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La influencia de la realidad aumentada en el futuro la de educación

El desarrollo de la tecnología suma cada vez más herramientas para avanzar hacia un futuro cada vez más brillante.

Las películas de ciencia ficción muchas veces nos adelantan cosas que todavía no ocurrieron pero que a la larga, la tecnología se encarga de hacerlas posibles. Este es el caso, por ejemplo, de la realidad aumentada. 

El término realidad aumentada resuena hace ya muchos años, apareció por primera vez en el año 1992 cuando el investigador Tom Caudell fue contratado para desarrollar mejoras en los procesos de fabricación de los tableros de configuración de cables que utilizaban los trabajadores. Pero no esto no significa que antes no haya habido avances. 


Para entenderlo, primero vamos a definir el término, según Maia Cordero, fundadora de Kubey Machine, “La realidad aumentada es la incorporación de elementos digitales en la realidad que uno ve con sus ojos a través de una cámara. Básicamente la posibilidad de implementar contenido digital en un ambiente real”

Hay que tener en claro que no es lo mismo que realidad virtual. Mientras que en la realidad aumentada no perdemos el contacto con el entorno real, en la virtual, utilizamos unas gafas o casco para ingresar en un mundo totalmente digitalizado.

Ya en la actualidad, podemos contar con la RA en la mayoría de nuestros dispositivos móviles; smartphones o tablets, así como en juguetes y libros. Por supuesto, cada vez son más los materiales creados para aprender con realidad aumentada, por ejemplo, el cuerpo humano o mapas históricos, así como leer de un modo diferente la revista National Geographic.


En definitiva, la realidad aumentada va ganando cada vez más terreno en nuestra vida, y, la posibilidad de que el día de mañana se implemente a nivel educativo, ya no parece una idea descabellada. Cualquier documento impreso, por ejemplo un libro si queremos dotarlo de características que permitan trabajar con la realidad aumentada debe contener imágenes (marcadores) que sean fácilmente reconocibles para que actúen como disparadores de contenidos (un video, un audio, elementos 3d en movimiento, etc). Pensemos en los códigos QR, que son patrones que permiten ser reconocidos para por ejemplo indicar una URL”, comentó Javier Davila, CEO de Kendra, empresa de realidad virtual y aumentada de España.

Actualmente, existen cuatro niveles para lograr que un libro sea escaneable: Nivel 0. Códigos QR para activar la información dentro de ese elemento: enlaces, documentos, contactos; Nivel 1. Marcadores o formas geométricas sencillas que permiten la superposición de elementos en 3D; Nivel 2. Markerless o reconocimiento de objetos físicos o sus fotografías que activan la información adicional de realidad aumentada. Además, permite incorporar información mediante dispositivos GPS o Nivel 3. Visión aumentada donde se interactúa directamente con la realidad física y no solo determinados objetos para ampliar información.

Según Davila, para que estos contenidos estén presentes el día de mañana en centros de formación es preciso definir muy bien qué contenidos trabajar y de qué forma. “La parte pedagógica debe adaptarse a los nuevos medios y a las nuevas posibilidades de enseñanza. En todo este panorama cobra especial relevancia la digitalización de los contenidos puesto que es preciso disponer de todo el material didáctico en formato digital y aquí hay mucho trabajo por hacer”, comentó. 

La RA no elimina los elementos educativos tradicionales, sino que permite completarlos, trabajar con ellos de manera conjunta o sustituirlos en actividades concretas. Hoy hay muchos ejemplos de libros interactivos, donde se pueden escanear las imágenes, o mostrar un modelo 3D para que sea más fácil entender por ejemplo, el cuerpo humano, las moléculas. “Aprender a través de la realidad aumentada hace que el contenido sea más entretenido. De hecho está comprobado a nivel científico que este tipo de educación resulta más eficiente para el aprendizaje, porque uno lo que mayor recuerda son las historias y si tratamos de educar mediante una historia interactiva siempre va a ser mejor”, aseguró Maia Cordero.

Es muy posible que la digitalización gane terreno en los libros tradicionales. Pero lo que la realidad aumentada traerá es un mayor grado de participación del lector con los contenidos, resultando mucho más visuales y prácticos.

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