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El polémico reclamo de una piquetera en pleno acampe: “Tenemos derecho a tener un termo Stanley”

La mujer que reclamaba frente al Ministerio de Desarrollo, hizo un llamativo pedido cuando daba un móvil para una radio.


En medio del acampe piquetero en plena de la Avenida 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo Social, una piquetera hizo un insólito reclamo. Mientras los movimientos reclamaban por la apertura de planes sociales y la entrega de bolsones de comida, una manifestante lanzó en pleno móvil radial: “Está bien que somos pobres, pero también tenemos derecho de tener una buena carpa, un termo Stanley, así como los políticos tienen derecho de tener todas esas cosas”.

Quien predicó el insólito reclamo fue una joven llamada Lorena, que estaba saliendo en vivo para el programa de Eduardo Feinmann en Radio Mitre.

A su vez, la mujer opinó que los funcionarios “no tienen derecho porque ellos se roban todo y la plata se la llevan afuera”.

“El Stanley es aspiracional”, comentó Feinmann. Y la piquetera se quejó porque la señalan por tener un termo de esa marca que cuesta casi el triple que uno común y es importado.

“Si cobramos un plan, que hay muchas críticas por eso, vamos a un kiosco y compramos ahí. Ni siquiera podemos darnos el lujo de comprar en un supermercado porque está mucho más caro”, dijo Lorena, y agregó: “No sé por qué tanta polémica por los planes sociales”.

Mientras tanto, en el estudio de la radio remarcaban que en el acampe se estaban vendiendo los Stanley “truchos” a 5 mil pesos, ya que los originales cuestan 12 mil, aunque se quedaron cortos porque algunos rondan los 23 mil pesos.

La mujer habló sobre la manera en que los mira parte de la sociedad y cómo les apunta con el dedo a aquellas personas que cobran un plan y quieren comprar con ese dinero algún tipo de artefacto importado.

En este caso, el ojo del huracán fueron los famosos termos Stanley, que están de moda desde hace varios años y que salen tres o cuatro veces más que un termo común.

El alto precio de este tipo de termos, que comenzaron siendo comercializados en locales dedicados al camping, es porque están hechos para resistir los golpes y mantener la temperatura del líquido en su interior por varias horas.

Sin embargo, con la alta inflación que tenemos en nuestro país desde hace años, los argentinos los comenzaron a comprar en los free shops de los aeropuertos o se lo piden a algún amigo que viaje a Estados Unidos, donde el precio es mucho más barato que en nuestro país. En muchas ocasiones, varias personas aprovechan las ofertas en otros países y compran en gran cantidad para venderlos aquí.

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