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"En twitter ya me mataron dos veces"

Julian Weich volvió con Justo a Tiempo a Telefey dice que su profesión lo obliga a estar actualizado. Aclara que conoce Facebook y Twitter por sus hijos, que le parecen un fenómeno interesante, pero que a veces se vuelve peligroso

Es como un deja vu. Ese instante del presente, pero que es percibido como si ya se lo hubiera vivido antes. Julián Weich saluda, mira a sus interlocutores y se ríe mientras espera los comentarios, ya está acostumbrado. Desde que comenzó con la difusión de la nueva temporada su programa Justo Tiempo, todos le hablan de una sola cosa: su pelo. "La gente se divierte al verme así, se mueren de risa -asegura-. Me quieren tocar la cabeza. Algunos llegaron a pensar que era una peluca".

-¿Hace cuánto tiempo que no usabas el pelo largo?

-Desde 1989, cuando hacía Clave de Sol.

-A veces, cuando se quiere un cambio, lo primero que se hace es cortarse el pelo, teñirse, o dejárselo largo.

-Es verdad. De hecho muchas veces, en el verano, me rapaba o me teñía de rubio. Pero nadie se enteraba porque no lo hacía para promocionarme. Era sólo para divertirme.
Me pasaba la maquinita apenas terminaba los programas y me lo dejaba crecer de nuevo.

-¿Ahora por qué te lo dejaste largo?

-Porque no tenía motivos para cortármelo.
No había publicidades, que a veces me piden que me lo corte, no hubo nada en el verano y llegué hasta acá con el pelo así. Decidí dejármelo y en la producción estuvieron de acuerdo.Por la calle me gritan que no me lo corte, que me lo deje así. Algunos hasta lo ven como algo político.

-¿Por la frase de Cristina: "No se hagan los rulos"?

-Sí. Me lo empecé a dejar largo en diciembre, no sé cuando lo dijo Cristina. Hay gente que dice que ahora soy K.

-¿Y los sos?

-No me gusta hablar de política. Los que generamos opinión tenemos que tener cuidado con lo que decimos. Lo que para mí es "Yo voto por..", muchos lo leen como "Julián dice que tenemos que votar por tal". Es un grave error de las celebrities andar opinando como si nada. Sólo hablo cuando tengo en claro que es para algo positivo y genero algo bueno.

-¿Cómo vivís hoy el comienzo de un programa?

-Cómo conductor no me cuestiono. Sé que logré una línea de flotación y que puedo estar un poquito más abajo o un poquito más arriba. No para decir: "Qué genial", pero tampoco un desastre, digamos. Me genera mucha incertidumbre si lo que estamos proponiendo es lo que la gente quiere ver, porque por ahí armo un juego buenísimo y a la gente le parece un plomazo y cambia. Y toda mi experiencia no sirve para nada.

-¿A la hora de conducir, cuánto influye la edad?

-La madurez personal inevitablemente influye en la madurez artística. Si yo hiciera el mismo programa durante veinte años, algo no maduré, aunque me vaya bien. Me pasa cuando miro la tele y veo conductores que no evolucionaron o quizás ellos sí pero no sus programas.

-Pareciera que estás hablando de...

-No, no (interrumpe), no voy a dar nombres, no es mi estilo. Pero hay que acompañar todo, la madurez personal, la madurez artística, el aquí y ahora de lo que quiere ver la gente en televisión. Si hoy en día no hablo de Facebook, de Twitter y todas las redes sociales que hay, me quedé en el tiempo. Me parece que uno tiene que estar informado, aggiomado y acompañar la madurez. Estoy por cumplir 45 años y no los niego ni los oculto. No pesan ni nada. Son, están.

-Muchas veces se ve a la vida y la carrera profesional como una escalera que hay que ir subiendo. ¿En qué peldaño pensás que estás?

-En mi profesión todo cambia, no tengo un camino lineal. Mi vida artística pasó por todos lados, desde mis programas, arrancando con Pelito hasta ser embajador de Unicef, las publicidades que hago, lo poco o mucho de teatro que hice, un poquito de cine.

Fue muy variado y no sé que sigue. Si me preguntás qué voy a hacer el año que viene, no tengo ni idea. Lo único que quiero es que este programa salga bien. Es como pensar qué vas a tener ganas de comer en tres días: no lo sabés.

-Hablaste de Facebook y Twitter, ¿tenés cuenta en las redes sociales?

-No tengo cuenta propia, pero los conozco por mis hijos. Estoy al tanto de lo que pasa, sé lo que provoca. Me divierto con las opiniones de la gente. En Twitter me matan. "Te odio", "Monte", eso dicen de mí. En general la parte negativa está en Twitter.

-Tiene algo muy agresivo Twitter, no sé por qué.

-Terriblemente agresivo. El que se mete en twitter descarga.

-¿A qué lo atribuís?

-Es un perfil muy argentino. El argentino es así, mira la televisión no porque le gusta, sino para criticarla o para reírse de lo que está pasando en la tele. Eso en mi programa no pasa. No genero vergüenza ajena, no denigro, no me rio de las equivocaciones. No generamos eso.

-¿No te afecta leer las cosas que dicen de vos?

-Me da pena cuando tienen mala información, cuando comentan cosas que no pasaron.
Levantan información falsa y la repiten, eso es terrible. En Twitter me morí dos veces ya, de verdad. Me llamaron para ver si estaba bien porque habían leído que estaba muerto. Uno puso eso y el resto lo repitió, sin chequear nada, sin preguntar. Un día mi hija me llama. "Pá, ¿estás bien? "Sí, ¿qué pasa?.
"Ah, no otra vez te mataron en Twitter".

-No está bueno.

-Si un día sale algo así en la tapa de Clarín, La Nación o Pronto me preocupo, pero si es un comentario, a veces escucho en la radio peleas mías que no pasaron nunca. Nunca me peleé en la vida con Marley, tampoco con Fierita. Nunca. Ponen: "El le dijo enano agrandado y le contestó...". Y no es verdad, porque si pasó, yo me la banco, trascendió, me vieron. Pero la mentira me genera un malestar porque provocan un daño que no existe. Eso no está bueno pero pasa seguido.