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Detuvieron al prófugo de 220 kilos que no puede caminar por sí solo pero se escapó de la prisión domiciliaria

Se trata de Antonio Alejandro Mirabó, un hombre condenado a 30 años de prisión en Italia, que fue recapturado en Ingeniero Budge, en el conurbano bonaerense.

Antonio Alejandro Mirabó pesa 220 kilos, sufre de obesidad mórbida y casi no puede caminar por sí solo. Sin embargo, a pesar de sus problemas de movilidad, hace casi dos meses se escapó de una propiedad de Mar de Tuyú, donde cumplía prisión domiciliaria, justo antes de una audiencia de un juicio de extradición. En las últimas horas lo atraparon en una casa de Ingeniero Budge, donde estaba escondido.

El argentino, que estaba condenado por la Justicia de Italia a 30 años de prisión por los delitos de hurto, robo agravado, violencia sexual, amenazas, secuestro y falsificación de documentos, fue recapturado por efectivos de Interpol en una vivienda del partido de Lomas de Zamora, donde se encontraba postrado debido a su enfermedad.

Al ser detenido, Mirabó tuvo que ser trasladado con ayuda de la División Canes y Explosivos del Cuerpo de Bomberos de la Policía Federal Argentina (PFA) debido a su dificultad para caminar producto del sobrepeso. “Lo levantaron entre los bomberos y lo trasladaron en un carro de asalto hacia el Hospital Rivadavia, donde quedó internado y en calidad de detenido”, dijo a Télam una fuente cercana a la causa.

De acuerdo al expediente, Mirabó recibió ayuda para la fuga de por lo menos una mujer y un hombre, que si bien no fueron detenidos, son investigados por el delito de “encubrimiento”.

 

Los antecedentes de Mirabó, la condena y la fuga

El hombre se encontraba prófugo de la Justicia argentina desde hacía dos meses, cuando logró fugarse de una casa en la localidad balnearia de Mar del Tuyú, donde cumplía un arresto domiciliario. Es que Mirabó está acusado por la justicia italiana como “autor penalmente responsable de múltiples delitos contra la propiedad, la libertad y la integridad sexual”, por hechos cometidos entre noviembre de 1992 y julio de 2015.

Por estas causas el hombre, que tiene la doble nacionalidad argentina-italiana, fue condenado a 30 años de prisión.

Mirabó tenía una Notificación Internacional de Alerta Roja desde el 11 de mayo de 2019, por lo que era buscado en Argentina por el Departamento Interpol de la PFA e investigado por el Juzgado Federal de Primera Instancia de Dolores, a cargo del juez Martín Brava. En los registros nacionales, Mirabó vivió en las localidades de Lomas de Zamora -de donde era oriunda su familia-, Lanús y en el barrio porteño de Caballito.

Desde mayo de ese año estaba viviendo en Mar del Tuyú, lugar donde registró un cambio de domicilio en su DNI. En junio de 2021, después de más de dos años de investigación, el hombre fue identificado y detenido en esa misma casa que alquilaba frente al mar.

El Juzgado Federal de Dolores había ordenado que cumpliera la detención en la vivienda debido a su deteriorado estado de salud producto de su sobrepeso y la dificultad para caminar y movilizarse por sus propios medios.

En la misma orden se estableció que Mirabó quede detenido preventivamente sin custodia policial a la espera de ser llamado para su indagatoria, ya que se consideró que no había peligro de fuga. Pero a los dos meses, al ser citado a declarar en agosto, los oficiales fueron a buscarlo para trasladarlo a los Tribunales de Dolores y se encontraron con que el imputado se había fugado.

En tanto, según explicó el dueño de la casa donde alquilaba, el hombre se llevó “un televisor, una garrafa, un colchón, un equipo de música y hasta las almohadas”. Desde aquel momento, Mirabó se encontraba prófugo de la Justicia argentina, por lo que desde el Juzgado Federal de Dolores se emitió un nuevo oficio para su recaptura.

La investigación que llevó adelante la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento de Interpol de la PFA, terminó el viernes con la detención del acusado en una vivienda de Ingeniero Budge.

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