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De Maru a Pamela David

*Por Lucila Olivera. "Coco" Agost Carreño. El chef de "Sabor a mí" se pasó de Telefe a América, para cocinar en "Desayuno americano".

Es el menor de siete hermanos, nació hace 35 años y empezó a cocinar a los 18. De chico jugaba a la rotisería y a que tenía un restaurant. Y los juegos y sus sueños se hicieron realidad. Después de tres temporadas de ser la mano derecha de Maru Botana en Sabor a mí , Sebastián ‘ Coco’ Agost Carreño se "emancipó", televisivamente hablando, y todas las mañanas dirige el segmento de cocina de Desayuno americano (América), el ciclo de Pamela David y Diego Párez. Lo hace con naturalidad y con la misma calidez de sus tiempos en Telefe, donde consiguió hasta un club de fans que todavía mantiene.

¿Cómo llegaste a ‘Desayuno americano’? Primero se lo ofrecieron a Donato (De Santis), que es un amigo. La idea fue de Diego Pérez. Arrancamos tres veces a la semana y ahora estamos cocinando todos los días. Pamela y Diego son increíbles, me siento a mis anchas.

Aunque tenés una larga trayectoria, esto es un crecimiento, ¿no? Soy agradecido: Maru vio en mí algo distinto. Ella me dijo que era carismático, aunque no me diera cuenta. Y apostó a mí: ella me enseñó a reirme de mí mismo, a bajar la obsesión y de eso hicimos un personaje. Acá, en Desayuno..., soy yo mismo, es como estar cocinando en mi casa. La idea es acercar a la gente a la cocina.

¿Hablaste con Maru antes de aceptar lo de América? Sí. La fui a visitar a su casa, le conté todo y me dio libertad de acción, porque no había novedades de si volvía o no Sabor a mí . Y hasta me llamó para felicitarme el primer día, es un amor. Pero aclaro que al principio fue raro, en algún momento sentía que ella me faltaba. Es muy loco porque la gente me sigue preguntando si en algún momento nos vamos a volver a juntar con Maru y con Diego. Yo estoy abierto a todo. Y en este momento siento que estoy dando algo más.

¿Por qué te dedicaste a la cocina? En casa somos un montón. Vivíamos con mi abuela, que es una gran cocinera. De chico, cuando todos se iban al colegio, ella me sentaba en la mesada de la cocina y yo la veía hacer pizza, pasta. Cuando comíamos, todos le daban un beso en la frente a la nonna. Y a mí eso me parecía genial: trabajabas como un perro, pero después todos lo agradecían.

¿Entonces? Me anoté en Administración de empresas gastronómicas. Y empecé a hacer pasantías en el Hyatt . Después estudié tres años con Alicia Berger, viajé a París para estudiar en el Cordon Bleu y al volver fui el chef ejecutivo de Happening, Tequila y Gardiner.

¿Quiénes son tus referentes en la cocina? Muchos. Pero Maru, además de que sabe cocinar muy bien, me enseñó a disfrutar el cocinar.