El Gobierno nacional sigue con extrema cautela los anuncios provenientes de Venezuela y decidió no iniciar contactos formales hasta que la ley de amnistía general prometida por las autoridades de ese país se convierta en un hecho concreto. En la Casa Rosada aseguran que recién entonces se habilitarán canales institucionales para avanzar en la liberación de los argentinos detenidos, con especial atención en la situación del gendarme Nahuel Gallo.
Desde Nación remarcan que la postura oficial es esperar “con prudencia” y evitar movimientos diplomáticos anticipados. El hermetismo es total respecto del proceso de transición en Venezuela y, puertas adentro, el foco está puesto en las tensiones internas dentro de la administración que encabeza Delcy Rodríguez. Por ese motivo, la Cancillería no activará gestiones directas hasta que existan señales verificables.
El anuncio de la amnistía fue realizado por la presidenta interina, quien adelantó el envío al Parlamento de un proyecto con carácter urgente, que también contempla el cierre del penal de El Helicoide. Sin embargo, la iniciativa aún no tiene texto definitivo y deberá atravesar el trámite legislativo en una Asamblea Nacional dominada por el oficialismo, un proceso que el Gobierno argentino sigue de cerca.
En el oficialismo ponen en duda tanto la voluntad política como la capacidad real de la conducción venezolana para avanzar sin presiones externas. En Balcarce 50 sostienen que las liberaciones registradas hasta ahora fueron consecuencia directa de la presión de los Estados Unidos y toman como referencia clave el grado de cumplimiento de los compromisos asumidos por Caracas ante Washington.
El Ejecutivo argentino, además, ratifica que no reconoce por el momento a la actual administración venezolana como un gobierno regular y descarta cualquier normalización del vínculo bilateral mientras haya ciudadanos argentinos privados de su libertad. Esa línea fue definida por el Presidente, quien mantiene cerrada la embajada y evita cualquier gesto institucional que no esté respaldado por avances concretos.
La estrategia oficial se apoya en información provista por países aliados con presencia diplomática y capacidad de inteligencia en Venezuela, entre ellos Estados Unidos, Israel e Italia. En ese marco, el Departamento de Estado norteamericano ya inició gestiones para recuperar presencia diplomática en Caracas.
Actualmente, la representación diplomática argentina en Venezuela está a cargo de Italia, luego de que Brasil dejara de cumplir ese rol a comienzos de enero por diferencias políticas. En el Gobierno admiten que no esperan liberaciones en el corto plazo y reconocen que el proceso podría extenderse más de lo previsto. “Todo depende del ritmo que imponga Estados Unidos”, señalan fuentes oficiales.
En Balcarce 50 advierten que el escenario político venezolano continúa abierto y que el conflicto de fondo permanece sin resolución. Mientras tanto, la Cancillería mantiene la recomendación de no viajar al país y continúa elevando reclamos en foros internacionales por la situación de los argentinos detenidos. Según el diagnóstico oficial, tampoco se prevén elecciones en Venezuela al menos durante el próximo año.
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