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Desconfianza, Whatsapp y Cristina Kirchner: el trasfondo de la charla entre Alberto Fernández y Mauricio Macri

El Presidente le mandó un WhatsApp mientras Alberto Fernández daba clases en la UBA. Al salir de la Facultad, el candidato K lo llamó. Se tutearon. Duró 15 minutos.

El martes fue un día frenético, de dólar caliente, acciones en picada y una nueva trepada del riesgo país. Por eso, la distensión política comenzó por la noche de ese martes 13, cuando un funcionario del Gobierno llamó a un allegado a Alberto Fernández para avisarle que el Presidente daría a la mañana siguiente un discurso con un tono muy diferente a la conferencia de prensa del lunes y que no habría más acusaciones al kirchnerismo por la crisis.

El mensaje fue recibido, pero el candidato presidencial del Frente de Todos desdeñó la señal, convencido de que "Mauricio Macri es el Presidente y yo, apenas un candidato oficializado por las PASO; ni siquiera gané la elección presidencial", razonó con certeza. Para la elección general restaban 74 días.

El miércoles comenzó y, bien temprano, el presidente Macri desayunó en la Quinta de Olivos con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el encargado de hacer un llamado preliminar a Fernández.

En ese desayuno en Olivos, se acordó que Macri le enviara un mensaje por WhatsApp en forma directa desde su teléfono, algo normal pues ese sistema de chat es el predilecto del jefe de Estado para hablar con funcionarios, empresarios, deportistas y hasta periodistas. "Ya no podemos tener más intermediarios", le dijo a Clarín uno de los funcionarios que conoce los entretelones de esa definición.

El chat sucedió mientras Alberto Fernández daba clases en la facultad de Derecho de la UBA: antes había comenzado su día con algo de política, desayunando en su departamento de Puerto Madero con el gobernador electo de Santa Fe, Omar Perotti, hombre clave para el triunfo electoral de la fórmula Fernández-Fernández, en un territorio en el que hasta hace poco Macri era muy bien valorado.

Alberto F. se desconectó por dos horas de la locura política en la universidad pública y al finalizar, observó su celular antes de subirse a su auto, con el que había viajado -manejando él- hasta la Facultad de Derecho. Entre los casi 200 chats, sobresalía uno: el de su archirrival Macri. "Soy Mauricio, quiero pedirte que hablemos porque eso le hace bien al país".

Fernández se sorprendió pues no creía que así sucediera el contacto y esperó para responder: se puso el cinturón de seguridad de su Toyota Corolla gris y condujo hasta México al 300, donde tiene sus oficinas electorales en el barrio de San Telmo. Prendió la radio y meditó su respuesta.

Mientras Alberto reflexionaba -y esquivaba la locura del tránsito porteño-, Clarín.com publicaba la novedad del contacto vía chat. Esa primicia generó desconcierto en Olivos, pues todavía Macri no había recibido una respuesta y la noticia ya rebotaba en las radios porteñas y del interior.

Alberto Fernández se juntó con sus colaboradores directos, siempre con Santiago Cafiero a su lado, y luego de debatirlo, le respondió el chat: lo trató de usted y formal, se mostró dispuesto a la charla. El Presidente lo llamó, luego de almorzar, y conversaron casi 15 minutos. Ambos lo hicieron a solas: Macri, en la antesala de su despacho en la residencia presidencial y Fernández, en el living de su oficina, entre sillones blancos, libros de Lula y un poster de Bob Dylan.

Allí cambió el modo y se tutearon. “Le pedí que me llame todas las veces que haga falta”, contó Fernández. "Combinamos en mantener una línea directa", dijo Macri. Más allá de la intención de terceros de capitalizar ese vínculo, ambos establecieron que esa línea será exclusiva entre ellos. Al fin y al cabo, ambos son las cabezas de las dos listas que polarizarán la elección presidencial del 27 de octubre.

Un dato relevante: el peronista le pidió "poner atención a la cuestión de las reservas", esto es, no poner en riesgo lo que atesora el Banco Central, clave para cualquier administración central.

Macri salió de la charla y se acercó a su jefe de Gabinete, Marcos Peña, que almorzaba unos austeros fideos con el secretario General de la Presidencia, Fernando De Andreis, y el secretario de Comunicación, Jorge Grecco. Alberto F. picó algo en su oficina y partió, junto con su hombre para el manejo de los medios -Juan Pablo Biondi- con destino incierto.

Rato después volvieron a San Telmo y Fernández dio una conferencia de prensa contando su punto de vista sobre la charla con Macri. ¿A dónde se había escapado Alberto? Se alejó unas 15 cuadras de su búnker y se reunió, durante media hora, con Cristina Fernández de Kirchner, para relatarle con detalle la charla con el primer mandatario argentino.

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