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Frenar las importaciones elude el problema de fondo

*Por Marcelo Bonelli. Para los industriales, la decisión de restringir el ingreso de bienes al país es arbitraria y no está articulada con una política más general de desarrollo de la producción.

En la Unión Industrial Argentina lo dicen en voz baja, pero se trata de una opinión políticamente sonora: la decisión de frenar las importaciones no obedece a una estrategia de desarrollo industrial.

Los hombres de negocios lo reconocen en privado y no están dispuestos a repetirlo en público: el crecimiento de las importaciones es el efecto directo de un lento y constante atraso en el tipo de cambio real . En otras palabras: la Casa Rosada está despilfarrando uno de los motores del crecimiento económico kirchnerista centrado en un dólar competitivo. Por eso, los "popes" fabriles no salen a aplaudir las medidas proteccionistas y consideran que Guillermo Moreno otra vez actúa arbitrariamente sobre las consecuencias y elude el problema de fondo que genera un dólar estancado. Las multis y las firmas locales tampoco avalan un proceso de medidas arbitrarias, porque otorgan poderes discrecionales que facilitan la corrupción.

Un "paper" interno de la central fabril sostiene que el dólar clavado provoca los siguientes efectos: Un clima de indudable tranquilidad en el presente, que esconde inconvenientes productivos futuros . El dólar sin retoques favorece la bicicleta financiera y traslada los problemas para el próximo gobierno.

Una pérdida notable en la competitividad fabril, con baja de las exportaciones . Esto es evidente si se desagregan las cifras de comercio exterior fabril: la mayoría de los sectores tiene saldo negativo de divisas.

Un aumento en todos los costos en dólares. Incluso un alza en dólares de los costos laborales.
El efecto nocivo a mediano plazo implica un aumento de las importaciones.

Se pierde trabajo naciona l.

El problema es incipiente y tiene solución: el Banco Central posee un volumen de dólares suficiente para maniobrar en el mercado sin sobresaltos . Pero Mercedes Marcó del Pont insiste en que el dólar es competitivo y que sin su intervención el tipo de cambio se habría desplomado aún más. Brasil compensa –en parte– los desajustes locales.

Pero para encarar el problema de fondo se necesita reconocer y admitir la turbulencia que genera a futuro el dólar quieto. Una tarea improbable para un ministro de Economía dedicado a luchar contra las encuestas adversas y para un equipo económico carente de capacidad y creatividad.

Amado Boudou, a diferencia de Marcó del Pont, está convencido que anclar el dólar es una buena receta para combatir la inflación . Formado en el liberalismo de la UCeDé de Alvaro Alsogaray, aún confía en los métodos que Argentina aplicó sin éxito en la década menemista. En la UCEMA escribió sobre esas teorías, en una tesina sobre anti-dumping que desapareció de la página de Internet de la universidad privada. Habría sido una operación para que no queden expuestas sus contradicciones con su actual discurso kirchnerista.

En privado, tres empresarios petroleros fueron al Gobierno, para advertir por el faltante de combustible.

Se trató de Sebastián Eskenazi (YPF), Carlos Bulgheroni (Bridas-Esso) y Fabián de Souza, el hombre de confianza de Cristóbal López en Petrobras. En forma individual, los tres le confiaron lo mismo a Julio De Vido: que si no hay aumento de los combustibles, el desabastecimiento de las naftas se profundizará y las necesidades de importación harán que se afecte el superávit comercial de Argentina .

Un documento confidencial que utilizan estos hombres de negocios sostiene que de no moderarse el consumo, se necesitará traer un volumen elevado de naftas del exterior. Las consultas fueron al petrolero Oscar Vicente y también al equipo de técnicos que logró el autoabastecimiento al inició de la década del 90. Rubén Maltoni, el secretario de Combustible de ese momento, renunció cuando Carlos Menem decidió privatizar YPF. La propuesta sostiene que se necesita un alza en los precios del 35% para equilibrar el mercado . En caso contrario, advierte que las importaciones implicarán un saldo negativo de unos 5.000 millones de dólares, que esfumarán un 40% del superávit comercial global de Argentina.

El problema es tan grave que, por primera vez en años, se consultó al staff profesional de la Secretaría de Energía. La conclusión fue similar y coincide con las advertencias de los ex secretarios de Energía. El tema urge.

Ahora De Vido se enfrenta con Guillermo Moreno, por su política de precios poco racional en las naftas.
En la Unión Industrial Argentina siguen de cerca la cuestión. Hay fuertes críticas a la política energética, que no garantiza el suministro para invertir.

Antes de hacer pública esa opinión, pretenden definir la futura conducción fabril.
La cuestión está trabada en la designación del próximo secretario.

Los últimos episodios dejaron víctimas: en la lista celeste y Blanca quieren que Cristiano Rattazzi y Héctor Méndez dejen de ser vicepresidentes y ocupen lugares menos expectantes. Hay cámaras de pequeños y medianos industriales que quieren que Juan Sacco sea el nuevo secretario de la UIA.
Anoche continuaba la dura negociación. A su vez, la poderosa COPAL reclamó la secretaría para acompañar la gestión de Ignacio de Mendiguren. Primero Daniel Funes del Rioja aspiraba a ese cargo, pero anoche la COPAL propiciaba la designación de Guillermo Padilla.

Se trata de los últimos escarceos y luchas. De ahora en más, la Unión Industrial Argentina tendrá un desafío fuerte: imponer un verdadero plan armonioso de crecimiento y desarrollo.