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La caída del Pato Cabrera

Después de más de cinco meses de estar fugado, fue detenido en Brasil quien está catalogado como los más grandes golfistas de la historia argentina. Luego de eludir de manera ostentosa todos los requerimientos de la justicia Córdoba, donde se lo juzgará por hechos aberrantes de violencia de género.


La novela del Pato Cabrera, sin dudas algunas, da crédito a la fantasía popular que enseña, que, si uno es famoso y tiene plata, puede escaparse tranquilo porque nadie lo encontrará. El golfista se mantuvo prófugo cinco meses y 26 días, tiempo en que hizo lo se le vino en ganas. ¿Por ejemplo? Viajó en aviones privados, jugó torneos de golf, se operó y hasta tenía tiempo para llamar a sus víctimas para recordarle, palabras más, palabras menos “que la tenía muy larga…y que la Justicia jamás lo iba a encontrar…”. Pero bueno, algo le falló y la Interpol lo detuvo en Río de Janeiro, desde donde será extraditado y luego alojado en un penal de la Ciudad de Córdoba.

Hizo todo lo que un abogado le recomienda a un cliente que no haga, se encargó de entorpecer la investigación y eludió la acción de la Justicia, como correlato, llegará al juicio oral preso, y seguramente, sea duramente condenado.

El 20 de junio del año pasado, cuando estaba a punto de fijarse la fecha de juicio, para ser juzgado por hurto simple, lesiones leves calificadas, desobediencia y otros delitos en perjuicio de su ex pareja Cecilia Torres Mana, se tomó un avión privado y voló directo a Houston, Texas, en EEUU. También estuvo en Illinois y en Miami. 

Sus abogados trataron de ensayar alguna excusa, y dijeron en el juzgado, que Cabrera debía jugar torneos de golf y que volvería no bien terminara los campeonatos. El rebelde jamás volvió, con lo cual la justicia le bajó la persiana, y sabían que cuando se le venciera la visa, saldría de EEUU. Apostaban que con un alerta roja de Interpol, no bien pisara un aeropuerto, sería detenido, pero esto no pasó. 

El 4 de enero el fiscal que lleva adelante sus causas, recibió una comunicación de Interpol, que le avisaba que Cabrera estaba en Río de Janeiro y que había entrado al país en avión privado el 31 de diciembre minutos antes de la medianoche, y que sería detenido, evidentemente sabía que, en las fiestas, los controles se relajan. Fue detenido en el coqueto barrio de Leblon, lugar donde se vive con lujos y lejos de los curiosos, se sospecha que se quedaría escondido ahí, hasta que sus abogados lograran asegurarle no ir preso.  

Una vez extraditado, tendrá un largo peregrinar por los tribunales de la provincia, primero deberá afrontar el juicio de sus ex parejas Torres Mana, y luego otras causas de otras dos ex parejas, Silvia Rivadero y Micaela Escudero, hombre mal llevado y complicado, por lo que parece. Una fuente de la investigación me contó que estando en EEUU, llamó una de sus ex parejas y le dijo: “…si quiero me tomo un avión y te mato, me cago en los jueces…”. 

Les aseguro una cosa, los jueces tendrán esto en cuenta y veremos, que quien ríe último, ríe mejor… pero estoy seguro que Cabrera no se reirá más de nadie.

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