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Final de la larga batalla de un padre comprometido

Finalmente, la Corte Suprema dejó firme la condena para el hombre que en 2016 mató a Manuel Storani.

Federico Storani
Federico Storani

 
La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena contra el conductor de la lancha que mató al hijo de Federico Storani.
 
La decisión confirmó de manera definitiva el fallo que consideró acreditado que el responsable de la embarcación actuó con dolo eventual al navegar a gran velocidad y en condiciones de visibilidad prácticamente nula antes del impacto fatal.
 
La condena a nueve años de prisión impuesta al conductor de la lancha que protagonizó el choque en el Delta de Tigre, en el que murió Manuel Storani, hijo del abogado y dirigente radical Federico Storani, junto a otras dos personas, quedó firme.
 
La decisión fue adoptada en la causa mediante la aplicación del artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. El máximo tribunal rechazó el recurso extraordinario presentado por la defensa y dejó firme la sentencia que había encontrado responsable a Pablo Gabriel Torres Lacal de tres homicidios simples cometidos con dolo eventual.
 
El tristísimo hecho se produjo la noche del 31 de marzo de 2016, rato después de la medianoche, cuando dos embarcaciones colisionaron en el canal Vinculación, una vía navegable del Delta de Tigre. Por el impacto murieron Manuel Storani, de 14 años; su madre, María de los Ángeles Bruzzone; y Francisco Javier Gotti, uno de los ocupantes de la embarcación conducida por el ahora condenado.
 
La reconstrucción efectuada por la Justicia determinó que la lancha Mad II navegaba con dirección al río Luján luego de una cena en el arroyo Pajarito. El conductor era Lucas Sorrentini. Junto a él viajaban Bruzzone, Manuel Storani, Alejandro Obludzyner, Federica Obludzyner y Mariela Cassina.
 
En sentido contrario avanzaba la Shark II, timoneada por Torres Lacal y tripulada además por Gotti y David Hernán Di Rico. La colisión entre ambas embarcaciones se produjo en el canal Vinculación. La proa de la Shark II impactó sobre la banda derecha de la Mad II. El resultado fue devastador: murieron Bruzzone, Manuel Storani y Gotti. El cuerpo del adolescente fue encontrado tres días después, a unos 400 metros del lugar del choque, luego de un operativo de búsqueda en el que participaron embarcaciones particulares, guardacostas y helicópteros.
 
Tras varios años de trámite, la causa fue elevada a juicio oral y llegó a debate en octubre de 2023 ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de San Isidro. En las audiencias declararon sobrevivientes, peritos, especialistas y numerosos testigos convocados por las partes. La fiscalía y la querella sostuvieron que Torres Lacal había navegado a una velocidad excesiva, realizando maniobras ondulantes o en zigzag en un sector donde la visibilidad era reducida por las condiciones de la navegación nocturna. Los defensores, por su parte, plantearon que se había tratado de un accidente náutico.
 
El Tribunal Oral, al dictar sentencia, condenó por unanimidad a Torres Lacal a nueve años de prisión al considerar acreditado que aquella madrugada navegó por el canal Vinculación a gran velocidad y realizando movimientos de tipo zigzag hacia ambos márgenes del cauce, en un contexto donde la visibilidad era prácticamente nula. Los jueces concluyeron que el acusado conocía las circunstancias que convertían su conducta en un peligro concreto para terceros y que, aun así, continuó adelante con su accionar. Según señalaron, esa situación excedía el ámbito de una mera imprudencia y justificaba la aplicación de la figura de homicidio simple con dolo eventual.
 
Usted se pregunta, ¿qué es el dolo eventual? Es conocer y entender que una conducta determinada puede generar un peligro concreto para terceros y, aun sabiendo eso, continuar con esa acción, a sabiendas de que puede lastimar a alguien o incluso matarlo y seguir adelante. Eso se llama desprecio por la vida del otro.
 
Espero que este final le traiga un poco de paz a un buen hombre y padre responsable que luchó sin descanso para ver entre rejas al asesino de su hijo.

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