Hace algunos años que, cada vez que me miro al espejo me digo: "Wargon, esto no da para más". Me consuela un poco el hecho de que jamás me miro con anteojos porque no hubieran pasado tantos años de esta penosa reflexión.
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Espacio Wargon
Habían corrido los años, esta zanguanga había aprendido alguito del oficio, pero en el tema papelones seguía igual. O incluso empeorando.
Siempre he respetado a muchos colegas, ¿pero siempre fueron prolijos? Yo creo que si, pero aún se con mayor certeza que yo no.
Más análisis de la transformación de los varones. En esta entrega: los inertes, los cocineros y los hiperquinéticos.
Durante el fin de semana, los varones se transforman en un estorbo lindante con lo insoportable.
Así como Gregorio Samsa, el personaje de Kafka, descubre un día que se está metamorfoseando en un monstruoso insecto, cierta noche, encontré que me había transformado en una porteña.
Según mi juicio las " grandes desgracias" son en verdad las pequeñas desagracias cotidianas.
Suena el teléfono y estoy preaparada para lo peor. ¡Qué difícil que es consolar a una amiga!
Y allí estaba, esa misma tarde Sara Facio me iba tomar fotos, las fotos que iban a dejar para siempre mi rostro en la posteridad. Recordando todas las pavadas que llegué a hacer, no me lo merecía.
Finalmente llegó el gran día... ¡Sara Facio iba a tomarme fotos!