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El mágico "poder telekinético" de un maestro de Kung Fu

Un habilidoso y controvertido instructor de artes marciales escaló a la fama pero, con 'viento en contra', terminó en la cárcel.

Ya hemos visto a algunos personajes que pretendían ser poseedores de ciertas capacidades paranormales que les permitían mover objetos presuntamente con el poder de su mente (Yermolayev - Vinogradova). Con diferentes modalidades y cada uno en lo suyo, durante un tiempo mantuvieron la atención mundial e incluso por parte de los servicios secretos de otros países. El caso que ahora analizaré también tiene sus peculiaridades pero debo reconocer que, al menos desde el punto de vista mágico, es digno de admiración por el virtuosismo técnico que despliega el protagonista.

Se trata de James Hydrick, nacido en New Jersey (EE.UU.) en 1959, cuya habilidad para movilizar objetos sin tocarlos deslumbró a los medios y, por poco tiempo, gozó de una inmerecida fama que se esfumó de un soplido. Su especialidad en la materia, entre otras cosas, era provocar sin contacto el desplazamiento de lápices apoyados en el borde de una mesa y hacer correr las hojas de una guía telefónica. Esta capacidad la habría desarrollado a los 18 años mientras se encontraba recluido en la cárcel del Condado de Los Ángeles condenado por robo y privación ilegítima de la libertad.


Durante ese período de aislamiento se interesó por las artes marciales que paulatinamente fue dominando y también ejercitó sus poderes telekinéticos entre los presos. Solía impresionarlos con el juego del lápiz giratorio e invocando el nombre de Jesús para que demuestre su presencia, movilizaba las hojas de una Biblia como si una mano fantasma se adueñara del libro sagrado.

Cuando Hydrick sale de la cárcel se traslada a Salt Lake City, Utah, y abre su propio instituto de Kung Fu Shaolin. Una vez instalado, 'el pequeño saltamontes' mejora su técnica e incorpora a su repertorio el movimiento sin contacto de pesadas punch bolsas y tacos de madera. Atraía gente a su "templo" de artes marciales so pretexto de enseñarles a desarrollar sus capacidades psicokinéticas. Todo iba viento en popa y solo faltaba un empujoncito para alcanzar la fama con un espacio en TV que permitiera a Hydrick demostrar sus dones. Y el sueño del pibe se cumplió.


El increíble Song Chai

En 1980 Hydrick se presentó en el programa "That's Incredible" bajo el pseudónimo de 'Shong Chai'. En dicho programa, luego repetido en 1981 y que verás en el próximo video, desplegó todo su arte con máxima eficiencia. Para la clásica presentación del programa en que el público asistente exclamaba ¡That's incredible!, Shong Chai realizó su proeza con las hojas de la guía telefónica y, a continuación, se exhibieron grabaciones en el que se lo ve mover sin contacto un lápiz y un taco de madera. Vuelven con las cámaras al estudio y comienza el show en vivo con más demostraciones de sus "poderes psicokinéticos".

Los tres conductores -John Davidson, Fran Tarkenton y Cathy Lee Crosby- con gran admiración se ubicaron frente a Shong Chai y éste comenzó con una prueba elemental de magia de sobremesa con dos escarbadientes que se repelen y en la que participó Cathy. Davidson, que para la ocasión jugaba el rol de "escéptico", hizo un cuestionamiento sobre la realidad del fenómeno sospechando que Chai había hecho trampa. Lo repitió para demostrar que estaba equivocado y todo quedó en el olvido (?).

Luego continuó con la prueba del lápiz y se produce un incidente un tanto extraño y del cual yo sospecho que estaba preparado. Después que se produjo el movimiento del lápiz, John Davidson exclama que Chai lo había soplado. Sin pérdida de tiempo Chai decide persuadirlo de lo contrario repitiendo la prueba junto a él pero no lo convence y, finalmente, le pide que coloque la mano sobre su boca y, así y todo, el lápiz volvió a girar. Aplausos y todos admiten un gran "that's incredible".


Error de principiante

Hydrick cometió un error que ningún charlatán medianamente inteligente cometería: enfrentarse con los magos. Él sabía que sus logros no eran producto de poderes paranormales sino tan solo el resultado de una buena técnica refinada del manejo de las corrientes de aire que emanaban de su boca. Si no se hubiese envalentonado y, tal como siempre lo hizo Uri Geller, hacía oídos sordos a cualquier acusación de fraude por parte de expertos ilusionistas, quizás su destino hubiese sido otro.

Después del éxito de "That's Incredible", aceptó participar en otro programa en el que lo esperaría James Randi para que demostrara sus capacidades y se pudiera ganar los US$ 10.000 que por entonces ofrecía el gran desmitificador al que pudiese demostrar un fenómeno paranormal. Así fue como Hydrick cavó su propia tumba cuando se presentó en "That's My Line", que conducía Bob Barker.

Un día antes de la grabación del programa televisivo que verás en los dos próximos videos, Randi y Hydrick tuvieron un encuentro en el que este último hizo una demostración. Lo que no sabía es que Randi había ubicado estratégicamente un micrófono ultrasensible que le permitió registrar sus soplidos cada vez que movilizaba un lápiz o las páginas de la guía telefónica. Esto fue suficiente para confirmar lo que sospechaba y preparar una prueba con controles muy simples para el próximo día [Randi, J., "Top Psychic" Hydrick: Puffery and Puffs. The Skeptical Inquirer, Vol. V, Nº 4, Summer 1981, pp. 15-18].

Llegó el gran momento y ambos fueron presentados por Barker en forma individual. Después de admitir que tenía poderes psíquicos, Hydrick se adueñó del escenario y presentó con éxito sus dos clásicas proezas. Luego Randi fue invitado a acercarse y opinó que lo que hacía Hydrick era un simple truco logrado por medio de soplidos. Para demostrarlo reprodujo el efecto del lápiz. Finalmente acordaron pasar a una segunda etapa donde Hydrick intentaría repetir su performance con las páginas de la guía telefónica bajo ciertas condiciones de control que le impondría Randi.

Para la prueba decisiva ingresaron quienes actuarían como jueces: John Palmer (parapsicólogo), Stephen Drake (astrónomo) y Ronald Markman (psiquiatra). Luego Randi procedió a esparcir pedacitos de espuma de poliestireno sobre la mesa y alrededor del libro abierto. La extrema liviandad de este material permitiría detectar si Hydrick expulsaba aire durante la prueba.

El maestro de artes marciales hizo varios intentos y el fracaso fue total. En un momento argumentó que la luz del estudio y el poliestireno creaban una carga electrostática que daba un mayor peso o adherencia a las hojas de la guía telefónica y eso dificultaba su tarea. Su ridículo argumento fue desestimado por todos y tras un nuevo intento repitió el fracaso. Randi regresó a su casa con el cheque de US$10.000 en su bolsillo y, una vez más, no encontró evidencia alguna de lo paranormal. Por su parte Hydrick no reconoció que recurría a trucos y, por el contrario, insistió en que lo suyo no era un truco de magia sino que era su poder mental; pero claro, fue incapaz de demostrarlo cuando le impusieron un simple control.

Cabeza dura

Después del papelón con Randi y visto por millones de personas, cualquiera hubiese imaginado que Hydrick quedaría congelado para siempre y olvidaría sus pretensiones paranormales para alcanzar fama. Pero no, el tipo insistió y nuevamente recibió otro 'varillazo mágico' que sería el definitivo.

La perseverancia del pequeño saltamontes lo llevó a aceptar una invitación por parte del ilusionista Danny Korem, quien estaba sumamente interesado en la técnica tan pulida que había desarrollado Hydrick para lograr sus prodigios.

Ambos concertaron una cita y Korem le propuso producir un film documental sobre su vida y poderes. Hydrick aceptó con entusiasmo y pensó que, tal vez, sería una buena oportunidad para revindicarse después del mal trago que había pasado con Randi. Lo que desconocía era que Korem también era un experto en fraudes paranormales.

Iniciaron un arduo trabajo que incluía los clásicos trucos. Esto permitió a Korem, paulatinamente, desmenuzar la fascinante técnica de expulsión y orientación de las corrientes de aire. Incluso pudo dominarla para repetir con casi exacta fidelidad los efectos de Hydrick.

Hydrick desconcierta al mago

Durante esas pruebas surgió una que desconcertó a Korem cuando utilizaron un billete equilibrado sobre un improvisado pincha-papeles y encerrado en una pecera invertida. Se suponía que las corrientes de aire quedarían bloqueadas y, de esta manera, era imposible que el billete se moviera. Pero no, Hydrick igual lo logró.


Una vez finalizada la sesión, Korem se puso a analizar en detalle cómo Hydrick logró ese efecto y descubrió que una pequeña corriente de aire se filtraba por una esquina de la pecera que no se ajustaba con exactitud a la superficie de la mesa. Ese milimétrico espacio era suficiente para que Hydrick lograra su objetivo. En el próximo encuentro le invirtió los ángulos de la pecera y Hydrick fracasó.

A confesión de partes, relevo de pruebas

Las reiteradas frustraciones de Hydrick terminaron en una abierta confesión ante las cámaras de Korem donde admitió definitivamente que se valía de trucos y los motivos que lo impulsaron a querer engañar al mundo con sus supuestos poderes paranormales.


Su fascinación por los magos, una niñez muy complicada y la necesidad imperiosa de atención por parte de los otros, fueron algunos de los varios motivos que lo llevaron a eso. Al poco tiempo que dejó grabada esta histórica confesión, Hydrick fue encarcelado y se fugó varias veces, pero por motivos ajenos a sus decadentes poderes paranormales.

borrada

Como una de las tantas paradojas de la vida, en 2002 el Canal 4 británico emitió un programa especial con los 50 Mejores Trucos de Magia del mundo que fueron determinados previa encuesta. ¿Adivinen quién figuraba en el puesto 34? El efecto PK de la guía telefónica de James Hydrick. No sé qué tanto habrá disfrutado de esta noticia puesto que -desde 1989- se encontraba en prisión con una condena de 17 años por abuso de menores.