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La intoxicación tecnológica: un enemigo que acecha

Por Belén Satulovsky. Si usas el celular más de dos horas diarias podrías estar padeciendo tecno-adicción.

El celular cambió por completo nuestra forma de vivir y esto se ve reflejado en nuestros hábitos: mantener una conversación cara a cara, ver una película, almorzar, merendar o cenar; son actividades interrumpidas constantemente por revisar el celular.

Se calcula que, en promedio, las personas suelen usar el celular mínimo 6 horas por día. Ya sea para revisar las redes sociales, mantener conversaciones virtuales, escuchar música, o chequear sitios; el celular se transformó en una extensión corporal. Si bien esta herramienta fue de gran ayuda como mecanismo de comunicación, lo cierto es que desde su aparición hubo un gran incremento en enfermedades como ansiedad, pánico y depresión. 

Gabriela Martínez Castro, directora del CEETA, (Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad), comentó que lo recomendable es usar el celular como máximo dos horas diarias y que detrás de un uso excesivo del mismo puede haber una adicción a la tecnología que no estamos pudiendo ver.

“Cuando hablamos de adicción al celular no estamos hablando de horas de uso sino, de la calidad de vida que tenemos debido al uso del mismo. Hoy la gente usa el teléfono alrededor de 6 horas diarias y esto puede traer muchos problemas de salud”, comentó Gabriela. 

“Esto repercute en la calidad de vida de las personas, trae deterioro de la vida social: cada vez más conectados, pero al mismo tiempo más desconectados. Hoy la gente se conecta  más en la vida virtual que cara a cara. Esto genera mucho cansancio, menos horas de sueño, menos productividad en el ámbito académico, laboral y familiar”, agrega  la especialista. 

Según Gabriela, se considera que una persona sufre de una adicción tecnológica cuando uno arranca a tener síntomas como: ansiedad, fobia social y ansiedad generalizada. Sin embargo, hay otras enfermedades que también son consecuencia de la tecnología. 

La constante convivencia con las redes sociales dio aparición al FOMO, que no es más que el miedo a perderse acontecimientos que están sucediendo en ese momento. Las personas que lo sufren sienten miedo a estar desconectados de la vida virtual llegando a sufrir ansiedad por la idea recurrente de estar perdiéndose algo.

Nomofobia o la ansiedad por la ausencia del móvil: 

Este trastorno produce síntomas de ansiedad y angustia cuando una persona no tiene a mano el teléfono móvil. Ya sea por olvido, pérdida o robo. También se produce cuando nos sentimos excluidos de nuestro grupo social por no estar conectados a través de nuestro dispositivo.

Vibranxiaety o vibración fantasma:

¿Alguna vez has creído oír el sonido del móvil, has mirado y no había nada? Este es uno de los efectos secundarios de la obsesión y dependencia por el móvil. Lo que nos provoca una conexión inmediata con la sensación de llamada.

Insomnio tecnológico:

Gran parte de las personas usan el celular antes de dormir. Se ha comprobado científicamente que la luz que emiten estas pantallas es contraproducente a la hora de conciliar el sueño. Y ya existen muchas personas que tienen problemas para dormir a causa de ello.

Phubbing o uso enfermizo del móvil:

Este síndrome se refiere concretamente al individuo que en situaciones sociales no interactúa con el resto de personas que tiene a su alrededor, sino que se centra exclusivamente en el móvil.

Adictos a las redes sociales/ depresión: 

Este es uno de los más conocidos, ya que se trata de una revolución y adicción simultánea. Uno de los peores efectos que provoca es el aislamiento social. Muchas personas se deprimen por no tener suficientes contactos o si no les alaban las publicaciones que suben. Además, pueden sentirse deprimidos por su propia vida cotidiana al ver la vida aparentemente feliz de otras personas. 

Ahora bien, en esta sociedad hiperconectada donde todos estamos al tanto de todo, a través de fotografías, videos, publicaciones y vivos; ¿cuáles son los mecanismos de prevención para no caer en una patología?, y ¿cuáles son los síntomas para darnos cuenta de que estamos entrando en una adicción?

Según Gabriela los síntomas de alerta son: angustia, dependencia hacia el otro, problemas de comunicación, falta de atención en el trabajo, familia y pareja. 

“Los pacientes generalmente vienen al CEETA cuando estos síntomas les impiden llevar a cabo su rutina de forma adecuada. Lo primero que hacemos acá es arrancar con terapias cognitivo-conductuales, para que la gente empiece a acotar el uso de los celulares y redes sociales. Uno de los objetivos de la rehabilitación es lograr mantener un control sobre el tiempo en pantalla, si estamos conectados más de dos horas por día ya no es bueno por lo cual,  colocarnos límites para el no uso del celular. Ejemplo, ponernos horarios para desconectarnos de la tecnología”, finalizó Gabriela Martínez Castro. 

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