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Tras el bombardeo a su mayor yacimiento de gas, Irán lanzó una amenaza mundial: “Podría haber consecuencias incontrolables”

Un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel contra la refinería iraní de South Pars disparó el precio del petróleo y el gas. Teherán respondió con amenazas a instalaciones energéticas de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, mientras Israel continúa su ofensiva en Líbano.


La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo pico luego de un ataque contra el complejo de refinerías de gas de South Pars, el yacimiento más grande del mundo, que Irán comparte con Qatar. Según la agencia iraní Tasnim, el bombardeo, atribuido a Estados Unidos e Israel, provocó un incendio en las instalaciones y una inmediata escalada en los mercados energéticos. El precio del barril de Brent trepó hasta los 109 dólares, mientras que el gas TTF de referencia en Europa también registró un alza significativa.

Tras el incidente, Teherán aseguró que la ofensiva implicará una “guerra económica total”. La Guardia Revolucionaria de Irán publicó órdenes de evacuación para importantes complejos energéticos en países vecinos. El organismo militar advirtió que varias instalaciones en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar serían atacadas. “Estos centros se han convertido en objetivos directos y legítimos, y serán atacados en las próximas horas. Por lo tanto, se solicita a todos los ciudadanos, residentes y empleados que abandonen inmediatamente estas zonas y se trasladen a una distancia segura sin demora”, sostuvo la orden.

La reacción de las naciones del Golfo no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed Al Ansari, calificó el movimiento de “peligroso e irresponsable”. Además, el funcionario qatarí insistió en la necesidad de proteger la infraestructura crítica para la estabilidad regional. “Reiteramos, como ya hemos insistido en repetidas ocasiones, la necesidad de evitar atacar instalaciones vitales. Hacemos un llamamiento a todas las partes para que actúen con moderación, respeten el derecho internacional y trabajen para lograr una desescalada que preserve la seguridad y la estabilidad de la región”, añadió. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos afirmó que el ataque representa una amenaza para la seguridad energética internacional y pidió que se respeten las instalaciones “vitales”.

Asesinatos selectivos y advertencias

La escalada bélica también se reflejó en la eliminación de figuras clave del régimen iraní. El presidente de Irán, Masud Pezeshkián, confirmó la muerte del ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, en un ataque. A través de la red social X, el mandatario lamentó la pérdida de varios funcionarios de alto rango. “El cobarde asesinato de mis estimados colegas Ismail Jatib, Ali Larijani y Aziz Nasirzadeh, junto con algunos miembros de sus familias y de su equipo, nos deja de luto”, publicó.

Desde Israel, el ministro de Defensa, Israel Katz, reivindicó esta estrategia y lanzó una dura advertencia a Teherán. El funcionario israelí remarcó que la ofensiva contra la cúpula iraní continuará sin excepciones. “La política de Israel es clara: nadie tiene inmunidad en Irán y todos están en el punto de mira”, amenazó. En la misma línea, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Nadav Shoshani, aseguró que el ejército tiene “planes específicos” para continuar los ataques contra la República Islámica “las próximas semanas”.

La comunidad internacional observa con preocupación la falta de una estrategia clara para la desescalada. El canciller alemán, Friedrich Merz, criticó la conducción del conflicto por parte de Washington y ratificó que su país no participará con medios militares en el estrecho de Ormuz. “Hasta la fecha no existe un plan convincente sobre cómo podría tener éxito esta operación. Washington no nos ha consultado y no ha considerado necesaria la ayuda europea”, declaró el líder conservador. Merz profundizó su postura y explicó las razones de la negativa alemana. “Habríamos desaconsejado seguir este camino tal y como se ha seguido hasta ahora. Por eso hemos declarado que, mientras dure la guerra, no participaremos en garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, por ejemplo, con medios militares”, añadió.

Múltiples frentes de conflicto

Paralelamente, Israel intensificó sus operaciones en Líbano con el objetivo de cortar las líneas de suministro de Hezbolá. El ejército israelí anunció el bombardeo de los puentes sobre el río Litani, que conectan el sur del país con el resto del territorio. El portavoz militar, Avichay Adraee, comunicó que la medida busca “evitar el traslado” de miembros y armas de la organización chií. Organizaciones humanitarias temen que la destrucción de infraestructura civil aísle a miles de ciudadanos que permanecen en la zona.

El conflicto también se extendió a Arabia Saudita. Las defensas aéreas de Riad interceptaron una “amenaza balística”, según la televisión estatal. Por primera vez, algunos residentes de la capital recibieron alertas en sus teléfonos móviles sobre una amenaza aérea. En otro incidente que generó alarma, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que un proyectil impactó a 350 metros del reactor de la central nuclear de Bushehr en Irán, aunque no provocó daños. Rusia, que construyó la planta, condenó el ataque y lo calificó de “irresponsable y totalmente inaceptable”.

El impacto humanitario del conflicto es cada vez más grave. La Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció 39 muertes en 48 ataques verificados contra redes sanitarias en Irán y Líbano desde el inicio de las hostilidades. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que “los ataques contra la atención sanitaria constituyen una violación del derecho internacional”.

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