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El futuro de la producción en la Economía del Conocimiento y las nuevas Tecnologías

La Economía del Conocimiento es una realidad y representa una extraordinaria oportunidad para crecer, generar empleo y multiplicar las exportaciones.

La ley 27.506 de junio de 2019, creo el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento. Este régimen tiene como principal objetivo promocionar actividades económicas que se apliquen al uso del conocimiento y la digitalización de la información con sustento en la ciencia y la tecnología. A esto lo denominamos TIC (Tecnológica Información y Comunicación).

El objetivo de dicha norma promocionar el avance de la ciencia y la tecnología, en pos de mejorar y perfeccionar la producción de bienes y servicios y los procesos productivos que se basan en la utilización de las TICs, como así también la formación de capital humano y la generación de empleo genuino con altos niveles de calificación, contribuyendo a una mejor competitividad en los mercados laborales.

El régimen de promoción de la economía del conocimiento rige para todo el país. Sin embargo, hoy en día, resulta de aplicación de manera local, reglamentando cada provincia su instrumentación y promoviendo las TICs mediante la concesión de incentivos fiscales y tributarios.

La Economía del Conocimiento incluye actividades como software, biotecnología, las industrias aeroespacial y satelital, audiovisual, servicios geológicos y de prospección y relacionados con electrónica y comunicaciones, centros de exportación de servicios profesionales, investigación y desarrollo, nanotecnología y nanociencia y la fabricación bienes 4.0.

Actualmente se encuentran alcanzadas por el Régimen de Promoción todo tipo de sociedad comercial y sociedad del Estado. Y se encuentran excluidas las personas humanas, ya sea que se encuentren inscriptas en el Régimen simple del monotributo o en el Régimen General.

Aquellas sociedades inscriptas el Registro Nacional de Beneficiarios del Régimen de Promoción de la Economía del conocimiento, para mantener su condición de inscriptas, deberán acreditar 2 años desde su inscripción en el registro:

  • En curso normal de cumplimiento de sus obligaciones fiscales, laborales y tributarias y gremiales sindicales

  • Que mantengan o incrementan su nómina de personal de la declarar a la presentación de la solicitud de inscripción.

El incumplimiento de esta exigencia, como así también, las que se reglamenten de manera local, será pasible de severas sanciones.

¿Qué beneficios propone la Ley de Economía del Conocimiento actual?

1-Reduce los costos laborales para el sector, Equivalente al 70% de las contribuciones patronales a la seguridad social, la que deberá ser aplicada al IVA y otros impuestos. ya que adelanta el Mínimo no Imponible que la reforma tributaria prevé para el 2022.

2- Otorga un bono de crédito fiscal transferible equivalente a 1.6 veces las contribuciones que debieran abonarse sobre ese mínimo no imponible. Este beneficio, puede utilizarse para cancelar impuestos nacionales, como IVA o Ganancias. Además, contempla una alícuota reducida del Impuesto a las Ganancias del 15%.

3- Estipula que los exportadores que hayan abonado o se le hayan retenido impuestos similares al Impuesto a las Ganancias en el país destino de la exportación, podrán deducir lo pagado contra el impuesto a las Ganancias, obteniendo un alivio fiscal.

4- Fomenta la creación de nuevas empresas. A partir de ahora, aquellas empresas con una antigüedad menor a 3 años, y categorizadas como MICRO en el Registro Pyme, pueden ser una actividad elegible acreditando solamente el 70% de su facturación sin necesidad de cumplimentar otros requisitos.

5- La normativa implica una mayor estabilidad fiscal para sus beneficiarios ya que no podrán ver aumentada su carga tributaria total nacional a partir la inscripción en el Registro y durante toda la vigencia del mismo, incluyendo los derechos de exportación.



Conclusión.

Resulta público y notorio que la citada norma incorporó beneficios extraordinarios tales como la estabilidad fiscal y el descuento de todo tipo de impuestos a empresas de gran facturación y presencia transnacional, otorgándole igual tratamiento impositivo que toda Pyme o pequeño emprendimiento, así como implicó esquemas duplicados de estímulo en algunos casos.

Siendo que un programa de estímulo debe contribuir al desarrollo de una industria naciente a efectos de consolidarse en el mercado del trabajo, y no fuente de ganancias extraordinarias o de una competitividad sólo a partir de un régimen tan extraordinario, la reforma excluye a las empresas consolidadas en el mercado a través de la incorporación de las distinciones necesarias en base a los ingresos de los sujetos beneficiados por el programa de estímulo.

Debe tenerse presente en el presente régimen se pretende impulsar la convivencia en el mercado de PyMEs con grandes empresas, a las cuales la normativa vigente le concede los mismos beneficios, obligándoles a competir el mercado contra estructuras económicas consolidadas que gozan, en la aplicación actual de la presente ley, de mayores ventajas en términos absolutos, motivo por el cual se establece como límite para el ingreso y permanencia en el régimen de promoción una facturación anual bruta.

Por último, siendo que desde el Poder Ejecutivo Nacional se promulga la necesidad de un pacto social y un esfuerzo compartido, el reconocimiento de beneficios fiscales (menor ingreso de recursos al tesoro nacional) debe estar acompañada de una responsabilidad social empresaria para con la comunidad por parte de quienes los aprovechan.

Las actividades de la Economía del Conocimiento son las más dinámicas de nuestra economía: entre 2007 y 2017 generaron 65% más empleo que en el resto de las actividades productivas y sus operaciones crecieron en el mismo periodo un 70%, frente a un crecimiento general del 12%. Además, los salarios son un 35% más elevados que en el resto de los sectores. A mediados de 2019 proveían empleo a 215 mil personas.

Me entusiasma pensar que es posible hacer algo tan ambicioso como cambiar la matriz productiva y la idiosincrasia de Argentina, por una donde esta nueva economía laboral tenga más relevancia. Si bien falta mucho, me gusta imaginar que vamos en esa dirección, y podemos intentar establecerlo como objetivo nacional para alcanzar en el año 2030.





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