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Madres, hijos y equidad de género

* Por Alejandra Torres. Es hora de pensar cuáles son las mejores herramientas legales para que la maternidad no sea un escollo en el desarrollo de la mujer.

El Gobierno de la provincia de Córdoba puso en marcha un subsidio por el cual las mujeres trabajadoras embarazadas del sector privado pueden extender la licencia por maternidad de tres a cuatro meses. Así, también las empleadas del servicio doméstico podrán contar por lo menos con un mes de licencia a esos efectos. La retribución del mes adicional es a cargo exclusivo del Gobierno.

El objetivo de este subsidio es prolongar la permanencia de la mamá junto a su niño, no sólo para permitir un mayor tiempo de lactancia al recién nacido sino, fundamentalmente, para fortalecer el vínculo de amor entre madre e hijo en momentos tan especiales como son los primeros meses de vida.

Esto fue pensado en el marco de lo que sostiene el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, según sus siglas en inglés), cuando expresa que "alentar a las madres a que alimenten a sus bebés con leche materna, así como apoyar su bienestar y salud, es de vital importancia para reducir la desnutrición infantil". Así, se fortalece el sistema inmunológico de los niños y se ayuda a resguardarlos de diversas enfermedades crónicas, además de contribuir a su desarrollo psicomotor. Como si ello fuera poco, está demostrada la ventaja de la lactancia para la mamá, ya que se disminuye la hemorragia posparto, la anemia y los riesgos de contraer los cánceres de mamas y ovario en el futuro.

Voces disonantes. Algunas voces disonantes provienen del sector empresarial y otras, de sectores fundamentalistas. En el primer caso, el reclamo se fundamenta en que esta decisión genera un mayor costo laboral, lo que redunda en una falta de incentivo a la contratación de mujeres en edad de procrear. Argumento extraño, porque es el propio Estado el que asume el costo del mes adicional de licencia y, además, se sustenta sobre la estructura de derechos ya reconocida en la Ley de Contrato de Trabajo (estado de excedencia).

En el segundo caso, por el exceso de celo para alcanzar una sociedad igualitaria e independiente de la orientación sexual de cada uno sus integrantes. Según esta mirada tan particular, el proteccionismo del que es "víctima" la mujer termina, en la práctica, cristalizando su rol eminentemente doméstico. Esta posición, por extrema, lejos de ayudar a la mujer en el avance por la igualdad de género parece que se empeña en querer eliminar las diferencias de género negando la esencia de la mujer, que es el derecho a ser madre.

Desde hace más de 50 años, la mujer lucha por la igualdad en el mercado del trabajo. La Comisión Económica para América Latina (Cepal), de las Naciones Unidas, sostiene que el trabajo es uno de los vehículos privilegiados para que las mujeres alcancen autonomía económica y mayor presencia e influencia social y política; por tal motivo, existe un deber del Estado en dictar normas que permitan garantizar un sano equilibrio entre las necesidades de crecimiento intelectual y económico, con sus responsabilidades asociadas a la maternidad y al cuidado de sus hijos.

La medida es un claro paso en ese sentido. Si bien apunta básicamente a favorecer la lactancia del niño, es de gran importancia que la sociedad genere un debate profundo sobre la equidad de género, que vaya mucho más allá de las declamaciones vacías y las muletillas mediáticas. Es hora de pensar en serio y sin mezquindades en cuáles son las mejores formas de construir las herramientas legales necesarias para que la maternidad no sea un hecho que excluya a la mujer de su desarrollo profesional, laboral y social, independientemente de su natural rol de madre.

* Secretaria de Planificación y Control de Programas del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia