Mataron a un jubilado en Santa Cruz: descuartizaron y quemaron sus restos en una parrilla
Aníbal Cepeda, de 72 años, apareció desmembrado en Río Gallegos después de estar desaparecido casi un mes. Félix Marcelo Curtti, el principal sospechoso, se negó a declarar y seguirá preso. Investigan un móvil económico.
Un jubilado de 72 años fue encontrado asesinado en la provincia de Santa Cruz luego de varias semanas de búsqueda. Los restos del cuerpo descuartizado fueron descartados en un pozo ciego y quemados en una parrilla.
El caso salió a la luz a principios de mes, cuando la esposa de Aníbal Cepeda denunció su desaparición en la Comisaría Primera de Río Gallegos.
Desde entonces, la investigación avanzó a contrarreloj y dio los primeros resultados este domingo, cuando encontraron restos humanos dentro de bolsas y en un pozo ciego del complejo ubicado en la calle Moyano al 500. Ahora, la policía confirmó la peor sospecha: pertenecen al jubilado al que buscaron durante semanas.
La investigación apuntó rápidamente a Marcelo Félix Curtti, un hombre de 61 años conocido en el ambiente del casino local, donde compartía las tardes con la víctima. En las últimas horas, el sospechoso se negó a declarar por el asesinato y seguirá preso.
Según detalló el diario La Opinión Austral, las pericias revelaron que el descuartizamiento ocurrió en una de las parrillas del complejo de Moyano. Al principio no detectaron rastros de sangre, pero el uso de luminol permitió descubrir pruebas clave en ese sentido.
El reconocido médico forense Francisco Echandí intervino en el lugar y ahora realiza la autopsia para determinar la causa y la data de muerte, y si Cepeda fue torturado antes de ser asesinado.
Si bien en su primera declaración Curtti aseguró que actuó solo, el juez Gerardo Giménez, a cargo de la causa, no descarta la participación de cómplices.
El posible móvil: una fortuna en juego
Fuentes cercanas a la investigación describieron a Cepeda como un “hombre tranquilo que no molestaba a nadie”. Solía pasar las tardes en el casino céntrico, a siete cuadras de su casa. “No tenía mucha suerte, pero venía hace años”, contó un vecino que lo veía siempre entre las mesas de ruleta electrónica.
En el último tiempo, el rumor de que Cepeda había cobrado una indemnización millonaria de la petrolera donde trabajó empezó a circular en el casino. Allí apareció Curtti, cliente habitual y conocido del jubilado, quien fue una de las últimas personas en verlo con vida y se convirtió en el primer sospechoso del hecho.
El Ministerio de Seguridad emitió una alerta de paradero para Curtti el sábado por la noche. Sin embargo, el sospechoso se presentó espontáneamente ante la Justicia horas después, supuestamente aportando datos sobre el caso. “Él dijo que actuó solo, pero estamos investigando todavía”, señaló una fuente judicial.
La hipótesis principal apunta a un móvil económico. Los investigadores analizan si la separación de las manos y la cabeza fue para dificultar la identificación o, incluso, para usar las huellas dactilares y datos biométricos de la víctima y acceder a posibles billeteras virtuales.
Silencio y custodia
Curtti quedó detenido en la Comisaría Primera y el martes fue trasladado al Juzgado de Instrucción N°1, subrogado por el juez Gerardo Giménez. Llegó encapuchado y con esposas, sin hacer declaraciones a los medios que lo estaban esperando.
Su abogado, Raúl Guerrero de la Defensoría Oficial N°3, también optó por el silencio. La audiencia indagatoria duró más de una hora y media. Se le leyeron los cargos, pero no se sabe si ratificó lo que habría dicho antes sobre el paradero de Cepeda.
Cerca de las cuatro de la tarde, Curtti salió fuertemente custodiado y fue trasladado de nuevo a la comisaría. Desde ese momento, la Justicia tiene 10 días hábiles para definir si lo procesa y bajo qué figura.
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