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La venida de Obama, sólo un ensayo del road show de Macri de abril en Nueva York

La obamania extrema inundó la pascua de los políticos. Para algunos entusiastas, el presidente de Estados Unidos ya ni es negro...

LA OBAMANIA EXTREMA INUNDÓ LA PASCUA DE LOS POLÍTICOS • PARA ALGUNOS ENTUSIASTAS OBAMA YA NI ES NEGRO • PARA EL GOBIERNO, UN ENSAYO PARA EL ROAD SHOW DE MACRI CON GENTE DE NEGOCIOS EN ABRIL POR NUEVA YORK • AHORA TOCA DE NUEVO OBAMA EN WASHINGTON POR TEMA NUCLEAR • PERO LO MÁS IMPORTANTE ES LA CITA CON EL PRESIDENTE CHINO EL VIERNES • HAY QUE DESTRABAR NEGOCIOS POR U$S 30.000 MILLONES (REPRESAS, SWAPS, COMERCIO) • HOY, AL COLON A FIESTA CON CONSULTORA EMBLEMÁTICA CON OTROS POLÍTICOS • ESTA NOCHE, VIDEO MENSAJE EN CUMPLEAÑOS DE VARGAS LLOSA EN MADRID • PERONISTAS: ¿QUIEN SERÍA MÁS INDEPENDIENTE DEL GOBIERNO, GIOJA O LA SERVINI? • PICHETTO EN CARRERA PARA INTERVENIR EL PJ SI SCIOLI NO VA EN LISTA ÚNICA •CURTO: SI HAY DOS LISTAS, NO SE VOTA, NO HAY PADRONES. Y HAY INTERVENCIÓN• OTRO 24 DE MARZO CON PLAZAS DIVIDIDAS

"¿Negro? Si no es negro. Más negro es Juan Carlos Romero. Obama tiene pelo y nariz de negro, pero no es negro. Negra es la mujer". Este comentario, que se escuchó en una mesa de la cena del ex Centro Kirchner del miércoles por la noche, en la que estaban un ex presidente, un ex canciller y una parlasur notable del oficialismo, sería impensable para la corrección política americana, pero es normal en el país del "Negro" Lavié, el "Negro" Erman, el "Negro" Brizuela Méndez (que antigüedad, dice el pendeviejo, que sabe bien quién era), el "Negro" Oro, o el "Negro" Fontanarrosa, para mencionar a los "Negros" más notorios de ayer, de hoy y de siempre. El comentario étnico ilustra el entusiasmo obamaníaco que ha ganado a todos, tan grande que hay quienes ni lo ven ya como un negro.

Los oficialistas lo miran como el portero de un ascenso a los cielos; la oposición rabia, imaginando que hubo acuerdos secretos que la cancillería ocultó; no figuran en la página web con el detalle que tienen en la de la Casa Blanca, pero se repartieron a los periodistas que estuvieron en la firma el miércoles por la mañana en el palacio San Martín. Los sombrerazos que dio el visitante al país fueron más allá de lo esperado y el moño fue el pedido del Departamento de Justicia a la corte de Apelaciones de Nueva York, para que permita que la Argentina pague bonos y acuerde en paz con los acreedores del fuero Griesa.

La catarata de acuerdos firmados parece un plan de gobierno que, desde ya, hay que esperar maduren en concreciones. Más no puede hacer Washington, que publicó dos noticias más que dio a conocer el vocero de Obama: 1) En enero, Estados Unidos dio por terminada su política, que estaba en vigor desde el 2011, de oponerse ante la mayoría de los préstamos de bancos de desarrollos multilaterales a Argentina. 2) Los mayores de 65 años y los menores de 16 podrán viajar a los EE.UU. sin la necesidad de entrevistas de visa en el consulado. Un waiver para los niños y la tercera edad. Encomiable. Quienes siguen estas algaradas saben que hay mucha espuma y mucho marketing, pero que eso no baja a las efectividades conducentes si no hay actos fuera de los faroles. A eso se va a dedicar Mauricio Macri (desde anoche de regreso en Buenos Aires) en los viajes que tiene para el próximo mes al Norte, que serán oportunidades para nuevos abrazos con Obama de los que espera aún más; tres citas con el presidente de EE.UU. en menos de 30 días no los tiene nadie, y más después de 12 años de sequía diplomática con el imperio. Ni aunque ese presidente se vaya en pocos meses más del cargo, como comentan algunos con mezquindad, aunque no se equivocan.

El miércoles sale Macri rumbo a Washington para participar de la cumbre nuclear en la que se sentará con los países que integran el club atómico y pacífico del mundo, entre quienes están los que hacen cola por proveer a la Argentina de tecnología para nuevos emprendimientos, o para completar los existentes. Para la Argentina es una oportunidad de sentarse en un foro de pocos que inauguró Obama en 2010 y al que invitó a Cristina de Kirchner, quien concurrió acompañada de la diplomática radical Elsa Kelly como "sherpa". El anterior gobierno perdió interés y mandó a las reuniones que siguieron a Amado Boudou - ya en el grado cero de su significado político. Ahora Macri retoma la importancia de la cita y se hace acompañar por el vicecanciller kirchnerista Roberto García Moritán (fue el segundo de Rafael Bielsa) y de los ministros Susana Malcorra y José Luis Aranguren, además del secretario estratégico Fulvio Pompeo, el embajador Martín Lousteau y algunos acompañantes del área nuclear. Para quienes buscan emociones, este viaje tiene una novedad: el debut de Macri en la Casa Blanca, adonde cenará el jueves junto a los participantes en la cumbre nuclear. Esa residencia la conocen casi todos sus acompañantes, menos él.

Más allá del lucimiento en esa reunión, que alimenta el cartel, lo más importante del viaje es la reunión del día siguiente con el 主席習近平 (Presidente Xi Jinping), de China, que no es negro, pero que tiene cuentas pendientes con Buenos Aires. El paquete de negocios entre los dos países hoy es de alrededor de U$S 30.000 millones a nivel Nación, sin contar los que tienen pendientes varias provincias, y supera todo lo que pueda pretender la Argentina de cualquier otro país. Beijing ha cumplido con la renovación de los swaps financieros que sostienen las reservas, pero Buenos Aires debe definiciones sobre las obras de las represas Cepernic y Kirchner, que los funcionarios de más alto rango han puesto en la congeladora hasta nuevo aviso.

Los reproches son de tres tipos: 1) Contratos: el gobierno argentino quiere revisar las cláusulas del compromiso para calcular los mayores costos, rubro en el que confían siempre las empresas para ordeñar mejor al que paga. Por la regla actual, una obra que se calculó en 2014 en U$S 4700 millones ya nos está costando ahora unos U$S 6500 millones, por encima de cualquier inflación. El gobierno exigirá revisar la manera de calcular, y hay varias que conoce bien Macri, que ha sido un empresario de la construcción y sabe de esas cremas. 2) Reproches ambientales: organizaciones y gobiernos han advertido la falta de estudios serios de impacto ambiental, y han convencido al gobierno de que esa obra destruirá fauna y flora del río Santa Cruz. Ese daño afectará también al turismo. Otro costado es el presunto perjuicio que causará a los glaciares por el movimiento de las aguas. 3) Técnicos: desde el ministerio de Energía han dictaminado que está todo muy bien para producir electricidad, pero que no se han previsto las obras para transmitirla a los usuarios. El tendido de esas redes tendría un costo parecido al de la construcción de las represas. ¿Por qué las iba a hacer el anterior gobierno? Porque, además de cremas y descremes que habrá que probar, estos emprendimientos crean trabajo, y mucho, al menos durante la construcción. Con ese criterio se renegociarán los contratos.

Con ese paquete se sentará Macri el viernes a las 5:50 PM ante el chino, con el auxilio de una minuta que cerraron los dos gobiernos en la última semana y que tiene otra vez tres puntos: 1) mantener la asociación estratégica entre los dos países; 2) respetar y prolongar los compromisos ya cerrados entre los dos países; y 3) el consenso será la base de cualquier modificación de los acuerdos ya existentes. O sea que nadie puede dar el portazo. Nadie les da nunca un portazo a los chinos, pero ese documento, que marca la hoja de ruta, le hace confiar a Macri que volverá de Washington con buenas noticias, es decir efectivas. Con ese estilo que le da Macri a los viajes, no convocó a Washington al experto en China y nuevo embajador, Diego Guelar, que está en Beijing desde hace una semana, y que tramitó el acuerdo final para la cita del viernes. Guelar tiene como instrucción preparar la visita de setiembre del presidente a la cumbre del G-20 en ese país y abrir una nueva etapa en las relaciones, que hasta ahora se hacían por el costado de la vía diplomática, y estaban confiadas al canal informal que había en el anterior gobierno en la cartera de Julio de Vido (formaba el trío de gestión ante China junto a Héctor Timerman y Axel Kicillof).

Guelar se siente un peronista histórico, y arrancó su gestión con el diseño de lo que pensaron Perón y Mao cuando se abrieron las mutuas embajadas en los años '70. En realidad, lo hizo el militar Alejandro Lanusse en 1972, pensando en la llegada de Perón, que nunca alcanzó a viajar a China -sí fueron Isabelita y José López Rega; los chinos entendieron. Con ese diseño Guelar espera darle a la embajada una talla acorde con las relaciones que tienen los dos países; busca, de paso, un chofer para la embajada que sepa castellano o inglés, idiomas que no domina el que heredó, y que tiene 30 años en la embajada. Quienes saben esto creen que el chofer sabe castellano, pero se hace el sota para escuchar todo lo que dice y contarlo por ahí. Por de pronto, Guelar tiene tareas en mayo, cuando viaje el trío de gobernadores que integran Juan Schiaretti (Córdoba), Miguel Lifschitz (Santa Fe) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), y que van en busca de negocios para sus provincias de entre U$S 300 y 700 millones.

Estos dos encuentros con Obama, los toma el gobierno como marketing opportunities - si no, los dos presidentes hubieran asistido el miércoles a la reunión con medio millar de empresarios en la Rural, la flor y nata de los negocios, que se enojaron porque los dos presidentes privilegiaron un encuentro con jóvenes (y no tanto, como Martín Redrado, que ya superó los 40 años de límite para entrar al cabildo de la Usina del Arte), un paso por la Catedral o el paseo por el Parque de la Memoria del jueves. Lo más serio en materia de relaciones con el imperio lo reserva Macri para el tercer viaje a los Estados Unidos, que será entre el 21 y el 22 de abril, para firmar en la ONU, de nuevo ante Obama, un compromiso para ayudar al enfriamiento del planeta. Le van a preguntar ahí también qué tiene pensado hacer el gobierno con la mina y la central de Río Turbio, otro emprendimiento kirchnerista cuestionado por los ambientalistas porque promueve el uso del carbón, que es el combustible más dañino para el calentamiento global. Lo importante de ese viaje es que Macri lo dedicará a un road show que se debía desde que era candidato. No sólo estará en la ONU; la agenda está llena de reuniones bilaterales con otros presidentes, empresarios, inversores potenciales, bancos, organizaciones de comercio, lobbistas, etc., incluyendo una intensa relación con los medios (reportajes, reportajes, más reportajes). Incluirá los clásicos almuerzos en consejo empresarios y esperan cola de interesados en hablar con él, porque ocurrirá cuando ya se sepa qué pasó con los bonistas. Para esto se está pensando en una delegación de hombres de negocios que le den algo de música a esos encuentros. No está confirmado aún.

Para hoy, después de la minivacación, Macri tiene turno a las 7 para ir al Colón a una cita emblemática, aunque semi pública: la fiesta por los 25 años de la consultora McKinsey, que lo cuenta como estrella de un show que incluye un video en el cual hablan políticos argentinos de todos los partidos, que están invitados a la fiesta junto a un par de millares de empresarios y demás curiosos. Esta consultora tiene entre los hombres de negocios gran prestigio y ha hecho fama por la presión que le pone a sus consultores cuando le encargan un trabajo, que deben hace contra reloj y sin dormir. La empresa arma sobre los informes de consultoría unos manuales en donde borra los datos de identidad, lugar y fecha del trabajo, y los hace circular como textos sagrados. Con los años, tienen manuales para cualquier situación, que sus empleados deben aplicar y, además, enriquecer.

Este método fascina a los políticos, que buscan nuevas recetas o soluciones a problemas que la política no puede resolver. Aunque se manejan en el secreto profesional, se le atribuye a McKinsey mucha influencia sobre la actual administración; se informó durante la campaña electoral que Marcos Peña le había pedido un plan de gobierno. Parece demasiado pero nunca se desmintió, y cuando asumieron Mario Quintana y Gustavo Lopetegui como los controllers del gabinete desde la oficina de Peña, esta presunción se reforzó. McKinsey ha vigilado muchos gobiernos, con suerte variada, como ocurre en el negocio de la consultoría. La tarea más recordada la hizo en 2001, bajo el gobierno aliancista, para una reestructuración de toda la administración, a partir de una donación de un grupo de empresarios para darle una mano a Domingo Cavallo. Ese trabajo se hizo bajo presión, cuando se desmoronaba la presidencia de De la Rúa y mientras volaban los papeles amenazados por el fuego de los piquetes: unos contadores jovencitos y con más anteojeras que anteojos, entrevistaban a los empleados sobre cuál era su tarea y les mostraban organigramas quiméricos a funcionarios que hacían las valijas.

La hipótesis de aquel momento era que en una crisis los políticos se doblegan ante las restricciones del sistema; ignoraban que cuando esto ocurre, los políticos cambian el sistema, como ocurrió en diciembre de 2001. Creer que una consultora va a mejorar un gobierno es una ilusión, porque esos informes de consultoría los hace la misma gente que asesora a los gobiernos; la diferencia es que esos gurúes que dan charlas por cuatro pesos a empresarios y políticos con recetas mágicas operan desde el prestigio de un sello de consultoría. Además, un político que necesita un consultor para gobernar, pardiez, revela que no está en condiciones de ejercer el gobierno.

Macri tendrá lucimiento no sólo por acá, sino también en España, adonde esta noche se hace la cena de la Fundación Internacional para la Libertad en homenaje a Mario Vargas Llosa, que cumple 80 años, en el hotel Villa Magna de Madrid. Durante la cena, a la que asistirán entre otros José María Aznar, Felipe González, Mariano Rajoy, Sebastián Piñera, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Luis Alberto Lacalle, se proyectará un video de Macri dirigido al escritor que dijo el año pasado "Si fuera argentino, votaría por Macri". Lo lleva el abogado Fabián Rodríguez Simón, que además le entregará un regalo del gobierno argentino: unos gemelos de plata con el escudo nacional. Rodríguez Simón es el encargado de resolver el entuerto del juego con el grupo Zapla (funde todo lo que toca) que administra además medios, y que recibió un mensaje directo: todo sobre la mesa y primero pagar. O sea que, de negociar, ni hablar.

Imposible irse de la burbuja obamista, incluso hablando de otras etnias políticas, como el peronismo. Primero de todo, porque los principales dirigentes de la oposición hicieron cola ante el ex Centro Kirchner para participar de la cena con el visitante. Hubo saludos cordiales entre un Gildo Insfrán y un José Gioja, con un Ramón Puerta o un Juan Carlos Romero, no tanto de reconciliación, como de ilusión sobre un nuevo comienzo. Unos y otros creen que sin kirchnerismo ahora hay futuro para el peronismo, aunque no todos coinciden en cómo se tramitará eso en el PJ. El partido tiene convocadas elecciones para el 8 de mayo; un mes antes cierran las listas, y los esfuerzos para una nómina de unidad parecen lejanos. Hasta hace dos semanas el nombre de Gioja parecía unánime detrás de la lista única; después del debate sobre el cerrojo, el diputado por San Juan quedó herido como prenda de unidad.

El sector cristinista lo ha desairado, y el nombre de Daniel Scioli apareció como alternativa, aunque sus gestos de kirchnerismo retro no lo ayudan en ese rol. Los peronistas, y lo charlaron en varias mesas que ocuparon en la noche de Obama, creen que es imposible que haya disputa entre dos listas. Le atribuyen al presidente de la junta electoral Hugo Curto haber dicho: "Si hay dos listas no hay elección, porque no tenemos padrones. Y ahí se viene la intervención". Algunos dirigentes ven una amenaza en la intervención, y buscan controlarla proponiendo de manera indirecta a la justicia el nombre de ese interventor. En la noche de Obama se lo mencionó mucho para esa función a Miguel Pichetto, a quien le reconocen cintura. "Miguel es siempre el mismo, él nunca cambia; a él le cambian los gobiernos".

Pichetto es la bestia negra del cristinismo que representan hoy Jorge Capitanich y Héctor Recalde, y se preguntan cuando se habla de intervención al PJ: "¿Quién va a ser más independiente del gobierno, Gioja o la juez Servini de Cubría? Creo que la Servini", remata el chusco. El intendente de Resistencia prefiere a Scioli antes que a Gioja o a Pichetto, pero admite que hay que buscar alguna forma de unidad. Está de punta con los gobernadores de su partido porque "dieron apoyo al acuerdo con los buitres a cambio de nada; la estrategia de nuestros gobernadores ha sido equivocada para con el nuevo gobierno". A eso agrega que el macrismo desde la Casa de Gobierno ha destruido ya a la UCR, y que hay que impedir que haga lo mismo con el PJ. Para frenar el avance sobre el peronismo dice que cree posible apoyar alguna unidad que evite la intervención al partido.

Hoy Macri recibe a Juan Manzur, de Tucumán, nombre que ha circulado como posible presidente de esa unidad, pero que está convencido de que la crisis financiera de las provincias ha dejado a los gobernadores en manos de Macri. Cree que por ahora el margen de maniobra política es muy limitado, aunque cabe preguntarse qué les pide el presidente a cambio de dinero. Los Kirchner no les pedían mucho, salvo alguna candidatura en listas locales, algo que Macri no les puede pedir para el año que viene, que es cuando se juega el destino de este gobierno en la elección legislativa. Por ahora, son votos para la ley anti cerrojo en diputados. Esta semana se vota en el Senado y el gobierno confía en que la ley saldrá por buen margen de votos, aunque no con la diferencia de diputados, adonde fue apabullante.

Expertos en populismos, los peronistas salieron fascinados por la cintura del visitante. "Menem, un poroto al lado de Obama", dijo uno de la mesa de gobernadores, que observó que salvo las fotos que se sacaban en celulares, no abundaban los fotógrafos, y que Obama tenía un profesional con cámara con trípode para él solo. Soportaron los rigores de la entrada, controlada por decenas de custodios hispanohablantes, que registraban cada ingreso mirando las fotos de los invitados, un sistema poco usual. También registraron que Obama se apartó del grupo con el cual había cenado en la mesa principal. Dejó que se fueran todos por una puerta de atrás, incluso Macri, y avanzó solo sobre las mesas cercanas y se puso a saludar de a uno a los invitados, durante varios minutos, hasta que se le abalanzó un grupo de vigilantes que lo convenció de retirarse.

Por un camino distinto van los disidentes del peronismo que no temen una división, porque ya están afuera, como Puerta, que ayer almorzaba con Adolfo Rodríguez Saá, otro librepensador del peronismo, en una residencia sobre la Brava de Punta del Este. El misionero cree que antes de elegir una conducción del partido hay que renovar las 24 jefaturas locales. "Quiero 24 jefes, no uno. Cuando esté renovado el partido en todos los distritos, recién elijamos una conducción". De otro que se espera alguna señal es de José Manuel de la Sota, pero sigue callado después de quebrar códigos con Sergio Massa, al dar el quórum anti cerrojo sin consultarlo al estadista del Tigre. Debe estar siguiendo con cuidado la crisis brasileña, en donde tiene querencia el cordobés, no fuera que quedase salpicado alguno de sus amigos de por allá. Sin temor a salpicaduras políticas, aunque sí a las que puede provocar un lactante, se registró la presencia en Brasil, durante la Pascua, del jefe del interbloque de Cambiemos, Mario Negri. Fue a conocer a su nuevo nieto, nacido en ese país de su hija economista que trabaja por allá. La actividad pascual también retuvo en San Rafael de Mendoza a Ernesto Sanz, que se perdió el show Obama para permanecer en su finca con la familia y su ex compañero de fórmula Lucas Llach y alguno más.

Sobre globalidades criollas merece una mención el anuncio que formalizará hoy el gobierno sobre la extensión del territorio patrio avalada por la convención de límites marítimos de la ONU. Lo cobra este gobierno, pero es mérito de los anteriores que sostuvieron durante 20 años al equipo que logró ese avance, sólo comparable al que hizo la Argentina en 1965 al votarse en la ONU la resolución 2065. El público lo advierte y lo ilustra que la nota que dio este sitio en la noche del sábado, cerca de las 22:30, recibió en las últimas 24 horas un número inusual y aun creciente de visitas. Los miles de lectores que están viralizando esta información son atraídos por el tema y no por su autor, aunque fuera el primero en publicarla, y haya sido replicada después por algunos diarios. En este sitio y en otros se informa sobre muchas cuestiones, pero es sorprendente que una cuestión fronteriza llamase tanto la atención.

Es una señal también para quienes hacen periodismo y se suelen dejar llevar por otras estridencias presuntamente más rentables. Malcorra hará hoy el anuncio y estará pasado mañana en el avión que lleva a la delegación de Macri a Washington. Tiene una agenda aparte, además de la cumbre nuclear, porque se entrevistará con John Kerry, canciller de Obama. Uno de los acuerdos conversados con EE.UU. en la visita de Obama dice que se va a dar más importancia a las relaciones a nivel de canciller, algo que estaba suspendido en los últimos años. En este viaje habrá un primer acercamiento, que prepara una reunión más larga y elaborada para los próximos meses.

Desde hace años los radicales- impugnados por los organizadores de las algaradas por el 24 de Marzo debido a las leyes de punto final y obediencia debida, desconociéndoseles el mérito del juicio a las Juntas Militares- intentan algún tipo de participación en el recordatorio, que les está limitado, al menos hasta que la Plaza de Mayo sea desalojada por los grupos que monopolizan el reclamo de los derechos humanos. Algunos, como el grupo radical neokirchnerista que comandan Leopoldo Moreau y Leandro Santoro, marchan directamente con sus socios kirchneristas cerca de las organizaciones sociales. Los radicales orgánicos recuerdan víctimas del radicalismo y preferirían que el recurro del golpe no fuera el día en que comenzó, sino cuando terminó, el 10 de diciembre de 1983, cuando asumió Raúl Alfonsín. El peronismo no impediría siempre, pero es cuestión de insistir.

El acto más tradicional de los radicales todos los 24 de marzo es en la Plaza Mario Abel Amaya, Boedo, que recuerda a un emblemático abogado radical chubutense defensor de presos políticos y exdiputado, que fue secuestrado y asesinado por los militares. Otra víctima de la persecución, tanto de la Triple A como de los militares, fue su compañero político, el ex senador Hipólito Solari Yrigoyen; a este le tocó una vez más recordar a Amaya en su homenaje en la plaza, inaugurando un mural del Grupo Artístico de Boedo, acompañado de un núcleo de correligionarios históricos como Juan Manuel Casella, Luis "Changui" Cáceres, Lucia Alberti, Leandro Despouy, José Carballo, Miguel Ponce, Diego Barovero, María Teresa Flores, Pedro Calvo, Ruth Aguiar; Juan Carlos Kozow y los legisladores porteños Patricia Vischi, Hernán Rossi y Marcelo Gouman. Rumiando descontento por la nula presencia de autoridades partidarias y de los bloques parlamentarios en el homenaje a Amaya, una delegación más exigua pero de alta densidad, hizo acto de presencia simbólica en la zona de la marcha, para "defender los trapos" del radicalismo en materia de lucha por los derechos humanos.