Pobreza: cuáles son los cinco factores que explican el aumento, según la UCA
El INDEC informó que alcanzó al 32,3% de las personas en el primer semestre de 2026. El Observatorio de la Deuda Social Argentina advirtió sobre un cambio de tendencia y señaló cinco factores detrás de la suba.
La pobreza volvió a aumentar en la Argentina durante el primer semestre de 2026 y alcanzó al 32,3% de las personas, según los datos difundidos por el INDEC. El indicador había sido del 28,2% en el segundo semestre de 2025, mientras que la indigencia llegó al 7,5%.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) planteó que el dato semestral debe analizarse junto con la evolución trimestral. Según sus estimaciones, la pobreza pasó del 26,9% en el tercer trimestre de 2025 al 29,9% en el cuarto, se ubicó en 30% durante el primer trimestre de 2026 y llegó al 34,6% en el segundo.
Para el organismo, esto marca un cambio respecto de la trayectoria anterior: la reducción de la pobreza que se había registrado hasta 2025 dio paso primero a un período de estancamiento y luego a un aumento.
Los cinco factores detrás de la suba
1. Menor actividad y deterioro del empleo
El primer factor señalado por la UCA es el menor dinamismo de la actividad económica junto con un deterioro en la calidad del empleo.
El ODSA señaló que la caída desestacionalizada del PBI durante el segundo trimestre de 2026 se combinó con una reducción del empleo registrado y una mayor presencia de ocupaciones informales y precarias.
Para el Observatorio, el problema no se limita a la cantidad de puestos de trabajo, sino también a cuestiones como su estabilidad, productividad y nivel de remuneración.
2. Los ingresos laborales perdieron impulso
El segundo elemento identificado es la menor recuperación de los ingresos laborales.
Según el ODSA, la mejora del poder adquisitivo que había acompañado la reducción de la pobreza perdió fuerza hacia fines de 2025. Durante el primer semestre de 2026, los salarios registrados volvieron a mostrar retrocesos reales frente al período anterior, en un contexto de mayor fragilidad laboral.
La evolución de los ingresos resulta especialmente relevante porque la línea de pobreza se determina a partir de la capacidad de los hogares para cubrir el costo de las canastas básicas.
3. Cambiaron los precios relativos
El tercer factor es la reversión de una dinámica que había favorecido la reducción de la pobreza durante 2024 y buena parte de 2025.
Según la UCA, durante ese período los alimentos y otros componentes de las canastas básicas habían aumentado por debajo del nivel general de precios. Esto había permitido una mejora del indicador incluso con una recuperación limitada de los ingresos.
Desde fines de 2025, ese comportamiento comenzó a revertirse, especialmente por el mayor aumento de los alimentos y de los servicios básicos.
4. Menor capacidad de las transferencias sociales
La UCA también señaló una pérdida de capacidad de compra de las transferencias destinadas a los hogares de menores ingresos.
La AUH, las jubilaciones y otras prestaciones continúan cumpliendo un papel importante, pero el Observatorio advirtió que las actualizaciones con rezago y la pérdida de cobertura de la Prestación Alimentar frente al costo de las canastas redujeron su capacidad para contener la indigencia.
De todos modos, el propio ODSA estimó que estas transferencias siguen teniendo un efecto significativo. Según sus simulaciones, si se descontaran del ingreso de los hogares la AUH, otros programas y las pensiones no contributivas, la indigencia prácticamente se duplicaría y se ubicaría en torno al 14%-15%.
5. El peso de tarifas, alquileres y servicios
El quinto factor mencionado por la UCA es el aumento del peso de las tarifas, los alquileres y otros servicios básicos sobre los presupuestos familiares.
El Observatorio sostuvo que se trata de gastos difíciles de sustituir y que, al crecer con mayor intensidad que otros precios y que determinados ingresos, dejan menos dinero disponible para alimentos y otras necesidades.
La UCA también planteó que este efecto puede quedar parcialmente oculto en una medición monetaria de la pobreza cuando cambia la estructura de gastos de los hogares.
La UCA también cuestionó la comparación con años anteriores
Además de explicar el aumento registrado en 2026, el ODSA volvió a plantear reparos sobre la comparabilidad de las mediciones de pobreza.
El organismo sostiene que la reducción registrada hasta 2025 fue real, pero que su magnitud habría quedado sobredimensionada por cuestiones metodológicas vinculadas con la captación de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), los ponderadores utilizados para la Canasta Básica Total y el desfase entre los ingresos declarados y las canastas utilizadas para medir la pobreza.
Según el ejercicio realizado por la UCA, entre 2022 y 2025 la pobreza habría disminuido 10,9 puntos porcentuales con la metodología oficial, pero la reducción sería de 3,1 puntos al incorporar los ajustes metodológicos propuestos por el Observatorio.
Un núcleo de pobreza que persiste
Para la UCA, los últimos datos también vuelven a poner el foco sobre un núcleo estructural de pobreza que ronda el 30% de la población, junto con un nivel de pobreza extrema cercano al 7%.
El ODSA aclara que no lo considera un “piso natural”, sino una expresión de problemas acumulados vinculados con el empleo, la productividad, la educación, el acceso a la vivienda y los servicios y la protección social.
En ese contexto, el Observatorio sostiene que una desaceleración de la inflación puede mejorar la pobreza monetaria cuando permite una evolución favorable de los precios relativos, pero no alcanza por sí sola para modificar esas condiciones estructurales.
Por eso, la UCA plantea dos líneas de acción: mantener la capacidad de las transferencias sociales para proteger a los hogares más vulnerables y, al mismo tiempo, avanzar sobre los factores que reproducen la pobreza, como la informalidad laboral, los bajos ingresos, la productividad, los déficits educativos y la precariedad habitacional.
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