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Vidal y Macri inauguran este sábado la campaña bonaerense, el desafío más urgente

Será en un hotel de La Plata, ante candidatos, dirigentes e intendentes. Qué dicen las últimas mediciones.

María Eugenia Vidal inaugura hoy oficialmente la campaña con la que buscará la reelección bonaerense en compañía de Mauricio Macri, cuyos altos niveles de impopularidad en la Provincia amenazan desde hace tiempo con socavar ese objetivo.

El acto, escenificado con la clásica liturgia macrista -ayer tuvo su debut sin el jefe de Estado en Junín- y ante cientos de candidatos, intendentes y dirigentes, tendrá lugar a media mañana en el hotel Grand Brizzo, en la intersección de las avenidas 9 y 51 de La Plata, uno de los 40 distritos que el oficialismo se impuso como prioridad para descontarle puntos al kirchnerismo, que tiene en territorio bonaerense a su principal fortaleza electoral.

Antes de eso, el Presidente y la gobernadora inaugurarán el taller ferroviario de Tolosa, a contrarreloj. Vidal tiene tiempo hasta quince días antes de las primarias para realizar actos de gobierno vinculados a la campaña. En el caso de Macri, la prohibición de inauguraciones arranca el miércoles.

En las últimas horas, tanto la mandataria como los principales dirigentes de Juntos por el Cambio agudizaron la polarización con el kirchnerismo, la principal estrategia de campaña que el Gobierno empezó a exprimir desde que la crisis económica puso en serias dudas los planes de reelección del oficialismo.

En el encuentro de Parque Norte del miércoles, Vidal, Marcos Peña, Jaime Durán Barba, Miguel Ángel Pichetto y hasta Horacio Rodríguez Larreta, el dirigente más pragmático en sus vínculos con la oposición política y mediática de la mesa chica del PRO, profundizaron las críticas al kirchnerismo. El jefe de Gobierno porteño habló de "patoteros" y de sindicalistas K que se "cagaron a tiros", e incluso dijo que a Cristina Kirchner "la tienen escondida".

Veinticuatro horas después, y tras el fastidio de sus equipos técnicos, Rodríguez Larreta aseguró que ese no era su estilo. Lo hizo en una entrevista con C5N, el canal más crítico de la administración de Macri.

Vidal está desde hace algunas semanas en modo campaña, atravesada por el desafío electoral más urgente del oficialismo, que la tuvo desde el verano hasta más de un mes atrás sumergida en un torbellino de versiones y operaciones alimentadas por la crisis interna que, ahora, parece haber quedado en el congelador.

Primero fueron sus ganas de ser reelecta: en el propio entorno presidencial confiaron en que fue Macri el que la convenció para buscar otro mandato. La gobernadora había terminado el 2018 desganada. Fastidiada y furiosa con un sector interno, en especial con el ministro Nicolás Dujovne, que reporta al Presidente y al jefe de ministros, Marcos Peña.

Después fue el desdoblamiento del calendario bonaerense que no fue y que nunca estuvo bajo estudio real del laboratorio del PRO, y que en el círculo de Vidal están convencidos que hubiera solucionado el entuerto que ahora enfrentan, con Cristina Kirchner y  Axel Kicillof en la vereda de enfrente.

A medida que el desdoblamiento perdió fuerza crecieron los intentos del círculo rojo por impulsar el plan "Vidal presidenta", que tampoco se analizó con seriedad en el primer piso de la Casa Rosada. Los chispazos entre los principales despachos provinciales y los de la Jefatura de Gabinete nacional se acumularon. Ahora, los resquemores se archivan para la campaña.

De hecho, antes de que Vidal y Macri suban este mediodía al escenario, serán Peña y de Federico Salvai, mano derecha de la mandataria, los encargados de arengar a la tropa y bajar línea de los lineamientos estratégicos fundamentales de cara a las PASO del mes próximo.

Según los últimos sondeos oficiales, que el PRO no suele filtrar, los números de la gobernadora y de Macri mejoraron hasta en el corazón del conurbano, aunque la distancia con el kirchnerismo es todavía irreprochable. La alta impopularidad del Presidente en territorio bonaerense obligó al Gobierno a volver a poner en valor a Córdoba, el segundo distrito con mayor incidencia electoral -8,6%- detrás de la Provincia, para tratar de recuperar los votos del 2015.

Hace un mes, Roberto Zapata, el psicoanalista español que trabaja en el equipo de Durán Barba, salió de gira por Mar del Plata y La Plata para estudiar el humor social. Preocupado por la situación de los grandes centros urbanos, incluso de ciudades como la capital provincial que son gobernadas por el oficialismo.

En una de las reuniones con votantes desencantados que Vidal lideró hasta hace algunas semanas, y que encabezó semanalmente durante poco más de dos meses, se topó en un gimnasio platense con un par de vecinos que la pidieron para la Presidencia: le dijeron que habían votado por Macri en el 2015 pero que ahora no tenían argumentos para hacerlo. Ahora, el Gobierno trabaja para darles algún fundamento a esos electores.

Cuenta, en ese sentido, con una ventaja: como graficó Durán Barba en el encuentro de Parque Norte del miércoles, la polarización "paulatinamente se ha ido agudizando". "Desde hace rato la gente piensa que va a elegir entre Macri y Cristina, no piensa en una tercera alternativa, no la siente necesaria", analizó el consultor ecuatoriano, que en los años de campaña engrosa sus finanzas personales.

Para el votante desilusionado de Macri, el límite vuelve a ser el kirchnerismo. De allí la decisión oficial de machacar, una y otra vez, hasta el hartazgo, con Kicillof, la ex Presidenta, La Cámpora y Venezuela. Vidal apelará tanto a ese recurso como a los logros de gestión que tratará de exhibir hasta las PASO y hacia las generales de octubre, después de agosto.

La inquietud es el corte de boleta, que en el 2015 alcanzó niveles históricos, de casi el 7%. Desde La Plata no lo van a promover en público. Pero en privado tampoco van a hacer nada por evitarlo.

Como en el 2017, la gobernadora, la figura más taquillera del PRO, se pondrá la campaña al hombro. Incluso se involucró ahora en forma personal en el financiamiento de la campaña, como publicó este medio.

Un par de semanas atrás, visitó a banqueros y empresarios de primera línea a los que les pidió colaboración para solventar los gastos: en su entorno dicen que necesitan, al menos, unos $250 millones. "Es una elección bisagra", les planteó a los hombres de negocios, en línea con el discurso oficial.

Es que la gobernadora no solo está presionada por retener la Provincia. Después de las irregularidades detectadas en el financiamiento de la campaña de 2017, también está obligada a presentar informes serios y transparentes en la rendición de cuentas.