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Susana Cáceres apareció muerta

Era buscada desde hacía 10 días. Tenía 42 años y era madre de cuatro hijos de los cuales jamás se ocupaba. Salió de su casa de Villa Trujui, en Moreno, y dijo “ya vuelvo”. Eso nunca ocurrió. Pasaban los días y no había señales de ella. Apareció muerta a la vera del arroyo Reconquista. Quemada. Fue ultimada a cuchilladas y presentaba fuertes golpes en la cabeza. Además, se presume que fue abusada.


Susana era una mujer sin destino ni futuro. Con un presente oscuro y triste, alcohólica y consumidora de la droga que apareciera, se juntaba con los chicos de la plaza. 

Su cuerpo apareció incinerado en inmediaciones del camino del Buen Ayre. Utililizaron combustible para quemar el cadáver, focalizándose en el rostro, cuello y tórax. Se la reconoció por un tatuaje en su brazo. La autopsia determinó que fue asfixiada, apuñalada y golpeada en el cuerpo y en la cabeza. 

Su último compañero, Alejandro Alberto Peralta, está detenido por la tenencia de una pistola calibre 45 con la numeración limada. En tanto, un hermano del sujeto explicó en televisión que la tenía por seguridad. Un dato no menos significativo es que no trabajaba y había discutido por celos con la víctima.  

Se sabe que al salir de la casa llevaba con ella $10.000 producto de la venta de algunos electrodomésticos que tenía en su casa. 

Hasta aquí nada nuevo. Una mujer con cuatro hijos de los cuales no se preocupaba ni se ocupaba, consumidora habitual y descontrolada de alcohol y de la droga “que pintara”, según un vecino del barrio.

Su hija más pequeña tiene 18 meses y vive con su padre. La desaparición de Susana y su muerte, eran la consecuencia lógica a semejante descontrol. Ahora hemos de escuchar a las amigas decir que era víctima de violencia, seguramente así sería, pero ella fue víctima de su propia violencia y descontrol, con futuro que no iba más allá del día a día. 

Susana integraba un inmenso universo de personas que son NI NI, ni trabajan, ni estudian, dejan pasar el día y la vida en la plaza o en el cordón de una calle: Personas que no tienen otro programa que no sea tomar cerveza o Fernet con cola y drogarse con lo que pinte. Sin otro destino que no sea el evadirse de la falta de un proyecto de vida y sin contención familiar.

Sin pretender meterme en la actualidad política, Cristina Kirchner dijo el otro día dos cosas centrales en mi opinión: que la gendarmería colabore con la seguridad de la provincia de Buenos Aires y que la gente debe comer en su casa y no en comedores o merenderos.

En palabras sencillas, VOLVER A LA MESA FAMILIAR ES EL MEJOR REMEDIO para prevenir otras Susanas.

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