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Milei decidió quitar el sable corvo de San Martín del Museo Histórico Nacional

Será trasladado al Regimiento de Granaderos. Pese a la voluntad expresa de los herederos del Libertador, el Presidente firmará un decreto que dispone el cambio de custodia del sable corvo de José de San Martín. La decisión se formalizará este sábado en Santa Fe mediante un acto oficial y reabre el debate sobre el acceso público a una de las reliquias más valiosas del patrimonio nacional.


Lo que comenzó como una iniciativa confusa terminó por confirmarse como una decisión política de alto impacto simbólico. El Gobierno nacional resolvió retirar el sable corvo del general José de San Martín del Museo Histórico Nacional (MHN) para entregarlo al Regimiento de Granaderos a Caballo, una medida que se concretará a través de un decreto presidencial firmado por Javier Milei.

La disposición ignora el pedido explícito de los herederos de San Martín, quienes habían manifestado su voluntad de que la pieza continuara bajo custodia del museo. La formalización del traspaso se realizará este sábado en la ciudad santafesina de San Lorenzo, durante un acto que incluirá una recreación histórica vinculada al Combate de San Lorenzo.

De este modo, la emblemática arma dejará el ámbito civil del museo —donde es visitada anualmente por miles de personas— para pasar a un espacio militar, sin precisiones claras sobre si el público podrá seguir accediendo a ella de manera regular.

Según fuentes oficiales, el decreto se fundamenta en la necesidad de garantizar una “adecuada administración, preservación y seguridad” del sable, y sostiene que la donación original no fijaba un lugar específico, sino una finalidad: que el Estado asegure su conservación. Sin embargo, desde sectores culturales e históricos cuestionan esa interpretación, recordando que desde 2015 el sable permanecía en el MHN con estrictas medidas de seguridad y custodia permanente de granaderos.

La controversia se hizo pública cuando trascendió que el intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, había sido mencionado como impulsor de un pedido para utilizar el sable en una recreación histórica. Con el correr de las horas, se aclaró que el municipio solo sería sede del acto oficial de traspaso y no el solicitante directo del traslado.

Históricamente, el sable corvo no fue utilizado en el Combate de San Lorenzo. De hecho, los especialistas coinciden en que el arma jamás fue blandida en territorio argentino. Aun así, la batalla de 1813 —el único enfrentamiento del Regimiento de Granaderos en suelo nacional— es central en la narrativa que acompaña la ceremonia prevista.

El sable corvo tiene una historia marcada por episodios de alto voltaje político. Fue robado en dos ocasiones durante la década de 1960 por comandos peronistas y permaneció largos períodos bajo custodia militar. En 2015, un decreto presidencial durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner dispuso su restitución definitiva al Museo Histórico Nacional, donde quedó expuesto al público.

San Martín adquirió el sable en Londres, a comienzos del siglo XIX. Con empuñadura de ébano y una hoja de origen oriental, la pieza no destaca solo por sus características materiales, sino por su profundo valor simbólico: acompañó al Libertador en las campañas por la independencia de América del Sur.

En su testamento, redactado en 1844, San Martín dejó el sable a Juan Manuel de Rosas como reconocimiento por la defensa de la soberanía nacional. Tras la muerte de Rosas, la reliquia fue heredada por su familia y finalmente donada al Museo Histórico Nacional en 1898, cumpliendo la voluntad de Manuelita Rosas.

Desde el Gobierno sostienen que el Regimiento de Granaderos —fundado por el propio San Martín— constituye un ámbito históricamente legítimo para su custodia y recuerdan que el cuartel es Monumento Histórico Nacional. No obstante, críticos de la medida señalan que el criterio histórico invocado omite la decisión original de la familia de que el sable permaneciera en un museo público.

La medida reabre un debate sensible en torno a la seguridad jurídica, el respeto por las donaciones patrimoniales y el derecho de la sociedad a acceder a sus bienes históricos. La principal incógnita que queda abierta es si, una vez concretado el traslado, el sable corvo seguirá siendo accesible al público o quedará restringido a un ámbito militar de acceso limitado.

Lo cierto es que, de concretarse el decreto, una de las reliquias más emblemáticas de la historia argentina abandonará el espacio civil del Museo Histórico Nacional para quedar bajo custodia exclusiva del Regimiento de Granaderos a Caballo.

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