*Por Víctor Hugo Morales
No es la libertad ni la democracia.
Es un gobierno democrático defendiéndose de la derecha de locos del mundo.
Es estigmatización, como la de acá, contra los que no se alinean al poder económico.
¿La conocés?
No es salvar a un pueblo, sino condenarlo.
Es traicionar a Simón y abrazarse al Pato Donald.
Es hacerse Trump en soledad, engañarse.
Donde hay petróleo, hay una bandera de estrellas y franjas.
¿Eso querés?
Solo un mundo cobarde, entregado al 1% que se quedó con la mitad de las riquezas generadas desde el 2000.
Ese mundo inerme, donde el 50% de pobres solo sobrevivió con el 1% de esa riqueza.
Ese es el reparto, gil.
Es una estafa, y vos hablás de democracia y libertad.
Ahora no son armas que destruyen el mundo, como las que decía que tenía Hussein.
Ahora es el oro negro.
Y siempre es el imperio.
La muerte, el golpe de Estado si no podés colocar un Milei al frente de la fantochada.
Porque si no, palo y a la bolsa, y lo gozás.
Como te divierte Trump contando su hazaña.
“Qué capo, ¿no? Nunca vi algo igual”, dijo la bestia.
Secuestró a un presidente con la misma astucia con la que secuestraba pibitas con Epstein.
Un genio, tu Trump.
Y vos saludás con bocinazos a gente que va al Obelisco a festejar que invadan su propio país.
Dale, tocá, campeón, meté bocina libertaria.
Aplauden la crueldad.
Le dan gusto a los del alma rota.
Acá encarcelan a lo Bullrich, a lo Irurzun.
Te sacan en piyama, a los empujones.
Y a Maduro lo pasean encapuchado.
Y vos lo celebrás.
Sabés que es un asco, que son un asco, pero vos lo querías así porque hace años que te adoban, te meten lo que abunda en el chiquero de la información.
Y te desquitás: sos el que pega en el piso.
Patadas en el piso.
Ya está, ya lo tenés.
Pero no: no te vas a permitir ser gente, ser piadoso, ser humano.
Vos sos una basura, lo sentís acá, donde te toques.
Así que lo tenés en el piso y hacés como que te vas, pero volvés y le metés una última patada.
Debería abrir el programa preguntándome qué va a pasar ahora:
¿aguanta Venezuela o se derrumba en horas?
No sé.
Lo cierto es que ya vienen con las empresas americanas y van a manejar ellos el país, dicen.
O quizás, cuando vean el vómito que dejan en la historia, se contenten por un rato y aflojen.
Pero no sé por qué al que tengo en la mente es a vos.
Te oí los bocinazos.
Creo que te pesqué en alguna entrevista de TN.
Y tus diarios, tus canales, dicen que lo capturaron, no que lo secuestraron.
Como dice Julieta Teresa:
“Captura” es una palabra obediente: sugiere orden, legalidad, procedimiento.
“Secuestro”, en cambio, es una palabra incómoda: señala una violencia desnuda, un acto fuera de la ley, una ruptura de la soberanía.
Pero no se quedan ahí.
Los asesinados son “fallecidos”.
Muertos.
No asesinados.
No víctimas.
Murieron, qué se va a hacer.
“Fallecido” digo de quien se va por las suyas.
Pero si tiene un puñal en el pecho o una bomba le cae en la cabeza, hablamos de otra cosa:
¡lo asesinaron!
Manejan el lenguaje, los bestias, y algunos caen hasta por inocencia, porque ni miran la trampa que viene por todos lados, como una telaraña que envuelve la vida.
¿Y las marchas en Caracas pidiendo por Maduro?
¿Las vieron en algún canal?
Los invito luego a Argentina 12, a las siete.
Fueron fabulosas, memorables, pero las omitieron.
Se las niegan a ese electorado de la infamia, no sea cosa que se despierte.
Hay que mantenerte siempre afuera de la mínima conciencia de lo que sucede.
El cabeza de buque rojo se ufana de una acción de asesinatos por sorpresa.
Pero ahora tendrá que explicar lo que viene: con algunos países dignos protestando, con la alerta en Venezuela.
¿Cómo sigue la historia?
Lo que dicen desde Caracas habla de resistencia, empoderada en las agallas del pueblo.
¿Van a juzgar a Maduro como jueces y parte, queriendo justificar su crimen con una parodia de la que se reirá todo el mundo?
Si Maduro es narco, ¿lo hace solo, en los ratos libres?
¿O es un entramado que solo queda sin Maduro?
El disparate es tan grande que da vergüenza analizarlo.
Como Bullrich en el Obelisco.
Como Bullrich.
Como todo cipayo, sea de acá, de Venezuela o de donde sea.
Les falta la gorra de “Todos somos Trump”,
“Vamos a administrar Venezuela”,
“Vamos a traer las empresas norteamericanas”.
Ponete todas esas gorras rojas.
Sentí bien lo que sos si sos así.
Pero ahora sabés mejor lo que ya sabías.
Porque tu héroe te lo dijo:
Es por el petróleo, estúpido.
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