Herederos que tuvieron que devolver lo robado
Crónica de una historia digna de cualquier guión cinematográfico.
La Justicia Federal de Mar del Plata concretó la restitución del "Retrato de una dama", una obra de arte pintada en el siglo XVIII y que permaneció desaparecida desde la Segunda Guerra Mundial, robada por los nazis. El año pasado fue descubierta colgada en el living de un chalet en venta del barrio Parque Luro.
La devolución se formalizó luego de la audiencia celebrada en los tribunales federales, donde las partes acordaron la entrega de la pieza a Marei von Saher, única heredera de Jacques Goudstikker, el galerista judío al que los nazis expoliaron más de mil obras de arte en Amsterdam. Aunque dejó su representación en poder de sus abogados, la mujer siguió la audiencia conectada desde Estados Unidos.
Para evitar el juicio oral por delitos de encubrimiento, los actuales poseedores de la pintura, Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, y su esposo Juan Carlos Cortegoso, aceptaron una suspensión del juicio a prueba (probation) que incluye un resarcimiento económico destinado a una institución pública marplatense y la pérdida de todo derecho sobre la obra.
Durante la audiencia, el matrimonio Kadgien-Cortegoso aceptó la renuncia explícita e irrevocable a cualquier derecho, acción civil o penal sobre la obra, habilitando de manera directa su restitución a la familia Goudstikker que, a partir de la homologación del acuerdo, renunció a cualquier tipo de reclamo civil y penal contra los procesados.
El Fiscal y la querella prestaron conformidad para la suspensión del proceso penal contra la pareja a cambio del compromiso de no apelar la devolución y de efectuar donaciones por un monto total de 4,8 millones de pesos. Este dinero será abonado en 24 cuotas mensuales a la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (HIEMI) de Mar del Plata. Con este paso, la obra queda liberada para su traslado. De momento, permanece bajo la custodia preventiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El "Retrato de una dama", fue encontrado por el periodista Peter Schouten, que vive en Buenos Aires, y que fue convocado para una investigación del diario neerlandés Algemeen Dagblad (AD). El redactor Cyril Rosman, hacía una década estaba detrás de la pista de la colección de obras de arte robadas por los nazis durante la ocupación de Amsterdam.
Rosman había intentado entrevistar a las hijas de Friedrich Kadgien en muchas oportunidades, sin éxito. Al cumplirse el 80 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, le pidió a Schouten que viajara a Mar del Plata para contactar a las hermanas personalmente. Ese sería el último intento y decidió viajar a la casa del barrio Parque Luro, donde vive Patricia Kadgien, la mayor de las hijas del "mago de las finanzas" nazi, pero no los atendieron.
Sin embargo, el viaje no fue en vano. En la puerta de la propiedad habían instalado un cartel de venta colocado por una inmobiliaria e ingresaron a su sitio web para ver la publicación de la propiedad: en la quinta foto, se mostraba el living, les llamó la atención el cuadro colgado sobre un sofá. Enviaron las imágenes a la redacción de AD. Peritajes demostraron que era la pintura robada.
La heredera que vivía en la casa, fue detenida con su marido y de muy mala gana aceptaron devolver a los herederos del dueño la pintura que ya daban por perdida.
Cuántos secretos alberga la Argentina en esos fastuosos e imponentes caserones, en esta ocasión y por un descuido de sus moradores pudimos conocer el secreto de los herederos de Federico Gustavo Kadgien. El hombre residió durante años junto a su familia en una imponente propiedad en la calle Gaspar Campos, en Vicente López, y fue propietario de una estancia con frente marítimo en las cercanías de Mechongué y Miramar.
El descuido al exhibir la imponente propiedad dejo al descubierto lo que la familia siempre escondió, el pasado nazi del célebre Don Federico, me gustaría saber si los amigos y allegados de la familia no conocen otros secretos delo misterioso alemán. Es simplemente mi curiosidad, no la de la Justicia, que cerró todo rápidamente y sin mayor ruido.
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