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Deben liberar a Robledo Puch

El sistema judicial se ensañó con “El Ángel de la Muerte”.

Tras 44 años en el penal de Sierra Chica, Carlos Robledo Puch podría ir a una granja luego de una revisión médica

Carlos Eduardo Robledo Puch lleva detenido casi 49 años. Dio tanto en sus tiempos de celebridad que se realizó una película inspirada en “El Ángel de la Muerte”.

En personajes como éste, queda de manifiesto, que el sistema judicial se ha ensañado con él. Personalmente sostengo que debe ser liberado. De hecho, sus defensores lo intentaron en numerosas ocasiones y fracasaron.

¿Qué entiendo que les pasa a los jueces cuando se encuentran con el pedido de libertad de Carlitos? Estoy seguro que todos se apoyan en un dictamen médico que indica que Robledo Puch es irrecuperable (es peligroso) y que no podría readaptarse a la sociedad. Eso es hacer futurología.

Obviamente si los familiares de sus víctimas (a quienes mató por la espalda o durmiendo) leyeran esta columna, no coincidirán con mí enfoque, pero hay algo que indiscutible, este hombre es menos peligroso que muchos que caminan a nuestro lado por la calle y que en un ataque de celos matan a su pareja. Con lo cual, señores jueces, DETENGAN YA a todos los hombres denunciados por violencia género.

Cada vez que leo de otro femicidio y de las alertas que dio la víctima (y paralelamente escucho las excusas de los jueces que señalan que nada pudieron hacer) les contesto que tomen de ejemplo el caso de Robledo Puch, convencidos o no, sostienen que es peligroso, con lo cual quedan dos caminos: o aplican este criterio con todos o suelten a Robledo Puch.

A todo esto, Carlitos como se lo llama en su unidad de detención, alimenta la leyenda. Pidió que se le aplique una inyección letal al enterarse que la Corte le había negado la libertad, y ciertamente algo de razón tiene.

Hace dos años, el Dr. Duilo Cámpora, juez de ejecución de San Isidro, lo beneficio con régimen semiabierto donde podía salir de la celda y se movería con más independencia, y con algo más de dignidad. Ordenó que se lo traslade a la unidad de Gorina. El Ángel rechazó la resolución y pidió que se le construya una casa en Sierra Chica donde está actualmente.

A todo esto, Carlitos tiene un sueño que lo persigue una y otra vez: “Me viene a buscar un guardia y me dice: Carlitos, armate el mono que te dieron la libertad. Pienso que es una broma. Pero todos, presos y guardias, comienzan a aplaudir. Salgo de la cárcel y camino al costado de la ruta, hasta que el cielo se pone todo negro y caen meteoritos. Y ahí descubro que ha llegado el fin del mundo”.

Soña Carlitos, que a veces, lo sueños se hacen realidad…

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