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El poder no es sólo cosa de doctores

Por Julio César Moreno* En una "democracia del Estado", el candidato oficialista va con ventajas, por el uso de los recursos públicos, aunque esto no le garantiza la victoria.

Un principio republicano, consagrado en las constituciones modernas, dice que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Y éstos son elegidos por medio del voto secreto, obligatorio o voluntario, según los casos.

No se trata de elecciones directas, ya que los ciudadanos deben optar entre candidatos de diferentes partidos, los que, a su vez, son elegidos por los afiliados de cada agrupación. Esa norma constitucional, presente en los manuales de Instrucción Cívica de las escuelas secundarias, es, sin embargo, más compleja de lo que parece. Los procesos electorales no son simples, ni límpidos ni absolutamente claros, ya que están sujetos a presiones de todo tipo, al "tráfico de influencias", al uso de fondos públicos o estatales para captar voluntades y a esa cuestión tan vieja como el tiempo, que es muy anterior a las repúblicas modernas: la lucha por el poder.

Un presidente o un legislador, como antes los reyes o los príncipes, como explicaba Maquiavelo, pueden enriquecerse en el ejercicio de sus cargos, pero llevar una corona, ocupar un sillón presidencial o una banca también puede convertirse en ejercer el poder por el poder mismo.

También la espada tiene que ver con el poder. Napoleón Bonaparte era un joven gene-ral que llegó al poder con la espada, fue nombrado cónsul y después emperador. Uno de los más célebres escritos de Leopoldo Lugones se tituló La hora de la espada . Allí llamaba a los militares a tomar el poder, cosa que hicieron en 1930.

El general Juan Domingo Perón fue un líder político, pero siempre solía decir que era "un simple soldado". Y, de hecho, su entrada al poder se produjo con el golpe de 1943.

El poder, entonces, no era cosa sólo de "doctores" (abogados o médicos), sino también de coroneles o generales. Hoy también. El venezolano Hugo Chávez y el peruano Ollanta Humala tuvieron su cuna en el Ejército. Y últimamente aparecieron líderes sindicales o populares como Lula da Silva (Brasil) y Evo Morales (Bolivia), que llegaron a la presidencia a través de elecciones libres.

El poder económico. También las grandes corporaciones influyen de modo gravitante, ya que el "poder económico" es tan fuerte como el político y no siempre las relaciones entre ambos son armoniosas y equilibradas, como se vio en el conflicto del Gobierno con el campo, en 2008.
Hay otras formas de ejercer el poder, como cuando un político llega a la presidencia de un país con una minoría de votos y, por la defección de otros candidatos, se lanza a una "construcción de poder", que no significa otra cosa que la ocupación de todas las áreas del Estado con un solo fin: permanecer de manera indefinida y usar y abusar de los recursos del Estado para lograr ese objetivo.

La de los Estados Unidos es una democracia imperfecta, llena de defectos, pero tiene algunos méritos, como el de un sistema electoral que garantiza el pluralismo y una mayor transparencia. Ese sistema establece que un presidente es elegido o reelegido al final de un proceso que comienza con elecciones primarias que empiezan en enero y terminan a mediados de ese año. Después, se reúnen las convenciones partidarias y ratifican al candidato más votado. Finalmente, el primer martes de noviembre de ese año la ciudadanía elige al presidente, pero entre candidatos de los partidos. En cambio, en una "democracia del Estado", en la cual éste aparece como el gran partido que dispone de todos los recursos, el candidato oficialista siempre va con ventajas, aunque no le esté garantizada la victoria.