera) haber palabras tabú, sino connotaciones oportunistas, sesgadas y que en algunos casos, llegan al fundamentalismo. Ahora bien, después de esas declaraciones, hasta los que no hablaron salieron a hacerlo desvirtuando los dichos, será que nadie quiere cargar con la responsabilidad individual (y siempre política) de quedar adheridos a una palabra?. Ocurre lo mismo con el “estado de sitio”, la valentía política alcanzó hasta la cuarentena y la prolongación indefinida, pero esta frase, también tabú, lleva a los recuerdos de la última dictadura militar, y es bastante sencillo: el ciudadano de a pie hace cuanto le está permitido, a diferencia del funcionario público, que puede hacer únicamente lo legislado para el poder que le fuera otorgado legítimamente. Moderados o cuidadosos de su imagen política? Cualquiera sea la postura que me vendan a partir de sus actos, no la compro, será por otro lado mi simpatía al momento de votar.

No es de mi particular simpatía el Juez de la Corte Suprema de Justicia Dr. Ricardo Lorenzetti, pero adhiero a sus dichos sobre las libertades individuales constitucionalmente garantizadas.

4.”Bárbaros, las ideas no se matan”

Y los virus tampoco. Un virus es todavía una entidad biológica conocida, individualizada y, en caso de hallarse tipificada, determinado su código genético y sus proteínas, sus manifestaciones son eventualmente tratable. En el caso de esta cepa de coronavirus, todo esto se halla en plena investigación para conocer y luego tratar sus efectos. Sin embargo, no se puede definir al virus (ninguno) como una entidad viva, de lo contrario tendría su tiempo de vida y autonomía para llevarla adelante. En cambio, si bien conformado por material biológico, requiere de un huésped para replicarse y expandirse, dada su imposibilidad de hacerlo solo. Pensemos bien: en la 3 veces inaugurada (incluída la del día de hoy) Planta Potabilizadora de Agua Don Bosco, en la localidad homónima del CABA, el Gobernador de la Pcia. de Buenos Aires, habló entre otras cosas en su estilo desenfadado del agua potable y el jabón como el método más barato y efectivo para “matar al COVID 19”. Estamos de acuerdo en todo Sr. Gobernador, excepto que el virus no tiene vida, y no se puede matar lo que no vive…, a veces, antes de dar discursos de verdades reveladas, conviene la asesoría de expertos que orienten y eviten la futura burrada.

5.Ahora que sabemos algo más, ¿qué hacemos?

Tristemente, esperar. Esperar que ahora se releven los barrios de emergencia, entiendo por sencillo sentido común que nos vamos a llevar una desagradable sorpresa. Salir a buscar al virus, no conozco ninguno que avise de su presencia. Esperar el pico de la enfermedad, que hasta hace algo más de una semana era éste en forma casi dogmática, hasta que un epidemiólogo ajeno al equipo consultor, explicó que el máximo de la curva se reconoce cuando la curva comienza a bajar sin tener nuevos picos o rebrotes. O sea, nos falta mucho para una “nueva normal normalidad” (nota de hace una semana, pensé ejemplos, no se me ocurre nada lógico o coherente), esperar casi dogmáticamente que las medidas tomadas sean además de coherentes y efectivas, bien comunicadas.

Y como buen detractor del sistema que soy, y en mi eterno escepticismo que requiere la comprobación rigurosa, poder confiar. Hasta el día de hoy, confío más en el COVID que en las autoridades de aplicación, el virus es previsible, el ser humano, y mas cuando tiene una pequeña cuota de poder, no lo es.


Hasta la próxima.

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