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Empiezan las apuestas por la Boda Real

Los "bookmakers" británicos sacan tajada de la boda real aceptando apuestas sobre cualquier aspecto del acontecimiento, desde el sombrero que llevará la reina hasta el primer baile de los recién casados, pasando por el anticipado vestido de novia.

Las casas de apuestas, verdaderas instituciones en el Reino  Unido, no se interesan sólo en las competiciones deportivas, pruebas hípicas o carreras de galgos, sino que también permiten apostar sobre elecciones políticas o programas de telerrealidad.

Y, demostrando una reactividad bien rodada, desde el anuncio del compromiso entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton en noviembre se apuntaron al entusiasmo popular por el enlace del 29 de abril.

"Proponemos una emoción suplementaria a los que seguirán el  acontecimiento por televisión", explicó Alex Donuhue,  portavoz de Ladbrokes, una de las principales empresas que se  disputan el mercado británico de las apuestas.

"Estamos conquistando nuevos clientes. Hay muchas mujeres esta  vez dispuestas a apostar por el color del sombrero de la reina y  quién figurará entre los invitados. También hay muchos hombres  que habitualmente no apuestan", dijo.

La mayoría de los apostantes pronostican que la reina llevará  un sombrero amarillo. También creen que Kate lucirá una tiara y  que Victoria Beckham (una de las famosas invitadas) optará por un conjunto violeta.

"La apuesta más popular es que Kate hará esperar a Guillermo en el altar, y que la cola de su vestido medirá menos de ocho pies (2,4 metros)", agregó Rupert Adams, portavoz de William Hill, otra importante casa de apuestas.

En su competidor Paddy Power, los jugadores apuestan sin mucho riesgo que el vestido será marfil, blanco o champán, y que la célebre marcha nupcial de Wagner acompañará la entrada de Kate en la abadía de Westminster.

Además, según los apostantes de William Hill, los esposos deberían abrir el baile al son de "Youre beautiful" de James Blunt.

En Ladbrokes, se inclinan más bien por "Dancing Queen" de Abba o "Candle in the Wind", la canción de Elton John transformada en 1997 en un himno a la difunta princesa Diana, madre de Guillermo.
  
En cualquier caso, las casas de apuestas se frotan las manos ante este maná: las sumas invertidas en las "apuestas reales" deberían rondar el millón de libras (1,65 millones de dólares, 1,13 millones de euros) hasta el día de la boda para Ladbrokes.

Esto representa 10 veces más que las apuestas recibidas para el último gran acontecimiento no deportivo, la final del concurso televisivo cazatalentos "X Factor".  

 

Ladbrokes dice haber registrado hasta el momento 100.000 apuestas, principalmente en el Reino Unido pero también británicos residentes en el exterior y ciudadanos de países de la Commonwealth dispuestos a gastar unas libras en la boda del segundo en la línea de sucesión a la Corona. 

"Es un fenómeno mundial", confirma Rupert Adams, cuya empresa, William Hill, atrajo a apostantes de 80 países.

Los bookmakers aceptan las ideas más descabelladas de sus clientes, siempre y cuando sean de buen gusto: algunos aventuran por ejemplo que el príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y abuelo del novio, se echará una cabezada durante la ceremonia y que Guillermo dejará caer el anillo antes de pronunciar sus votos nupciales.

¿Se equivocará Kate en el orden de los nombres de su futuro marido? Al parecer es una posibilidad que suscita bastantes apuestas.

En el caso de algunos pronósticos, el suspenso continuará después de la ceremonia. Las apuestas sobre el año de nacimiento, el sexo y el nombre del primer hijo, son ya los favoritos.