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El ingeniero al fin cazó

De un lado del mostrador, un profesional ingeniero de 54 años “experto en armas” y amante de la caza, de lo cual se ufanaba en sus redes sociales. Buen vecino, padre de dos varones y con domicilio en Barrio Norte. Del otro lado, el malviviente. Ulises Camacho, de 19 años. Sin profesión ni destino. Arruinado por las drogas.En el medio, un final que divide otra vez a la gente, como ya pasara con el célebre Ingeniero Santos. La mesa está servida.


La escena fue repetida en cuanto noticiero se le ocurra. El ingeniero que iba a ser robado por un delincuente con un arma de juguete, al verse amenazado, disparó al pecho del ladrón quien al recibir el impacto, da tres pasos alejándose del auto y cae agonizante. El tirador, baja del auto, patea el arma y se va del lugar sin importarle la vida del herido. Hubo algo que no sabía, la oportuna cámara de un vecino filmó el episodio.

Las opiniones se dividen a favor y en contra. La Justicia, por el momento y solo por ahora, consideró el hecho como legítima defensa, puede pasar que sea así o no. En mi opinión, es tan delgada la línea que cualquier cosa puede pasar. El que repele tira hacia arriba, habiendo podido apuntar hacia abajo. Lo peor es el final, y que lo pinta de cuerpo entero, baja del auto patea el arma y se va a trabajar, como si nada hubiera pasado. El delincuente estaba herido y precisaba auxilio.

El hombre ni se inmutó. Cazó a la pieza mayor y se fue como si nada. Lo concreto es que mató, después veremos en qué circunstancias. Desde el punto de vista humano toda vida es importante, la de un delincuente también. 

El ingeniero fanático de Boca Juniors, posteo en sus redes “Siempre me gusto cazar, me gusta cazar y me va a seguir gustando cazar”. El trofeo mayor llegó. Por la manera de actuar se puede inferir que su pregonada pasión por las armas y la caza terminaría en esto. No lo dijo, pero supongo que habrá pensado “no te metas conmigo, mi familia o mis cosas, porque voy a defenderme”. Lo hizo y mató. Le queda ahora a la Justicia ver en qué circunstancias. Y a esa certeza se llega mediante una investigación penal, con lo cual supongo que le espera una temporada de audiencias y pericias al ingeniero. 

Otra cosa, sería bueno que algún allegado al “compungido y conmovido” profesional pida perdón y vea si la familia del muerto precisa algo, eso evidenciaría una calidad humana, que por el momento el hombre no muestra.  

Por otro lado, el ladrón estuvo preso 15 días por robo, la justicia de haberlo dejado donde debería estar, o sea en prisión, de seguro hoy viviría… Una vez más los jueces se equivocaron.

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