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Covid-19 y el fin de los dinosaurios

¿Cómo pudo pasar que semejante creación de la naturaleza pudiera desaparecer de ese modo?

Como todo ser humano siempre me sentí atraído por los dinosaurios. Me producen entre otras cosas una enorme ternura. Ver los restos de esos imponentes animales que descubren los paleontólogos y que con infinita dedicación y sabiduría rearman a tamaño natural a los seres vivos que ya ocuparon nuestro planeta hasta hace 70 millones de años. ¿Cómo pudo pasar que semejante creación de la naturaleza pudiera desaparecer de ese modo? La Paleontología y los paleontólogos sostienen que la caída de un diluvio de meteoritos sobre la tierra los liquidó. Otros dicen que no fueron muchos meteoritos sino uno solo, tan gigantesco que acabó con todos los dinosaurios al mismo tiempo. Imposible aceptar esta teoría porque los dinosaurios habitaron en geografías africanas, americanas, europeas y asiáticas al mismo tiempo. Como hoy pasa con los seres humanos. Somos casi 8 mil millones de personas que caminanos, comemos, amamos, trabajamos, peleamos y morimos en este planeta que hace 70 millones de años era de los dinosaurios. Y desaparecieron simultáneamente por aquella antigua historia del meteorito que los liquidó de un plumazo en la era Mesozoica con sus diversos periodos jurásicos, triásicos y otros. Sin duda, la eterna fascinación por los dinosaurios y su trágica desaparición sigue apasionando a los investigadores.

Mundo actual 2020

Arrancó en diciembre del 2019 en China. Aquí, en las antípodas, la información llegaba casi como curiosidad que se había viralizado. Para completar la fantasía de esas noticias aparecieron extrañas interpretaciones del origen de esa enfermedad. Aparecieron el ya famoso pangolín y, por supuesto, la ya famosa “sopa de murciélagos”. Esa pequeña información fue creciendo a medida que los chinos iban detallando las muertes y los contagios de manera dramática. El tema adquirió impacto mundial cuando una provincia china que tenía la misma cantidad de habitantes equivalente a una argentina y media, (60 millones de personas) se encerraba en una cuarentena impensada para esta era. Y para que nadie dude de su verdadera gravedad, salieron soldados a las calles con orden de hasta abrir fuego a quien quisiera rebelarse ante semejante encierro. Un mes después, Japón y Tailandia refieren los primeros contagios y muertes en su territorio. También Hong Kong y más tarde Filipinas. Así se fueron sumando países sucesivamente hasta que en menos de dos meses el mundo habló de una tercera guerra mundial y la OMS de una pandemia. La globalización se encargó de llevar pasajeros por el mundo contagiados por el virus en cabinas presurizadas para que dicho virus viajara de un continente a otro a un ritmo frenético.

Una exposición internacional del calzado en Bolonia depositaría en ese territorio miles de compradores chinos de los mejores zapatos del mundo para los nuevos centenares de millonarios de China que pudieran pagar 300.000 pesos por un par de ese calzado. Y además de millones de dólares, los chinos dejaron el coronavirus que se llevó decenas de miles de muertos en poco más de 60 días. Y después lo que ya sabemos. El planeta empezó a vivir el efecto de la pandemia. Todos en cuarentena y con la boca tapada como una película  clase C de ciencia ficción.

A esta altura usted se preguntara qué tienen que ver los dinosaurios con el Covid. Los nuevos dinosaurios de este periodo histórico son gobiernos, multinacionales, bancos globales, países ricos y pobres que empezaron a  crujir como si un terremoto se extendiera por el planeta. La nueva peste se estaba llevando puesto prosperidades y miseria al mismo tiempo. El mundo de prosperidad imparable en menos de dos meses pasaba sin transición a una depresión mundial. Sólo en los Estados Unidos en pocas semanas dejó en la calle 26 millones de desocupados. No tiene sentido seguir detallando los efectos que ésta nueva peste en pocos días sumó en la pobreza y la desesperación a casi medio planeta.

Ahora sí entendemos porque desaparecieron los dinosaurios: por una peste que los enfermó y los mató a medida que esas bestias migraban muy lentamente por todo el mundo. No fue el meteorito. Fue una peste mundial similar a la que estamos viviendo pero que se extiende casi a la velocidad del sonido por el mundo. Lo que antes duró 160 millones de años ahora necesita menos de dos meses para destruir lo que se le ponga delante.

Consuelo, moraleja y metáfora

Según los paleontólogos, los dinosaurios no desaparecieron. Investigando el esqueleto de las aves se encontraron con una gran sorpresa: tienen en la misma estructura ósea pero en miniatura. Cuando vea volar un pajarito está viendo un dinosaurio. Solo que adaptado a la época que vivimos.

Moraleja: los tiempos que vienen después de la pandemia nos obligaran a ser más ligeros y menos pesados que los dinosaurios. Sino desapareceremos.


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