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Internet: la distracción como aliada de la manipulación

Las compañías usan las nuevas tecnologías no sólo para vendernos productos, sino también para influir en la opinión pública. 

El documental de Netflix “El fiscal, la presidenta y el espía”  sobre la muerte de Alberto Nisman abrió la polémica sobre la influencia de Internet en la sociedad. El documental del cineasta Justin Webster, generó tanta repercusión que logró la reactivación de la causa del fiscal, colocando el tema nuevamente en la agenda mediática. Acá es donde toca preguntarse, ¿qué tanto influye Internet en nuestros pensamientos y decisiones? 

El hallazgo y la evolución de Internet cambió nuestras vidas por completo. Sin embargo, las cosas no son ni buenas ni malas en sí mismas, sino que todo depende del uso que hagamos de ellas. 

En el caso de Internet, si bien ha interconectado a los seres humanos a nivel mundial, también generó que la sociedad ponga al “saber” a un simple golpe de click, volviéndose así un arma de doble filo; mientras que por un lado nos permite tener libre acceso a la información, hablar con personas en tiempo real, entre otras cosas, por otro lado el exceso de información termina generando el efecto inverso: la desinformación y la facilidad del “control” de masas. 

No es descabellado afirmar que a través de Internet y la televisión se puede “controlar a las masas”, de hecho, a través de la historia nos encontramos con varios casos, donde se utilizó la estimulación subliminal (o, lo que el economista y sociólogo estadounidense, Vance Packard denominó “efectos por debajo del umbral”) con la sociedad. Esta técnica consiste en la presentación de mensajes muy breves que nos dicen qué debemos hacer –una fracción de segundo– de la que no tenemos conciencia de haber visto.

Es probable que la estimulación subliminal todavía se use activamente y no nos demos cuenta, ya que su detección es muy complicada.

Las corporaciones más poderosas en muchos casos estaban aplicando una gran variedad de técnicas de control de las personas, sin que estas tuvieran conocimiento.

A partir de la Primera Guerra Mundial la propaganda bélica se sistematiza, convirtiéndose en un arma más con la que atacar al enemigo, en este caso desde una perspectiva psicológica, haciéndole creer a la gente que la guerra era necesaria. 

En el caso de Argentina ocurrió en 1982 con la propaganda durante la Guerra de Malvinas, con el famoso lema de la dictadura de Leopoldo Fortunato Galtieri,  “Argentinos a Vencer".

Entonces, en una sociedad en donde todos fueron testigos de la manipulación propagandística y mediática, ¿por qué se sigue creyendo todo lo que se ve en la web sin cuestionarlo o investigar al respecto?, ¿se trata de una cuestión de sentido crítico o psicológico? 

Hoy en día con la era digitalizada vivimos en un mundo al estilo Truman Show donde las realidades se van creando cada vez más a través de las plataformas digitales. Según el psicólogo Alejandro Schujman, esta hiperconectividad genera una sensación de vacío donde “la gente no compra lo que quiere sino lo que le hacen creer que quiere comprar”.

Las técnicas de manipulación, muchas veces en lugar de crear una imagen o un argumento que favorezca ciertos intereses, se utilizan tácticas de falacias lógicas y propaganda, las cuales involucran la supresión de información, obligando a los grupos de personas a dejar de escuchar ciertos argumentos, o simplemente desviar la atención a otro lugar.

Sabiendo que el público tiene atención muy corta, la mayor parte de técnicas de manipulación se basan en la distracción que puede ser por nacionalismo, por fenómeno, (se usa un evento no relacionado para distraer la atención de los medios), por semántica,(se endulzan términos para esconder la verdad) o por engaño, (enlazar al oponente con asuntos escandalosos falsos).

Zygmunt Bauman planteó el tema de los mundos y verdades líquidas, y es esto, las plataformas crean realidades y la gente lo cree. “Sin duda que hay intereses creados, estas cuestiones no son ingenuas, pero lamentablemente la gente vive mucho a través de Internet en lugar de confiar en su propio criterio”, comentó el Licenciado en psicología. 

Según el especialista, lo que ocurre con la publicidad es similar a la cultura adictiva, la cultura de la inmediatez que termina generando una “creencia ciega”.

“Se genera un efecto dominó, donde lo que se diluye en el aparato individual se vuelve colectivo. Es fácil construir realidades, porque hay una cuestión de sugestionabilidad en los humanos que a través de los medios y las redes es muy fácil de controlar. Cuando se dan fenómenos de masa esto se potencia por el famoso inconsciente colectivo”, finalizó el Licenciado en psicología, Alejandro Schujman.

A menos que las personas se tomen el tiempo de analizar y cuestionar cada historia que aparece en nuestro feed, es imposible no verse influenciado por el flujo constante de imágenes, headlines y memes. Mientras más coincidan estos puntos de vista con nuestros prejuicios, más se solidifican, y nos hacen menos receptivos a ideas que reten nuestro pensamiento.

La manipulación es cada vez más fácil debido a la arquitectura centralizada de gran parte de nuestros sistemas. Compañías como Google, Facebook e Instagram se encuentran en el centro de nuestras comunicaciones, lo cual les da un enorme poder para controlarnos. Es más, se hará tan buena que no nos daremos cuenta que estamos siendo manipulados.

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